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lunes, 21 de octubre de 2013

Así será



Salpicada de historias te encontré,

Oculta en lo más recóndito. Aquel

Lugar lúgubre, entre polvo del polvo

Y tierra de la tierra, así te vi.


Ni tan escondida ni tan visible

En estos infinitos universos,

Te tuve entre mis manos desvelándome

Tus secretos, incluso los más íntimos.



¿A entrega tal podría pedir más?


aliada perfecta en la noche

Más oscura. Sin distinción 

Me haces tuyo tan tuyo, 

Como sí tú fueras mía.


Navegas en mi lado más oscuro, 

Te enredas en mis entrañas, y clavas

Alfileres, haces desangrar mi alma

Crucificas los cadáveres, como 

Heroína me regresas al mundo.


Curaste lentamente mis heridas, 

No fue fácil cuidar que los dragones 

No arrancaran mis alas, que las lamias 

No se arrastraran en mi cuerpo débil,

Que los basiliscos no perforaran 

Mi carne lacerada en el combate.


Con tu aura de ángel terrenal, proteges

Este cuerpo maltrecho,  en infinitas 

Sensaciones llevándolo, aún sabiendo

De la fragilidad mía, a mi lado 

Siéntate ahora lo que tengo es tuyo,

Así será con alma peregrina.

Así será literatura mía.



Juan M Flores

sábado, 21 de septiembre de 2013

Musa oscura.




Entra sigilosa a la habitación,

escondiéndose tras cada sombra,

escurridiza figura sin sentimientos.
 
 
Atrapas mi alma con tu sombra,

destilas los hilos de la incertidumbre;

corazón gélido, cuerpo sin sangre.
 
 
Te sientas a mi lado susurrando vocablos,

deseo maldito a la oscuridad consagra,

pinchas mi piel para lamer el fluido.
 
 
Complacida me abrazas sonriendo locura,

me dejas tumbado con un latido en la mano,

eterna sonrisa en los labios.
 
 
Me muerdes el cuello y succionas la sangre

que tibia recorre tu cuerpo helado,

sientes palpitaciones en el pecho.
 
 
Tus ojos me miran marcando surcos,

silente caricia mis dedos por tus hombros,

cuerpo atado en mis infiernos.
 
 
Flores negras, dolor innombrable,

extinta efigie de noches eternas,

por tus besos echaría mi alma al fuego.
 
 
Tu esencia me rodea esta noche delirante,

te vistes de espectro y perforas mi almohada,

lames las heridas para sal poner en ellas.
 
 
El diario de mi cuerpo escrito con tu veneno,

incendias los conjuros tatuados en mi piel,

miras paciente que se vuelvan cenizas.
 
 
Con un beso en mis labios cierras el cofre,

ya no entran las sombras, la luz ha sido desterrada,
 
a pesar de todo que mi ser te pertenece.


Jm Flores.

 

viernes, 30 de agosto de 2013

Rito


 
Encaje seductor que navega por tu piel,

sensaciones incontrolables juguetean,

sentidos, roces, aromas, exquisitez.
 

Te pierdes en la penumbra, de madrugada.
 

Y mis sentidos desquiciados no hayan consuelo;

rondas la oscuridad, me atrapas en tu soñar,

danzan tus dedos al ritmo de la noche.
 

Bajo la piel del querer, del desear

mis labios se espolvorean en tu cuerpo,

a cáliz con vino tinto, y pétalos de rosa.
 

Le arrebatas las intenciones a mis intenciones

y el encaje va dejando ver, la privacidad

de tu piel, esplendida, elocuente.
 

Con la paciencia de la amante experta

me vas despojando de mi pensar, de mi razonar,

sabes los puntos exactos que enciende mis ser.
 

Y envueltos en una llama inextinguible

con una lentitud provocadora... despacio,

mis ansias se enredan en la espera loca.
 

Y me dices, déjate querer.

Mi ser se abandona a ti, a tus deseos,

nuestras esencias danzan el mítico rito

de dos corazones anclado el uno en el otro.
 

Mi tiempo se va extinguiendo, lo sé,

lentamente entras entre la bruma

y tus manos se alejan de mí, como humo.
 

Mi cuerpo es dejado en el vacío.
 

Y así, esperaré que aparezcas de nuevo

musa mía, extraviada en este mundo

a la espera de...
 
iniciar el rito nuevamente.
 
 
Juan Magdaleno Flores.
 
 
 
 

Carta a La Revista de Todos. Juan Magdaleno Flores.


 

En este período que me ha tocado vivir de la revista, ha sido grato, encontrar gente que tiene por oficio el arte de escribir; leer tal diversidad de materiales, hace que enriquezca mis conocimientos, y eso se agradece a todos y cada uno de los miembros de esta revista. Hay excelentes escritores, aunado a las excelentes entrevistas, en las cuales hay algunos trucos para escribir, eso le da un matiz extra a ésta, y me siento honrado de formar parte de La Revista de todos, y a Eva por darme la oportunidad de pertenecer a ella.

Los caminos de la escritura son tan misteriosos... Vengo de un largo período de silencio, que por motivos de trabajo me orillaron a éste; retomando la escritura en marzo de este año, y arriesgando la palabra como digo yo, entre a algunas comunidades de escritores, un tanto para seguir creciendo, y en una de esas comunidades un día entró Eva reclutando gente para la revista, —me atreví a entrar en contacto con ella—. Ciertamente me gusta leer de todo, siempre hay algo rescatable en lo que se lee. Mi poesía a veces no es fácil de digerir, —como lo han notado— en el afán de extender los lugares comunes en ella, tras pasar fronteras imaginarias y no ceñirse a un estándar, voy experimentando con la palabra.  Que mejor lugar para estar que una revista donde el ente creativo está a la mira constantemente.
 
Espero que La Revista de Todos, cumpla muchos años más y que siga contando con tan excelentes escritores, que la calidad siempre habla por sí misma; ¡Enhorabuena Eva por este proyecto tuyo que ha llegado ya tan lejos y con tantos lectores!
 
Mis más sinceros agradecimientos y Felicitaciones por tan excelente página.
 
Feliz primer Aniversario y que vengan muchos más.
 

Atentamente
Juan Magdaleno Flores

viernes, 21 de junio de 2013

Epitafio




 

Levántate de tu lecho de piedra ángel.

Sortilegios malditos emanan de mi mano izquierda,

hechizos nombrados en susurros salen de mi boca como flecha,

mientras son pronunciados por mi mano derecha, 

Éire nos concede sus alas, y empuñas en juramento

a Kusanagi-no-Tsurugi. Se levanta ángel mío tu cuerpo,

de tu boca un grito silente que hace temblar los templos.
 

Poco a poco envuelve tus huesos una llama,

has venido del eterno descanso al otro lado de la muralla

para protegerme en mi última batalla.

 
Tantos caminos fallidos amarrado corazón,

yo te convoco Yuuki Kuran en ésta mi última revolución.

Para protegerme de los demonios de la duda y la sin razón.
 

En esta la más oscura de todas mis noches

estaremos solos tú y yo, en guerra total sin un reproche,

al final de esta cruzada seremos uno en este instante sin goce.
 

 
Juan Magdaleno Flores


martes, 21 de mayo de 2013

Vestigios.


 
Vestido púrpura que se cae de mis labios,
enigmática sensación a roce de piel,
más profunda que tu desnudez.
 
Una premonición que se siembra,
no eres mía, tu corazón es libre,
los vestigios de una lucha a muerte... por amor.
 
Dame tu oscuridad y hagamos luz juntos,
que sea el combustible los pedazos de corazón,
que el tiempo nos ha dejado.
 
Déjame desaparecer entre tu piel, y tu centro
que este tiempo mordido por el deseo,
se derrita como música penetrándote toda.
 
Sin pudor, como aliada nuestra, la flama
efímera de ruiseñor pregonando por una rosa,
como una escala eólica que se expande en el alma.
 
Y cuando calmemos las ansias de nuestros cuerpos,
yaceremos en lo más profundo de nuestro ser,
abrazando mutuamente nuestras soledades.
 
 
 
Escrito por: Jm. Flores.

lunes, 22 de abril de 2013

-Sortilegios-

En tus pliegues
vuelan los sortilegios.

Se arrastran
estremeciéndose como mariposas.

El agua duerme en la noche
con la muerte caprichosa y cautivante.

-Antes y después-

El viento esparce las cenizas
de mis huesos calcinados.

Una caricia sutil
luz de luna.
Una caricia helada
oscuridad.
Una caricia candente
fuego en el cielo.
-Reflexiono-

En un solo aliento
sin promesas,
del anonimato,
de los sentimientos,
de la hora en que el crepúsculo
llama a mis entrañas
en el perpetuo silencio
donde te guardo.

En antes y después
del éxtasis exiliado
y todo lo que poseo
es mi esencia
para saldar la deuda.

-Imagen difusa-

Las estrellas cobijan este cuerpo
en medio del frío intenso.

El aullido del lobo se escucha
calmando las sensaciones,
que revolotean en mi interior.

Olor a tierra mojada,
luna que ilumina mi pensar.
Rosa de invierno,
jazmín de otoño.

Hojas esparcidas por el viento,
imagen difusa en la selva de concreto.



Juan Magdaleno Flores

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