Entonces
comprendí lo que estaba acaeciendo.
El intenso dolor me partía el pecho, la
sangre brotaba por la nariz y me asfixiaba con el sabor dulzón que la caracteriza, mis piernas desobedientes
impedían el movimiento, entonces supe
que iba a morir.
Petrificado por tanto espanto no opté por
el desafío y no entiendo porqué, si siempre fui luchador e incansable ante cualquier contienda; esto no podía ser real.
Un accidente de tráfico me llevó a las
profundidades del Pantano de la Granda.
No pude pronunciar una frase, pero en lo
más profundo de mi ser gritaba: “¡No quiero morir!”
Agonizaba y con los últimos suspiros abrí
de nuevo los ojos y vi a mi madre que cogiendo mi mano derecha me decía: - Adrián,
ya son las ocho , llegarás tarde a la universidad.
Quise darle las gracias por ser mi
salvadora, pero mil abejas revoloteaban
dentro de mi corazón inyectándome su veneno, la agonía me bloqueó la respiración y mis ojos se
cerraron para no volverse abrir.
Maldita muerte súbita que me mataste dos
veces, sobresalto infernal que te cruzaste en mi camino, reventaste mi corazón
y mis pretensiones.
La muerte jugó conmigo y en un abrir y
cerrar de ojos inerte morí dos veces.
En memoria de Adrián.
Maricarmen
García Sales a 28/09/2012
La muerte es parte de la vida. Es una rubrica poderosa la que has puesto sobre una doble transición idealizada hacia la inmortalidad.
ResponderEliminarSin ánimo de ser presuntuoso, tengo que decirte que, un texto debe ser repasado minuciosamente antes de exponerlo en una revista literaria.
ResponderEliminarEn prensa se admiten errores por la premura de la información y, también a cualquiera se le escapa un gazapo, pero leer 'he' en un nexo descompone el contenido literario de un escrito.
Por lo demás esas ansias por vivir es una buena manera de querer: la vida.
Cierto , muchas gracias por la corrección y mil perdones ... ese es un error que no debería haber tenído pues ya sabes esas cosas me ponen mala
ResponderEliminarEl comentario de Juan me ha hecho pensar; es cierto que las prisas no son buenas, que mi fallo garrafal y del cual soy conocedora pues conozco ese nexo .... y que he pedido perdón por mi gran fallo, a todo esto y mucho más... debo decir que me encantan los comentarios , que las críticas constructivas son una buena forma de aprender... pero yo si observo en un compañero que ha tenído un desliz que por seguro ha sido por lo anteriormente mencionado o por el teclear , sería incapaz de volcar este comentario en este medio, creo que sería mucho más elegante y lo haría por privado... pero respeto y creo en la libertad de expresión. Y lo mejor de todo esto es esta expresión: Rectificar es de sabios. Este comentario me ha evocado el caso de un alumno en el instituto , e cual saco un 6 en un examen de filosofía, y por tener una falta de ortografía grave o no ... pues no recuerdo, el profesor le suspendió todo el examen.
ResponderEliminarMe gusto mucho tu relato, es muy triste, pero es una realidad de cada día. Por eso yo prefiero soñar. Para un ser humano, no hay nada peor que sobrevir a sua hijos, son tantos los que se han ido antes de tiempo... Por lo menos Adrián se queda inmortalizado para siempre en el relato. Cuando leemos un relato renace y el tuyo lo va leer mucha gente. Y, en nuestra mente quedará esas ganas inmensas de vivir de Adrián...
ResponderEliminarUn beso fuerte.
Manuel Barranco Roda