Una revista de literatura, donde el amor por las letras sean capaces de abrir todas las fronteras. Exclusiva para mayores de edad.

miércoles, 20 de febrero de 2019

La Revista de Todos. Especial Sant Jordi.



Aunque sé que todavía queda mucho tiempo por temas personales voy a estar un mes aproximadamente bastante liada por lo que no podré estar apenas pendiente de las redes sociales.

Es por eso que el próximo especial se llevará a cabo el 23 de abril
—Especial Sant Jordi. Día del libro—

Quien quiera participar, lo puede hacer enviando su aportación antes del 13 de abril al siguiente correo electrónico:


larevistadetodos@hotmail.es o el_rincon_de_eva@hotmail.com

En el asunto tendréis que poner: "Colaboración revista". Cada texto tendrá que ir acompañado de una ilustración.

¡Cuento con vosotros! ¡Gracias!

Como siempre y una vez más, salud y suerte.


 










Eva Mª Maisanava Trobo

jueves, 14 de febrero de 2019

Escorts. El regreso de Giselle. Me deseas y lo sabes

Querido diario;

Hace mucho que no te concedía el tiempo que te mereces y máxime cuando eres tu el verdadero conocedor de mis inquietudes y de toda mi vida. ¿Sabes? es maravilloso ver crecer a mi hijo Abrahán... su sonrisa es mi sonrisa, su alegría es la mía y sus lágrimas... ¡Dios, sus lágrimas me desgarran por dentro!


Desde que Davinia y yo tomamos la decisión de dejar la relación, Y aunque pueda sonar un tanto egoísta, el volcarme tanto en él ha hecho que me olvide de mí, de lo que siento como mujer, ya ni recuerdo que se siente al ser acariciada. Y ya no te digo que por un hombre. Aunque siempre el recuerdo de Musa —el padre de mi hijo— será algo difícil de olvidar. Porque bien sabes que nunca le he dado importancia al sexo de la persona, sino a lo que la persona en sí me pueda aportar.


Mi hijo ya tiene siete años, los mismos que llevo entregada en cuerpo y alma a él y ahora... el sentimiento que se está apoderando de mi, me está haciendo sentir completamente ruin y mezquina. Porque aunque tengo la vida que siempre anhelé. La casa que siempre soñé, el tesoro más preciado de mi vida que es mi hijo; aún teniéndolo todo extraño sentirme viva. ¡Sí!, querido diario... viva.

No puedo evitar recordar cuando comencé a trabajar como escorts, siempre me dije... —¡Giselle solo será un tiempo y lo dejarás!—. Pero poca gente sabe lo complicado que es salir de un mundo que cada día te seduce y te atrapa más. El lujo, el placer, el poder... —¡Tantos secretos de estado confesados en mi persona bajo el efecto embriagador de las caricias de una profesional y la ayuda del alcohol!— Era increíble el dinero que podía llegar a ganar con un solo servicio. Y no puedo renegar de mi pasado, a fin de cuentas así conocí a Musa y con él fui madre.

Menos más que no he tenido una hija, porque no sé si podría encajar que se dedicase a la misma profesión a la que durante tantos años me dediqué.  Y aunque suene mal... tanto anhelo. Todavía recuerdo uno de los mejores consejos de Davinia...

—Nunca beses a un cliente, Giselle—.

Y a día de hoy aún recuerdo mi ingenua respuesta.

—¿Por qué Davinia, qué hay de malo?—

—Nunca lo hagas si quieres ser una gran profesional. Nunca te marcará lo mismo las caricias de un cliente o incluso si te realiza el sexo oral o te penetra. Pero... como lo beses, mejor plantéate dejar esta profesión. Porque un beso jamás se puede olvidar. Nunca cruces esa barrera, Giselle—.

—¡Qué gran verdad!—. La primera vez que cometí el error de saltarme la mayor enseñanza fue con Musa y tú mejor que nadie querido diario sabes todo lo que viví después.

¿Sabes? Siempre te he confesado todo lo que he sentido, siempre has hecho las veces de psicólogo. Y no sé qué hacer te lo juro. Quisiera volver a experimentar por un solo día el vértigo que se siente caminando en tacones sobre la alfombra del hotel y sentir ese miedo que se siente antes de llamar a la puerta donde está el cliente alojado. ¡Miedo a no saber qué pasará! ¡Cómo se comportará! Es tan atrayente ese miedo y ese mundo.

¡Qué irónica es la vida! Mi último servicio fue para salvar la vida a mi padre y ahora... Siento que es la mía la que tengo que salvar. El placer, el dominar, el seducir, el conquistar, están logrando que me plantee regresar. ¿Y si me concediese el capricho de llamar a la agencia?

No podía aguantar más las ganas de sentirme viva y llamé a David el director de la agencia en la que trabajé tanto tiempo.

—¿Giselle?— ¡No me lo puede creer! ¿Cómo estás? ¿Y tú hijo?
—Bien David, estoy bien. Mi hijo bien. Me imagino que al ser amigo de Davinia ya te habrá puesto al corriente de todo—
—Siento que lo hayáis dejado, hacíais muy buena pareja.
—Seguramente... pero mejor dejarse a tiempo que herirse gratuitamente.
—Completamente de acuerdo, Giselle. ¿Qué necesitas?
—No sé muy bien porque te he llamado o tal vez sí y no sepa como decírtelo. Sabes que estoy bien económicamente. Mi vida dista mucho de lo que era cuando comencé a trabajar para ti. Pero... necesito sentirme vida, un poco de emoción en mi vida.
—¿Puedes decirme si todavía sabes algo de ese banquero que durante tanto tiempo pidió mis servicios y qué siempre rechacé?—
—¿Te refieres al Sr. Rodríguez?—
—¡Si!—
—¡Estás segura, Giselle!
—Si, David. No voy a estar hablando de cifras porque ambos sabemos el caché que tengo. Solamente quiero volver a sentirme viva. Y el Sr. Rodríguez siempre me pareció un hombre fascinante —que de no haberme enamorado de Musa— hubiera accedido a sus insistentes peticiones. ¿Qué sabes de él? ¿Sigue preguntando por mí?
—Si, le dijimos que te habías ido a vivir fuera de España, eran tan continúas sus llamadas que temía se hiciera presente en la oficina.
—Perfecto entonces, mándame su mail para ponerme en contacto con él
—Así lo haré, ¿cómo quieres que te haga llegar el importe de tu servicio?
—No lo quiero, dónalo... Este servicio lo quiero hacer por mi cuenta. Es más la necesidad de volver a sentirme viva lo que me empuja hacerlo, que el dinero.

Al poco de colgar a David. Observé que tenía en la bandeja de entrada un mail de David con los datos del Sr. Rodríguez. Y de inmediato le escribí.

Estimado Sr. Rodríguez.

Sin duda han trascurridos muchos años desde que me fui de la agencia. Pero todavía me consta que sigue preguntando por mí, y ha sido la curiosidad de ver que después de tantos años sigue insistiendo lo que ha hecho que me ponga en contacto con usted. No me voy andar con rodeos y dejaré el protocolo a un lado, ¿recuerda el hotel Crowne Plaza?

Mañana le espero en la cafetería del hotel, no se engañe, "me desea y lo sabe"...


(Continuará...)           



Exijo una hoja de reclamación.

            La verdad es que nunca pensé que iba a tener que dirigirme a un personaje tan conocido por todos vosotros y desde hace siglos y siglos, como lo es Cupido. Pero debido al estado en el que se encuentra una amiga mía no me queda otra que hacerlo y es por eso que creo que ya es hora de que alguien deje de verle como a una criaturita adorable, rechoncha, que transpira amor por todos sus poros y con carita de niño travieso, porque creo que no siempre hace bien su trabajo.


Estimado Cupido;

Me llamo Trinidad, aunque me conocen más por La Trini. Soy de Sevilla y tengo más arte que ná. Cuando he de estar de jarana, lo estoy, me enfundo en mi vestido y a bailar sevillanas en la feria como una loca. Ahora... ¡Cucha! que cuando tengo que estar seria, ¡ozú! Hasta los caballos en el Rocío me abren paso porque cuando me desboco soy peor que cualquier animal irracional. Y claro... cuando se trata de que una amiga mía está por tu culpa en el estado en el que se encuentra. No me queda otra que quitarme la peineta, dejar la "güasa" en la feria, porque te aseguro "que mi chocho no está pá aguantar farolillos".

Pero ahora sí me voy a poner seria. Me parece deplorable que hasta hoy —aunque tal vez no sea la primera— nadie te haya puesto la cara colorada. Y es que es imposible que durante tantos años trabajando las 24 horas del día, no haya habido un día en el que no hayas enfermado. Porque de no ser así, te aseguro que no lo entiendo.
           
Creo que como en todos los trabajos deberías llevar un control de lo que haces, es decir... Tirar flechas a los "no" enamorados y a los que lo están deberías de saberlo, dejarles tranquilos y no complicarles la vida. —¿Por qué te digo todo esto?— Porque tengo a una amiga locamente enamorada de dos hombres y por culpa de quién majete. — ¡De ti!— Si es que siempre lo he dicho yo, que una no se puede fiar de las personas que tienen carita de yo no fui. Y es que cada vez que veo una escultura tuya que hay en un parque cerca de donde vivo, te juro que se me envenena la sangre. Al menos dime que ese día estabas enfermo, que estabas de resaca o dime algún argumento de peso y bien fundamentado para que pueda creerte.

Ahora la pobre está que no entiende nada y te aseguro que es una mujer seria, sensata y madura. Se pasa el día teniendo que escuchar que eso no es normal, que siga lo que el corazón le dicta. Pero... cuando el corazón ama a dos personas, por cuál se decanta. Y la culpable no es ella, ¡no!, ni tampoco de los dos hombres que la aman, sino tuya... que o bien tienes que graduarte la vista, poner al día tus ficheros de flechazos o lo que sería más sensato... pensar en la jubilación, cobrar tu pensión y dejar de creerte James Bond tirando flechitas a diestro y siniestro sin medir las consecuencias.
           
Porque... tener a dos hombres que te deseen, que te hagan sentir mujer, que cada día te manden mensajes diciéndote lo maravillosa, dulce y cariñosa que eres, eso gusta.
 —¡Pá qué negarlo!—. Pero claro... ahora cuando se acerca San Valentín tener que rascarse el bolsillo para tener que comprar dos regalos. Eso mi "arma", eso... ya no gusta tanto.

Aunque soy de Sevilla, soy de la cofradía del puño agarrao. Por eso, exijo una hoja de reclamación o que por lo menos tengas la deferencia de comprar tú los regalos en Amazon y hacérselos llegar a los dueños de su corazón.

Sin más...
La Trini


Viñetas de Manolo Royo. Especial día de los enamorados.

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Manolo Royo


Carta a un futuro amante


A nuestro futuro amante;

Aún no sabemos quién eres, aún no sabemos cómo eres, ni siquiera sabemos de qué sexo eres, solo sabemos que estas en nuestras fantasías, en nuestros pensamientos, en nuestros sueños, en nuestros deseos. Puede que seas nuestro vecino, un compañero de trabajo, un amigo o simplemente un desconocido, el tiempo dirá. Solo sabemos que estarás en nuestro futuro complementando nuestra pasión, haciendo realidades nuestras fantasías. Esas fantasías de deseos eróticos que muchas veces nos consumen y que no nos atrevemos a realizar por el miedo a la opinión de otras personas, pero quienes son ellos para opinar cuando muy seguramente, ellos también sienten los mismos deseos de romper las reglas de la sociedad y embarcarse en aventuras de placer y erotismo como conquistadores de tierras desconocidas y misteriosas. La diferencia es que nosotros estamos dispuestos a romper con esos esquemas y ellos se quedan escondidos bajo el hipócrita velo de la sociedad.

Perdamos esos miedos y embriaguémonos de sexo pues tú también sientes los deseos de romper con la monotonía de lo cotidiano, del sexo normal y agotado, por eso te unes al tabú de nuestros juegos. No dejes que las dudas te consuman, no impongas excusas si estas en compañía, tal vez tienes a tu pareja y al igual que nosotros están en busca de satisfacer la lujuria y vivir sin complejos.

Futuro amante, ven y completa este trío y si por cosas del destino no estás solo y tu pareja está contigo, pues también es bienvenido o bienvenida, dependiendo del caso que sea. Vengan, que entre risas y vinos, y sin ropa para cubrirnos disfrutaremos los cuatro como fraternales amigos. Compartiéremos mucho más que solo conversaciones banales que donde unos solo se aburren con chistes sin sentido, nosotros crearemos un concierto de pasión con nuestros gemidos que hasta los antiguos romanos estaría sorprendidos. 

Futuro amante, acompáñanos en esta aventura y no seamos más esclavos de los ojos del vecino, no seamos prisioneros de la religión o de la moral y vivamos libres y felices como amantes y como amigos. Mira a mis ojos o mira a los de mi pareja, ellos te dirán que eres bienvenido. Vivamos con pasión, hagamos el amor, deja que toquemos tu cuerpo. Acaricia los nuestros. Crucemos el umbral de lo prohibido, perdamos el temor, que no sea difícil el poder encontrarnos contigo.

Amante desconocido, amante deseado, si tal vez, si solo tal vez aparecieras en nuestras vidas en un mañana cercano.

Una pareja común, pero sin temor


Efraín Nadal De Choudens


Elocuente Propuesta


Amor:

Hoy me encontraba escribiendo una carta para La Revista de Todos y recordé a propósito que ya pronto hace treinta y cinco lunas decidimos unir nuestras vidas en vínculo sagrado; recordando y admitiendo lo poco detallista que me he mostrado contigo por estas fechas, quise aprovechar esta circunstancia para escribirte esta carta como una forma de hacerte un pequeño pero expresivo homenaje a ti que lo tienes más que merecido.

Aunque resumir toda nuestra historia desde aquel entonces en una carta resultaría ser más que una utopía. Lo que hemos sido y lo que hemos vivido...cada situación y cada circunstancia...cada instante y cada momento...cada suceso y cada evento...en cada escena y en cada acto ante el escenario de nuestra propia vida; haría falta escribir todo un libro y al final tendría que expresar: ¡cuánto me faltó expresar!

Contenida también en esta carta traigo para ti la siguiente reflexiva...sentida y condensada propuesta.


Hoy te propongo:

Que dejemos de una vez por todas aquellas rencillas sin sentido consentidas y que siempre han marcado un contrasentido en nuestras vidas.

Que dirijamos la mirada hacia donde nuestros objetivos se unifican e integran y no hacia donde ellos nos debilitan y desintegran.

Que busquemos puntos y sentidos comunes apuntados por nuestro sentido común; donde tú y yo seamos tenidos en cuenta por ti y por mí. Donde ni tu criterio ni mi criterio opaquen mi criterio ni tu criterio; y más bien tú criterio y mi criterio iluminen mi criterio y tu criterio.

Que si dirigimos nuestra mirada hacia atrás no sea para dar marcha atrás sino para dar marcha adelante con un mayor conocimiento teniendo en cuenta la lección aprendida de aquella experiencia vivida atrás.

Que ni tú intentes dirigirme, ni yo intentaré dirigirte; más bien intentemos dirigirnos libremente.


Por último no como parte de la propuesta, sino como parte de mis sentimientos te expresaré lo siguiente:

Aún a pesar de nuestras pequeñas o grandes diferencias, siempre serán pequeñas diferencias; ya que el amor engrandece nuestro vínculo y empequeñece nuestras diferencias.

El amor prevalece en el tiempo y es nuestra gran bendición. Bendición que hemos visto y vivido abundantemente multiplicada no solo en nosotros sino en quienes han venido a través de nosotros y cada bendición tiene su propio nombre.

Mi corazón...aunque algo anticipado...


¡Feliz aniversario!


Hollman Barrero


Esa carta de amor.

            
         Sola en mi cama pensando en tí como cada noche, sin saber como hacer para acortar ésta soledad de no tenerte a mi lado, esa distancia que se clava y te hiere, pensando en esas risas cómplices de nuestras tonterías, de esas carcajadas sin sentido locas y absurdas, esas que dan la alegría de sentirse uno.

           
         Porque tú y yo somos uno, una añoranza, una melancolía, un deseo, una pasión, uno en dos cuerpos, una vida y me acuerdo de ti, te busco cada día en mi rutina, reinvento esas escenas una otra vez, esas que me hicieron volar, tú en tu mundo y yo en el mío, buscando en la noche tu luz, tus besos, tu compañía esa que anhelo y añoro en cada segundo, me revelo al sentirte tan lejos y me emociono al notarte tan cerca.


          Mis ojos se van cerrando, mis párpados ya van cayendo y tú te quedas dentro de mí, de mi sueño como siempre a kilómetros, a un paso en mi corazón. ¿Sabes?

                     Te quiero.

Teresa Silvestre.

La estela de Beatriz


Lisboa, 14 de Febrero 2019

Mi añorada Beatriz,

Navega esta carta hacia ti, siguiendo la estela que dejaste pintada en el mar. Es una carta de auxilio, cual mensaje desesperado de náufrago, que lanzo desde la obscura isla en la que me encuentro. En un exilio voluntario, donde a manera de Purgatorio voy redimiendo mis pecados, que no son otros que el de amarte por encima de todas las cosas, más que a Dios, más que a mi mismo; y un pecado menor, el de haber cometido la innoble acción de robar metáforas a Neruda para conquistarte. Y es que, en esta Isla Negra, rezuman por todas partes las Odas Elementales del vate, y el espíritu de su cartero, que plagiaba al Nobel sus versos para enamorar a su amada Beatriz. Emulando a ambos, estoy atrincherado tras una muralla de Veinte poemas de amor, donde voy abrevando mi sed, sitiado por tus recuerdos, hasta que no vengas a rescatarme.
 
Cómo olvidar que “en noches como ésta te tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberte perdido".  Mi amor, desde que tu te fuiste, desde que me dejaste, mi inspiración ha desaparecido. Viví en un infierno con tu ausencia, del que a través de eruditos poetas, que me echaron su mano, conseguí salir.  Con su ayuda he ido recorriendo como Dante, ríos, montañas, y los siete cielos, hasta encontrarte, porque tu eres mi Musa, y te necesito para aprobar la asignatura pendiente del verano inolvidable que vivimos juntos. 

He viajado con un compañero inseparable que me ha consolado, animándome, en este largo peregrinaje hacia ti. Deseo que no le hayas olvidado, porque él es el puente que nos une, él es nuestro cuaderno cuadriculado, que nació para ser un humilde bloc donde repasar las matemáticas suspendidas, y acabó siendo una gran enciclopedia, compendio de todos los saberes que aprendimos en aquel fructífero verano, donde estábamos más interesados en estudiar otras artes, principalmente Anatomía; la de nuestros cuerpos.

Contiene tus vestigios, restos del naufragio En él guardo como en un relicario, tus memorias, pedacitos de ti entre sus cuadrículas que me reconfortan en mis noches de soledad.
Permanecen los corazones que con tinta roja me pintaste, hoy desvaídos, pero todavía latentes. En las noches frías, cuando tu ausencia se me hace insoportable, me sumerjo entre sus páginas, sábanas de cuadros, con corazones estampados, y pongo el tuyo junto al mío, sintiendo la flecha que lo traspasa y a la vez nos une.

Quiero mostrarte que no he borrado ni una sílaba de los “te quiero” que me escribiste, palabras de amor, en todos los idiomas que conocías. Con él te demuestro que mi amor permanece entre sus páginas inalterable, e incluso en la distancia ha crecido, como las iniciales que grabamos en los álamos del río, que van aumentando su tamaño a medida que el árbol ensancha su tronco, pero no desaparecen.
Volví a su margen para buscarte, para impregnarme con tus recuerdos, donde perdí tus huellas. Pero todo pasa y nada regresa, como sus aguas que un día refrescaron nuestros jadeantes cuerpos y no volvieron. Y pasé la yema de mis dedos deleitosamente sobre tu nombre, en la corteza rugosa, desde la be a la zeta, cerrando mis ojos como un ciego, leí contornando cada una de sus siete letras, trayéndome a la memoria sensaciones de tu piel, como la del álamo de entonces, fresca, suave y tierna.

Cuántas veces mi amor, desde esa orilla, he mutilado a nuestro cuaderno, haciendo barquitos de papel cargados con mis palabras de amor, cartas que navegaban sin timón, por la corriente del río con la esperanza de llegar a buen puerto, pero que acabaron sin patrón a la deriva, como papel mojado.

Otras veces, sus hojas las transformé en pajaritas cuadriculadas, aves mensajeras, que en su larga trayectoria siguieron a la desorientada paloma de Alberti, y equivocaron su vuelo.

Cuántas veces te he soñado, mientras lo ojeaba, emborronando sus páginas con lágrimas furtivas, y es que, mi querida Beatriz, no puedo mirar la fecha que anotamos en él, la noche que nos juramos amor eterno, sin estremecer de emoción.
¿Te acuerdas, o acaso lo has olvidado? Aquella mágica noche cuando las Perseidas hicieron su aparición en el firmamento, en el momento exacto que bailábamos pegados, y obedeciendo la voz sensual de Víctor Manuel, nuestros cuerpos quisieron abrazarse tanto y con tanto amor, que no hubo más sonido que el de mi voz y mi cuerpo en el tuyo a continuación…fue en ese instante cuando las estrellas nos rociaron con una lluvia orgásmica, tan estéril como fugaz.
También volví, al mismo lugar y a la misma hora, buscándote, donde puntualmente hacen su aparición año tras año, pero tú no estabas, y en su lugar tan solo eran ya, tristes lágrimas de San Lorenzo, que lloraban tu ausencia, cayendo al unísono con las mías.

En esta carta está mi corazón desnudo, sin tapujos, flotando embotellado, que necesito que llegue a ti rápidamente porque mi vida se apaga, y solo tú eres la llama que me ilumina y la razón de mi existir. He seguido tu estela, que me ha abierto el camino, como una antorcha, conduciéndome hasta la mar de Portugal.

Ahora, tras infructuosas maneras de hacerte llegar mis cartas, se presenta ante mí, una tabla de salvación algo peculiar, y bastante literaria, donde voy a asirme para alcanzar el paraíso donde se que habitas.
 Es la única y última oportunidad de hacerte llegar mi carta. Ella es una revista de literatura donde el amor por las letras es capaz de abrir todas las fronteras, por ello traspasará la que nos separa, navegando más rápida que el barquito de papel cuadriculado, más veloz y segura, que las desorientadas pajaritas.

Quizá sea una manera más fría, menos íntima, de expresarte mis sentimientos, pero el navegar por la red, me garantiza que, con tan solo un clic, puedas leer mi pública carta y vengas a mi encuentro.
Ella navegará por la Net, red de redes, sin enredarse. Zarpará el día 14 de Febrero, fecha donde tu ausencia se hace más latente, llegando hasta todos los rincones antes de que acabe el día más romántico del año.

He seguido tus pasos, tu caminar, como un romero buscando a Dios, y he llegado al final de este camino, tan espiritual como pedregoso, que me ha conducido a ti. Ahora, mi amor, con fervor te pido, cual peregrino, que estampes sobre su cartilla cuadriculada el sello encarnado de tus labios.

Para ello, te busco entre las calles de Lisboa, como lobo en celo, al acecho de cualquier indicio que me conduzca, entre sus angostas callejas, subiendo sus empinadas cuestas, hasta el albergue de tus brazos, donde pueda perderme entre la geografía de tu deseado cuerpo.  Te siente cada vez más próxima mi piel, ardiendo en el deseo.

Se que ahora, por fin, estoy en el lugar correcto, porque de nuevo el Tajo, será testigo de nuestro encuentro. Camina con su paso lento hacía la mar, llevándose consigo mis salobres lágrimas y mis ya, lejanas tristezas. El inexorable paso de sus aguas arrastra mis angustias, mis temores, apagando las llamas del infierno en el que he vivido desde que no te tengo.

Hoy, la densa niebla que asciende del río hacía el castillo, como un tupido velo lo cubre todo, quizá para que los enamorados den rienda suelta a sus instintos, protegiéndose de miradas indiscretas.
Pero tú eres el rayo de luz, que disipará con tu presencia la niebla, dando lugar a un espléndido día. Me iluminarás, como Beatriz Portinari a Dante Alighieri, desde este luso paraíso donde habitas, y juntos acabaremos nuestra tragicomedia, tan real como divina. Si tú me lo permites, haciéndola más carnal que divina.

El ajado manuscrito, es hoy un esbozo manoseado y caótico, del futuro libro de nuestra historia, que está varado en la página 59. Él es la urdimbre donde voy tejiendo nuestra historia, una trama cada vez más tupida, pero incompleta. Historia postergada lamentablemente, a la espera de encontrarte, para completarla.

El cuaderno y yo, te necesitamos. Aquí estamos junto a la Torre de Belém, en la orilla del río, descansando en la fina arena, donde escribo por penúltima vez tu nombre, mientras espero tu respuesta.

Eu amo-te,
Tuyo, Alfonso

P.D. Cuando visites la Revista de Todos, y leas mi carta, no te olvides de dejar junto al imprescindible comentario, tu correo electrónico, tu buzón de voz, o tu Facebook para poder admirar de nuevo tu perfil.
En este día consagrado al amor, colmarías mi dicha, si me entregaras tu corazón; Me conformo, aunque sea pequeñito, a los pies de la carta en forma de emoticono.



Escrito por Rocío Ruiz. 

Un buen trabajo


Hola Marina, mi amor, perdona que haya tardado en escribirte, pero llevo una semana enfermo, hasta estuve en el hospital, una neumonía me dejó sin apenas defensas.

Desde que llegué a Hamburgo todo son complicaciones, y mira que ya tenía el contrato con la empresa de coches; pero me faltaban papeles, ¡maldita burocracia! Y ahora por fin después de dos semanas, comienzo mi nuevo trabajo. Te echo de menos, me gustaría que estuvieras conmigo, todo se me hace muy cuesta arriba sin ti. El idioma, es para mí una montaña, y aunque aquí nos dan muchas facilidades, cursos en la empresa después del horario laboral; me resulta muy difícil, lo mío nunca fueron los idiomas, y supongo que cuanto más mayor te haces más complicado lo encuentras. De todas maneras yo me esforzaré, que remedio me toca. Conozco pocos españoles aquí, y el día a día todo es en alemán. En fin, que tengo muchas ganas de verte, a ver si en alguna de las fiestas que se divisan puedo acercarme a Barcelona, el viaje es un poco caro y no lo puedo hacer muy a menudo; pero te prometo que en cuanto pueda me acerco.

¿Te acuerdas cuando te dije que me quería ir a Alemania? Son buena gente; pero algo fríos, les cuesta mucho confiar en ti, y bueno es lo que hay. Espero ahorrar un poco y regresar cuanto antes, de momento aquí está mi vida y me he de acostumbrar. Hamburgo tiene unos parques muy bonitos donde la gente va a hacer running y se ponen en forma y unoslagos preciosos donde navegan en sus barcos.

Tú no estabas muy de acuerdo; sin embargo al final comprendiste que no quedaba otro remedio, en España la situación laboral es muy mala y al presentarse esta oportunidad no la podía dejar escapar. Yo te comprendo, tú si tienes trabajo, y no lo ibas a dejar para venirte conmigo, con lo difícil que es encontrar un trabajo. Recuerdo cuando lo conseguiste lo contenta que te pusiste, ya habías perdido la esperanza. Llevabas dos años en el paro desde lo del Burger King., que si, era muy precario y pagaban dos duros; pero más valía eso que nada, tenías para tus gastos. Así que cuando te surgió lo de la recepción en aquella empresa, saltamos de alegría, al fin había algo que se parecía un poquito al ciclo formativo de administrativa que estudiaste; sin embargo yo, no he disfrutado ni de un pequeño trabajo desde que acabé el ciclo de mecánica, nada absolutamente nada. Desde luego que es triste tener que emigrar, aquí hace mucho frío y los días son muy cortos, llueve día si y día también y no hay el ambiente que se siente en España, la gente acaba su trabajo y se va rápidamente a su casa, no se hace vida en la calle como allí.

Mira, se me ha ocurrido una cosa, pronto viene San Valentín, ya sé que no es un día festivo; pero aquí podemos coger algún día de asuntos propios, si me lo dan, prometo ir a verte. Ojalá tenga suerte, de momento contaré los días que nos quedan para nuestro reencuentro.


Un beso muy grande.
Carlos que te quiere mucho


Escrito por Carmen Andújar Zorrilla



Mi estimada Violeta...


                  Mí estimada Violeta:

            Ahora que ya perdí el miedo a la vida tengo que hacer llegar mis verdaderos sentimientos hacia tu persona, podrás comprobar que no es mi mala letra, la que lees, sino la barroca letra de mi Gorrión. Por desgracia estoy yerto en la cama, esperando lo peor. Débilmente puedo susurrar las palabras a mi Gorrión, pero él me las transcribe al papel fonema a fonema, sentimiento a sentimiento dando cabida a estos cuatro párrafos de amor. Violeta te conocí en primavera por un tropiezo del destino, paseando por el Retiro, despistado de mí choque contigo, todos tus libros fueron al suelo. Con mi torpeza habitual me agache ayudarte a recogerlos con tan mala suerte, que nuestras cabezas chocaron. Fue un coscorrón de amor, por lo menos para mí, fue la forma que nos presentó Cupido. Por mi torpeza te sugerí invitarte a un café, que para mi alegría me lo aceptaste sin miedo. Con ese café te empecé a conocer, respiré de tus sueños bocanadas de aire fresco y me enamoré de esos ojos que brillaban de libertad. Pasaron los días, pasaron los años, mas tonto de mí no te dije —¡Te amo!— Por mi cobardía solo me acercaba a ti para seguir soñando y poder tocar tus sueños ya que los míos eran vanos. La muerte me hace ser valiente, por eso le susurro al gorrión que te quiero, para intentar poder tener un último sueño, a lo mejor será eterno, mas tu vivirás, por lo que yo en ese sueño permaneceré vivo, mas no con miedo. Te diré mil veces que te quiero y te soplaré en el cuello, tu cuerpo será mi fortaleza, tus ojos el sol y la luna, tus palabras serán canciones y tus besos serán eternos. En vida perdí el tiempo por miedo de oír de tus labios un ¡no! Ya con nada que temer te repito, ¡que te quiero! Si ahora con esta carta recibo ese ¡Sí! Te tengo que pedir perdón por lo cobarde que fui, pero gracias. Porque gracias a ti tengo la oportunidad de un último sueño, que no es otro que compartir contigo Violeta un instante de amor, que será perdurable al tiempo. Por desgracia los cuerpos se marchitan y mueren, mas siempre quedará esa energía inagotable del amor, mi alma te esperará en algún lugar donde nos podremos fusionar, porque el amor es lo que mueve el mundo y es lo que hace que los niños sean hombres y los viejos, niños. Me gustaría poder envejecer a tu lado, en ese jardín debajo de nuestro árbol, pero lo siento Violeta no me dejan, la nada me quiere llevar lejos, mas no podía irme sin despedirme. Solo quiero que recuerdes ese coscorrón de amor, ese primer café, esos momentos únicos que hemos pasado juntos, siempre has estado en los momentos difíciles, dándome esos trucos de vida que te enseño tu abuela. Siempre has tenido una sonrisa para mí o me dabas uno de tus pellizcos finos para que de vez en cuando pudiera tocar la realidad. Tú ya sabias que te amaba, aunque no te hubiera dicho nada, te lo chivaron mis ojos. Ahora ya es tarde para hablar, mas no lo es para amarte, ya que siempre lo he hecho. Violeta te quiero por siempre y para siempre eternamente tuyo, Lolo.

Posdata: ¡Ah! Por cierto Violeta, dale las gracias al Gorrión cuando no esté, por ser como es. Y le dices esto: —Amistad— Palabra infinita que no se puede exigir, solo se puede dar. Porque él, me dio toda su amistad.









Manuel Barranco Roda

Confesión el Día de la Amistad

De: Dao-Ming Sima <dao-kegareta-sima@devochkidruzya.cyr>

Para: mi


Querido Lance:

¿Cómo estás? Supongo que no muy bien, dado que fui quien dio la orden de lanzarte en el asteriode M03-56748459. ¡Pero tú fuiste el que insistió! ¡Tú fuiste el de la idea de lanzar a la infantería de mi flota a esa roca olvidada en la órbita superior! Dicho esto, me di cuenta por las tripulantes de las colonias que hoy es un día festivo entre los humanos, así que aprovecho para desearte el mejor Día de la Amistad que puedas tener… en ese asteroide frío… con todo tu comando… y la almirante Xibaja. ¡Me da tanta envidia (y cólera)!

Sinceramente, estoy muy agradecida de que estés entre los vivos. Me dolió muchísimo cuando apoyaste a ese maldito troglodita en lugar de a mi en la corte marcial por el desastre de la Cuarta Batalla de la Ranura. Me dolió más pasar tres meses tras las rejas, me dolió mucho más que ni siquiera me escribieras. ¿Qué querías que hiciera? ¡No iba a ser yo la que iba a escribir primero! Tú me ofendiste, tú me hiciste daño y ese daño produjo una herida en mi corazón que no sanó bien. Por eso, a pesar de que pierdo la razón cada vez que te veo, cuando nos reencontramos te rechacé. ¿O será por eso? Se que tu confesión en el Club Aire fue sincera, ¡yo se esas cosas!, pero estaba demasiado molesta para comprender tus emociones. Ahora que lo pienso, debí ser más sabia, debí tener más paciencia, debí aceptar tu disculpa.



¿Qué voy a hacer con la capitana de mi nave? ¡Me da tanta cólera! Ella no me dijo que no estaba de acuerdo con la transferencia de Jin, cuando pase a su hermana menor Ayaka al puente secundario. ¿Por qué la gente no dice las cosas? ¿Acaso muerdo? Sin embargo, agradezco que haya tomado la decisión que te salvó la vida. Cuando me di cuenta que habían destruido el puente del Soryu pensé, no, sentí que te había perdido. En ese momento me arrepentí de no haberte perdonado, de no haber saltado a tus brazos cuando tuve la oportunidad, de no haberte besado por última vez. No pude controlar mis emociones, por eso quedé hecha un guiñapo en el tubo del elevador, donde me encontraste. Por eso salté a tus brazos y te bese tantas veces. ¡Estaba agradecida! No podía creer mi suerte, estabas vivo, gracias al cielo estabas vivo. Sigo dando las gracias por eso.

Por eso es que aprovecho estas palabras para decir, ¡te amo! Te amo Lanzarote Jimenez de Tollemanche. Me tortura tu distancia, me preocupa tu soledad y me enferma tu ausencia. Quiero estar cerca de ti, quiero besarte, quiero volver a abrazarte, quiero hacer el amor contigo, las veces que sea necesario. Tuve que perderte una vez para darme cuenta de lo mucho que significas en mi vida. Por eso te pido, cuídate. Todavía quedan enemigos afuera que quieren sangre. Cuídate y vuelve a mi, tal como me lo prometiste cuando nos despedimos.



La verdad es que… hay otra razón por la cual te escribo. ¿Recuerdas lo que sucedió cuando tuvimos tiempo libre después de la batalla del nodo 3450? ¿Recuerdas cuando te jalé de la corbata a mi habitación, cuando me ayudaste a quitarme la ropa, cuando yo te ayudé con esos molestos pantalones, cuando me dejaste jugar con lo que yace entre tus piernas? ¿Recuerdas cuando me lanzaste con la pared y me penetraste, cuando peleamos en la cama, cuando nos enredamos entre las cobijas, cuando salí de entre ellas de un orgasmo? ¿Recuerdas que después de que eyaculaste te ayudé con mi boca a recuperarte, que me pusiste en posición de gateo y me volviste a penetrar, por detrás? Antes de que sonara la alarma de combate, cuando corrimos para ponernos nuestra ropa y salir a ver la situación.

Bueno, verás… ¡Ellas lo vieron todo! Si, todas las muchachas encargadas del puente lo vieron todo. Hoy, tras un comentario pasado de tono Jin vomitó, cuando llamé al servicio médico ella me dijo que estaba bien, que no era nada. ¡Sabía que me mentía! Así que le eche el ojo y la hice confesar. ¡Las hice confesar a todas! Estas malditas traviesas, ¡nos vieron! ¿Es qué acaso no le enseñan intimidad a la juventud de ahora? Adjunto te envío el mensaje de disculpas de todas, cuando todo esto termine voy a castigarlas de una forma ejemplar, para que dejen de estar fisgoneando la vida de los demás. ¡Maldita sea, qué se necesita para conservar la privacidad estos días!



Por lo demás, yo sinceramente me disculpo por todo lo que sucedió. La próxima vez te lo prometo, seré más discreta. Además, buenas noticias, el almirantazgo me ha dado luz verde para alcanzar al asteroide, calculo que en unos cuantos días podremos conversar tranquilamente, en persona. Tuya de corazón, se despide con todo cariño.


Contralmirante Dao-Ming Sima
Tercera Flota Irezumi.


<Sensei-Xibaja> General de Tolly, debería informarle a la Almirante Sima que está compartiendo su unidad de batalla conmigo. ¡Gracias!

<Lance-es-lo-max> ¡Dao-Ming! 



Profesor


Querido profesor:

Le escribo en estos momentos de zozobra infinita. Y porque usted es de los pocos amigos serios e indudables que tengo. Pero, ¿cómo empezar?

¡Si usted la viera!, ella es lo más bonito que existe, cuando te sonríe se ilumina el mundo y si te mira creces y creces hasta sentirte importante de verdad, seguro que usted no me entiende, porque esto hay que vivirlo, hay que sentirlo para saber de lo que estoy hablando.

Cuando estamos juntos, quiero decir cuando estábamos juntos, era como si todo estuviera en su sitio, como si todo funcionara bien, ¡qué bien hecho está el mundo!, nos decíamos, y qué contar de la alegría que sentíamos, no nos cabía dentro. Por eso saltábamos, cantábamos, corríamos por el parque, por este mismo parque desde el que le escribo, sí, corríamos bajo la lluvia y nos parábamos debajo de los árboles a besarnos y a tocarnos nuestros cuerpos empapados. El tiempo no existía ni en nosotros ni en nuestro alrededor, nos sentíamos juntos desde siempre y estaríamos juntos por siempre jamás, fluyendo día a día, naturalmente, hasta la lejana eternidad. Usted no sabe de lo que hablo, ¿verdad?  O, por lo menos, ya no lo recuerda, siempre usted tan sereno, tan equilibrado.

Yo ahora ya solo quiero entender, comprender lo que pasó, dónde fue todo el amor que nos teníamos, en qué espacio está, porque el mío sigue aquí y no me abandona. Quién quebró aquella sinceridad con que hablaban nuestros ojos, quién se la llevó. Ella no vino un día a nuestra cita ni tampoco quiso atender mis llamadas desesperadas. Algunas semanas más tarde accedió a que nos viéramos y ya era otra, me miraba como si no me conociera, me miraba con compasión. Pero yo no la olvido, porque no puedo y sobre todo porque no quiero, ¿sabe lo que le digo?, porque no quiero. Algún día ella volverá, es imposible que haya olvidado lo mucho que nos queríamos. Si el amor existe, ella volverá, yo la espero en nuestro parque cada día, y cada día que no viene borro, sin embargo, un poco de las promesas que nos hicimos y esculpimos en el tronco de este viejo árbol que hay frente a mí.

¿Qué otra cosa puedo hacer querido profesor?
Un abrazo de su alumno y amigo.


Querido alumno predilecto:

Cuando pierdes el primer amor es muy duro, lo pierdes todo. Pierdes la confianza y la inocencia de golpe y aprendes de repente que en el mundo existe la tristeza.

Pero el amor es lo único importante en esta vida. Cuando te llega el amor te das cuenta de que el hombre debió ser dios un día. Esas ansias de trascendencia, de mirar más allá de nuestra corta estatura, de adivinar horizontes de grandeza, ese empuje para superar nuestra liviandad, nuestra fragilidad, solo lo da el amor.

Tú no la olvidarás nunca, es cierto, pero no por lo que ella fue, y mucho menos por lo que ella en realidad es, sino porque con ella germinó en ti la semilla del amor. Tú y solo tú eres el artífice de todo lo que sentiste, de todo lo que sentirás. Tú eres el creador de toda la bondad, de toda la fuerza, de toda la magia con la que paso a paso se cambia el mundo y se pone al hombre un poco más allá del horizonte de sus limitaciones.

Será doloroso aceptar el adiós, pero solo hasta que descubras que todo está en ti, en tu interior. Que el amor no está en su bonito rostro que te iluminaba cada día, ni en su cuerpo suave y cálido, que era para ti el más confortable sitio del mundo, el amor está en buscar esa fuerza, esa alegría que nos trasciende, para salir de nosotros y cambiar el mundo. Todo esto se resume en una sola cosa: soñar, soñar, soñar...

Es todo lo que te puedo decir, queridísimo alumno predilecto.

Un fuerte abrazo y resiste y vencerás.


Queridísimo y predilecto alumno:

Rompe mi carta anterior. Está llena de palabras vacías. Yo no soy equilibrado y, mucho meno, sereno. Yo no sé ni lo que soy…

Ella vino a verme para unas consultas académicas y, de repente, ocurrió: me trajo el amor de nuevo. Todo eso que tú sientes, habita ahora conmigo.

No te pido que me comprendas y mucho menos que me perdones.

Sólo decirte que la trataré como tú lo hubieras hecho. Como ella, sin duda, se merece.

Ya sé que nunca seremos amigos, aunque hayamos compartido más cosas que nadie.

Lo siento. Te dejo. Ella viene…


Francisco Rodríguez Tejedor.






Entrevista a Luis Anguita Juega


Pozuelo de Alarcón a 5 de Febrero del 2019


            Es un placer siempre escribir al padrino de La Revista de Todos, decisión que sabiamente tomé aunque tú por tu trabajo y yo por el mío no hayamos dedicado ni tú la atención a la revista —que antes dedicabas—, ni yo en ayudarte a promocionarte como antes lo hacía. Pero lo importante es que siempre estamos...

            Revisando todo el material que guardo tuyo de la revista he observado que la primera entrevista fue el 07 de septiembre del 2012 y la última el 22 de Abril del 2013. Tiempo ha pasado desde luego. Fue doloroso decidir temporalmente cerrar la revista, pero no era fácil llevar mi trabajo, mi vida de recién casada, todo... Y ahora que he decidido tomarme un respiro en mi vida laboral lo primero que tenía claro que tenía que hacer es darle vida a la revista. Esa sencilla idea que nació un 30 de agosto del 2012 ahora ya tiene 7 años. Y seguimos superándonos en visitas y aunque no asiduamente como tiempo atrás... ya hemos logrado hacernos un hueco en el corazón de las personas. Y el nombre de La Revista de Todos es ya difícil de olvidar. Como es difícil que me olvide de su padrino, es decir... de ti.

            Se acerca San Valentín y creo que este es el momento ideal para dar una exclusiva que sin duda alguna, la revista —tu casa— se merece. El nacimiento de una nueva criatura literaria es una sensación que provoca ese cosquilleo en el estómago que tanto nos atrae. "Te quise ayer" es el título de la novela. Pero la Revista no solo te quiso ayer, sino que te sigue queriendo hoy y te seguirá queriendo por siempre. Una vez más tengo el honor de haberte podido realizar el booktrailer de tu novela. Es muy cómodo trabajar para ti. Tú creas la historia y yo le doy vida con música e imágenes. No es fácil aunar ambas cosas. Espero que por muchos años más tenga el privilegio de poderlos realizar. No sé si lo contrario lo llevaría bien. Pero no soy quién para ser yo la eterna creadora de tus vídeos, siempre puede haber alguien mejor que yo.

            Son muchos años sin hacer entrevistas y cuando te tienes que dirigir a un escritor que es un ejemplo a imitar y un gran referente para ti, es complicado. Porque cuando hay sentimientos de cariño y respeto por parte de la entrevistadora es difícil ser profesional, pero intentaré como en todos los aspectos de mi vida serlo.
            
—¿Comenzamos con la entrevista?—


Ya queda menos para que presentes tu nueva criatura literaria "Te quise ayer". Por el título creo que la trama es de un tema completamente diferente a tu anterior novela "Tomo un café o tomo tu vida". En casi todas tus obras los personajes bien podrían ser cualquiera de nosotros. ¿Cómo se siente Luis Anguita Juega a escasos días de presentar tu nueva novela?


Primero quiero agradecerte Eva tus palabras tan cariñosas hacia mí y decirte que es un orgullo formar parte de esta gran familia, que es La Revista de Todos.

Me siento nervioso, inquieto antes de presentar el libro, es inevitable, tienes la ilusión de que la historia le guste a todos los que decidan leerlo y sabes que vas a darlo todo por el libro.
           

Cada novela que publicas es un éxito. Siempre llegas a conseguir más de una edición, pero... ¿temes que algún día llegue el instante de no lograrlo?


Tengo la suerte de que cada uno de mis libros haya ido creciendo cada año, y si no ocurre en alguno de ellos, no es un temor, me habéis apoyado en todos los libros y habrá que quedarse con que di lo mejor de mí, escribí lo que sentía en mi interior y trataré de que en un futuro pueda volver a llegar a las personas con mis libros.


¿Qué tema o género nunca te atreverías a tocar y por qué?


No me atrevo a decir que hay un género que no tocaré, porque esta pregunta diez años antes, te habría respondido que no iba a escribir y ya ves… son cinco libros y en marzo el sexto, y te diría que si escribía, no me atrevería a darle un toque de erotismo a mi historia y en la quinta pues lo hay. Así que mi respuesta es que no sé si seguiré escribiendo y sobre qué temas abordaré, lo que sé, es que mientras sienta que tengo una historia que contar, escribiré.


Siempre he pensado que todos los que escribimos "somos corazones con piernas" con una sensibilidad más acusada tal vez que otras personas. ¿Has llorado mientras que escribías esta novela? Si es sí, sin tener que desvelar mucho de la historia. ¿En qué capítulo o parte ha sido?


Es una sensación extraña, en todos los libros que he escrito, llego a creerme los personajes, a vivir la historia y sentir que me emociono cuando la releo, en “Te quise ayer”, no ha sido una excepción. En este libro hay una relación muy especial entre Marcos y su tío Miguel, y hay momentos de esa relación, en mensajes que pueden encontrarse, en sentimientos que afloran, en personas que le hablan del tío, en un momento clave de su vida, cuando siente que ya no hay esperanza, y todo está perdido y al leerlo no pude evitar emocionarme.


Llevo años haciendo los booktrailer de todas tus novelas. Todos han sido diferentes. Este creo que es sin duda alguna, un antes y un después. ¿Pero qué quieres transmitir con él? Si tuvieras que venderlo... ¿con qué palabras o argumento venderías a fin de cuentas tu historia?


Tengo la suerte de que hagas los booktrailers de mis libros con la sensibilidad que tú tienes y cómo sabes captar la historia y transmitirla con ellos. Gracias Eva.


Me es complicado vender mi libro como dices, cuando escribes es todo personal y tratas de transmitir con tus letras y a la vez te cuesta hablar, puedo decirte que es una historia en la búsqueda de la esperanza, de aprender a vivir, de perder el miedo a la vida, de enamorarse.


Cada personaje de esta novela nueva tienen diferentes personalidades. ¿Es tal vez Marcos —ése tímido escritor— con el que más te puedes identificar o es más bien Ramón —ése señor que desde su experiencia tiene la visión de ver más allá que su sobrino Marcos—?


Al escribir lo haces sobre lo que sientes, lo que forma de tu cabeza, de tus sueños, y en el libro hay mucho de mí y a la vez todo es ficción.

No es que me identifique con algún personaje en concreto, lo que sí puedo decirte, es que en mis historias, muchas veces los personajes que más me gustan pueden ser los que por algunos pueden considerarse secundarios y que en cambio tienen una importancia fundamental en el libro, porque sin ellos la historia no sería la misma.


Aunque esta pregunta ya te la hice el 22 de Abril del 2012, necesitaba hacerla de nuevo.
Sé que tu trabajo y por tu carrera de escritor no tienes mucho tiempo para seguir La Revista de la que eres Padrino. La Revista se inauguró el 30 de Agosto del 2012. Ya han pasado meses, ¿qué opinión te merece La Revista? ¿Qué cambiarías de ella? ¡Como digas que la directora...!—


Eva creaste La Revista de la nada y has conseguido aunar escritores, un encuentro de personas que aman la literatura y la poesía, y se ha convertido en una referencia seguida por miles de personas, has creado un mundo de sentimientos.

Es increíble lo que has hecho tú sola, solo puedo felicitarte y darte las gracias por mantener viva La Revista de Todos.


Las novelas dejan de ser nuestras y pertenecernos en cuanto se presentan. ¿Qué ambicionas conseguir con esta novela? ¿Más lectores? ¿Más ganancias económicas o que sea ella misma desde la humildad que llegue a los corazones de los lectores y que cada reseña recibida sea el mejor pago recibido?


Cuando escribo siempre pienso que quiero encontrar un lector al que emocione con la historia, que haga suyo el libro y se pueda identificar en algún momento con los personajes, que no quiera terminarlo y cuando lo acabe, sienta la pena de haberlo leído y que la historia llegó a su fin.

Esa es mi gran ambición, para mí mi éxito y creo que tengo la suerte de que tengo los mejores lectores del mundo.

Un libro es un trabajo de un año, al menos en mi caso, y después viajar con él por diferentes ciudades. En todo ello lo único que no está presente son las ganancias.

Simplemente escribes porque lo sientes y sabes que los personajes seguirán vivos mientras haya un lector que lea la historia y se emocione con ella.


Los libros son jirones de nuestra alma, como son los hijos que salen de nuestro interior desgarrando nuestras entrañas. Se dice que a todos se les quiere por igual, pero... ¿podrías decirme de tus obras cuál te marcó más y por qué?


A cada libro le coges un cariño especial, forma parte de ti, de tus sentimientos, de tus ilusiones. Es imposible escoger. Puedo hablar de la emoción del primer libro “Mi lugar. Mi pequeño sueño”, porque con él hace ya ocho años comenzó todo. Ahora no me pidas que elija, porque ya son seis historias y cada una forma parte de mí.


Soy fiel a las tradiciones y siempre la última pregunta es y será el reto de con 5 palabras impuestas, hacer que el entrevistado escriba un mini relato. En esta ocasión las palabras son: Eva, Revista, Consejo, Amistad y Adiós.


Luis Anguita Juega
Qué reto más difícil, vamos a él:

“Miraba al fondo, hubiera querido tener un mar para llorar ante su inmensidad. No era así y ni siquiera brotaron unas lágrimas para aliviarme.

Tenía en mis manos una revista, leía lo que sabía que iba a suceder y que no hubiera querido que llegara jamás.

Recordé mi última conversación con Eva, cuando le dije que prefería decirle adiós, alejarme de ella, que consumirme por dentro, “te quiero demasiado para tener solo tu amistad”, fueron mis últimas palabras.

Me encontraba en un lugar que no sentía mío y perdido en mi interior, estaba solo y ni siquiera podía pedirle a alguien que me diera un consejo, que me ayudara a encontrar un camino en mi vida.

Debía de aprender a dejar de quererla y no sabía cómo.

Comencé a andar, no sabía hacia donde me llevarían mis pasos, pero al menos comenzaba a caminar.”




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