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viernes, 30 de agosto de 2019

Carta de Carmen Andújar Zorrilla para La Revista de Todos.


Para mí, la verdad es que encuentro que cualquier persona que realice un trabajo como el de sacar una revista digital, y más de literatura, merece mi homenaje. Es muy difícil y sobre todo hacer que esta dure ya siete años. Es una oportunidad para muchos escritores que quieren expresarse y presentar sus escritos, sean de poesía o relatos al público. Creo que es un trabajo titánico en especial para los que lleváis el peso de la misma, la directora, el padrino y la madrina. Cuesta de montar una revista como esta y más hacerla durar en el tiempo.

A parte de los relatos, lo que más me gusta de ella son las entrevistas, que están muy bien diseñadas y son muy interesantes, ante todo por el trabajo de búsqueda para encontrar a buenos escritores que se presten a ello. Me encantó la entrevista a Teresa Viejo.

Una de las cosas que al principio me llamaron la atención fueron las viñetas de Manolo Royo, las veía como algo fuera de lugar; pero al final pensé que tanto el cómic, o las tiras cómicas son tan literarias como todo lo demás, y ahora casi es lo primero que busco para hacer mis comentarios.

También me sorprende la cantidad de estilos que encontramos en los relatos, eso hace enriquecer la revista, no la convierte en monótona y siempre es un aprendizaje para todos. Relatos, poesías y por supuesto los episodios de una novela como Giselle —que espero siempre con ganas el siguiente capítulo en cada revista—, son un cóctel que va dando calidad a este proyecto.
 
Así que Eva, te doy la enhorabuena por estos siete años de revista, y espero que dure otros siete más..










Carmen Andújar



Amor inter espacial


Año 2122, los viajes a las colonias de Marte se han incrementado en los últimos años, desde el 2050 que llegó la primera colonia, las cosas mejoraron mucho. Hay verdaderas ciudades donde se puede respirar como en la tierra, y todos los recorridos de una ciudad a otra se realizan por unos tubos que se conectan, así que el peligro es mínimo. También es reconocible que viven habitantes de otros planetas fuera de nuestra galaxia, detectados en las primeras décadas del siglo veintiuno; aunque hasta el 2080 no se tuvieron datos certeros al menos de dos de ellos, el planeta G-127 y el planeta Y-222. Precisamente se descubrió vida en el primero, seres algo parecidos a nosotros, muy buena gente, la única diferencia es que no tenían pelo en ninguna parte y que los órganos sexuales se situaban en la espalda, curioso; pero era así, por lo demás decían que eran muy atractivos, sobre todo porque sus enormes ojos, casi todos de color azul y verde. Después de las primeras comunicaciones, decidieron acercarse primero a las colonias de Marte y allí las cosas fueron tan bien que algunos se quedaron. Podían respirar tanto dentro como fuera de las ciudades, lo que facilitaba los arreglos de cualquier rotura o fuga fuera de la colonia.

A mí la verdad es que nunca me atrajo irme a esas colonias, me encontraba bien en la tierra; pero desde que murió Cris, nada me importaba, ni nadie me retenía aquí. Así que decidí apuntarme a uno de esos viajes ínter espaciales con un trabajo de informático, muy cotizados en ese lejano lugar...

El viaje fue alucinante, sobre todo cuando vi la tierra tan redonda y pequeña desde el espacio. Ahora los viajes se hacían en un día no como al principio que se tardaba un mes. Cuando llegué, nos recogieron y llevaron a nuestras nuevas viviendas. No se parecía nada a las de la tierra, el metal y la curva ganaba a la recta.

Cada vivienda disponía de lo necesario, cocina, un pequeño comedor, una habitación y un baño. Me instalé y al día siguiente me dirigí a mi nuevo trabajo. Para el transporte cogí lo que llamaban lanzaderas sobre raíles, en forma de supositorio, muy parecidos a los autobuses terrícolas, levitaban sobre ellos y en cuestión de pocos minutos te llevaban a tu destino, en mi caso un edificio en forma tubular de unos cincuenta pisos, daba un poco de vértigo la verdad, menos mal que yo me quedaba por la mitad, que ya estaba bien. Unos tipos bastante altos se presentaron como mis jefes de zona, y me dieron la bienvenida llevándome a mi mesa, allí me enseñaron mi ordenador que a simple vista no se veía, sin embargo, al mover las manos en diferentes direcciones te aparecía una pantalla holográfica al igual que un teclado para poder escribir. Mi misión consistía en la realización de estadísticas sobre los habitantes de las colonias, sus aficiones, comidas, etc. Todo ello servía para que el gobierno de allí pudiera mejorar la vida en las ciudades.

En uno de los descansos paseé un poco por toda la sala y descubrí también trabajando un ser del planeta G-127, eran tal como me habían dicho, del género femenino, lo sé porque era un poco más bajita que los masculinos, iba con una especie de uniforme azul y plateado que le hacían juego con sus enormes ojos y largas pestañas. No me pude estar, la saludé y me presenté. Si, ya sé que pensaréis, con todos los terrícolas que había; pero la verdad es que llamaba la atención. Se veía buena persona y al cabo de un par de meses ya habíamos congeniado; aunque ella vivía por otra zona, a veces nos quedábamos hablando un poco más o íbamos a algún bar de alrededor, —que no se diferenciaba de los de la tierra mucho, solo en el material que estaba construido— hasta que un día le propuse que viniera a mi apartamento, y la verdad es que me dijo rápidamente que sí.

En el apartamento no disponía de mucha comida ni bebida, ella con mucha sinceridad me sugirió que no le importaba, supongo que ya sabía a lo que venía. Aunque deseaba besarla no sabía si a ella le gustaría; pero fue la primera en lanzarse y llevar la iniciativa, me llevó las manos hacia sus zonas erógenas, la boca, la barriga. Tenía unos pechos muy pequeños y no  le gustaba que se los tocara, hasta que al final se dio la vuelta y  en la zona baja de la espalda, —sin llegar a nuestro culo, ella no tenía la división, solo más abajo se observaba una pequeña abertura donde se dividían las piernas— allí estaba situado un agujero, monté sobre su espalda y introduje mi miembro en él, enseguida noté como se abría y se cerraba una especie de músculo que me hizo vibrar de placer, hasta que los dos llegamos al éxtasis, fue maravilloso y largo, nunca tuve un orgasmo tan prolongado.

Desde entonces nuestros encuentros fueron constantes, hasta que ella decidió venirse a vivir conmigo. Nunca he deseado regresar a la tierra, aquí lo tengo todo, ¡ah! y hemos tenido un hijo, una mezcla preciosa de los dos; pero con un pene igual que el de su padre, en eso si se parecía a mí.




Carmen Andújar Zorrilla.


domingo, 16 de junio de 2019

Un amor equivocado




Hola Carlos, hace una semana nos vimos después de seis meses y parecía que el tiempo no pasó para nosotros. Mis sentimientos siguen firmes hacia ti, te quiero y me gustaría que lo intentáramos otra vez más, yo sé que tu sientes lo mismo que yo. Cuando los sentimientos mandan no hay razón que se oponga. Creo que nos debiéramos ver una vez más y dejar claros nuestros sentimientos y si coincidimos, ¿por qué no regresar?, al fin y al cabo, no nos fue tan mal, un resbalón lo tiene cualquiera. Yo te prometo que no volverá a pasar, fue un momento de debilidad. Piensa que tú viajabas mucho y yo me quedaba muchos días sola; pero te prometo que no sucederá más, me he dado cuenta que te quiero más que a mi vida, sobre todo ahora cuando te he perdido.

Espero tu respuesta y que me des otra oportunidad, prometo no fallarte.

Te quiere, Laura


Laura escribía esta carta a Alberto después de su ruptura hacía seis meses. Se vieron por casualidad por la calle y intercambiaron unas cuantas frases intrascendentes; aunque en honor a la verdad, Laura si que intentó abrirse a Carlos, en cambio él se cerró como un cerrojo y no soltó prenda, solo le comentó un cómo estaba, cómo iba el trabajo y poco más. Por eso Carlos no entendía el por qué de la carta de Laura, no entendía nada. Por supuesto no tenía ningunas ganas de volverla a ver, así que decidió enviarle una respuesta, podía pasar; pero pensó que al menos se la merecía, no debía albergar esperanzas.


Hola Laura, yo también me alegré de verte, te vi muy bien, al fin y al cabo, solo han pasado seis meses. La verdad es que siento mucho que te pareciera mi actitud albergadora de esperanzas para retomar lo nuestro, no fue mi intención. Yo ya lo he superado y he rehecho mi vida. No te negaré que lo pasé muy mal cuando lo dejamos; pero peor fue cuando descubrí tu infedelidad. Es verdad que viajaba mucho, mi trabajo lo requería y tú ya lo sabías cuando me conociste, por lo tanto, es una mala excusa. Si es por debilidad, yo también tuve esos momentos no lo negaré y oportunidades para haberte sido infiel; pero no lo hice, nunca me lo planteé. En el momento que estás con una persona te debes a ella y se acabó, y si tu no pudiste aguantarte, lo siento, hay que atenerse a las consecuencias. Yo estaba muy enamorado de ti, y no me olvidé fácilmente de los momentos que tuvimos de sexo, son inolvidables y siempre los llevaré conmigo, tu piel sedosa, aquellos orgasmos al unísono, son difíciles de olvidar, cabalgando rítmicamente hasta llegar al éxtasis total.

Pudimos haber sido muy felices; pero tú tomaste una decisión. Piensa que el sexo es muy importante; sin embargo no es todo, sino seríamos como los animales que se mueven por instinto, el amor, no te equivoques no es solo sexo, eso no es amor, el amor es mirar a la persona que quieres y que se te ponga un nudo en el estómago de felicidad, es compartir momentos de conversación, es cogerse de la mano y pasear a la orilla del mar, acariciándote la cara la suave brisa, y pensar que te sientes muy bien con aquella persona a tu lado, en fin son tantas cosas, también el sexo claro está; pero no solamente.

Laura lo siento mucho, no puedo volver contigo, espero que lo entiendas. Deseo que seas muy feliz, seguro que al final encontrarás a la persona adecuada que te llene de verdad.

Te deseo lo mejor.

P.d: Un beso por los buenos tiempos de Carlos


Cuando Laura recibió la carta, no pudo parar de llorar, como pudo estar tan ciega, él nunca le perdonaría lo que le hizo y nunca más lo tendría a su lado. Le daba la razón; sin embargo, no podía remediar la tristeza que en esos momentos sentía. Una lágrima cayó sobre la carta, mojando aquellas últimas palabras de su amado. Ese beso sería el último que recibiría de él, aunque fuera por carta, lo guardaría para siempre.



Carmen Andújar Zorrilla


martes, 23 de abril de 2019

El poder de la mente


Este año Laura estaba un poco triste, se acercaba  Sant Jordi y su novio Marcos este año no podría estar cerca de ella, su jefe justo esos días lo había enviado una semana a Dinamarca, tenían varías reuniones previstas que no se podían dejar de lado. Sant Jordi era un día que le gustaba especialmente, sobre todo la alegría que impregnaban las calles de Barcelona llenas de libros y personal que se paseaba para ver las últimas novedades... Las colas para que firmaran los autores más emblemáticos del momento, el ambiente festivo, en fin era una fiesta que aunque no festiva, en Cataluña la gente desde la mañana hasta la tarde salía en tromba para comprar su libro favorito, y aunque Laura pensaba comprarle un libro a Marcos, seguro que se compraría uno para ella, y si no tenía la rosa, otro día sería.

Aquella tarde hacía un sol radiante, todo invitaba a salir de paseo, Laura quedó con sus amigas y se dirigió a Barcelona, era difícil pasear, porque la verdad es que parecía que habían soltado a todo el mundo de su casa, era increíble, valía la pena por ver las caras de felicidad de la gente, que parecía no importarles tener que esperar para ver su libro preferido, debido a la gran cantidad de personal que se acumulaba. Lo que importaba era que no te dominara la prisa y descubrir aquel título que deseabas tanto leer. Parecía mentira, cuando salió el libro electrónico se pensó que el papel tenía los días contados; pero por suerte no había sido así, al menos de momento, las dos cosas convivían,  sin embargo el papel  disponía de aquel encanto especial por su tacto y por su olor  propio de papel nuevo.

Laura empezó a subir por el Paseo de Gracia, donde se encontraban la mayoría de libreros, allí divisó a una amiga escritora, que toda ilusionada mostraba su libro en una caseta.  La saludó y le compró su libro, ya tenía lectura; aunque con la falta de tiempo de que disponía lo dejaría para más adelante, ahora buscaría uno para Marcos, la verdad es que a él no le gustaba mucho leer, seguramente le compraría un Betsseller, tardaría en encontrarlo porque no se veía nada, no le gustaba empujar, pero había gente que se quedaba muy anhelada mirando libros y no se apartaba ni a tiros.

Comenzaba a cansarse un poco, esto de la cultura también agotaba físicamente, ¿Quién dijo que no? Un poco de paciencia le hacía falta.

Ya sabía que libro comprarle, "Origen" de Dan Brown, a él le gustaban mucho los misterios, seguiría buscando, estaba claro que la gente era capaz de esperar en una cola enorme con tal de obtener el libro que buscaba. En algún momento tuvo que recurrir al empujón disimulado con tal de que alguno se moviera un poco y pudiéramos ver también los demás. Estaba descubriendo cantidad de libros de autoayuda, no pasaban de moda, cada año se encontraban con unos cuantos, precisamente uno le llamó la atención, se llamaba “Poder sin límites” para alcanzar una vida mejor. Vamos si fuera así, la mayoría no se conformarían con lo que tenían y seguirían su receta milagrosa. En fin se supone que más de uno caería, sino no tendrían tanto éxito. También le encantaban los cuentos ilustrados, cada vez eran más bonitos y originales, sobre todo sus ilustraciones, lástima que no existían sobrinos ni hijos a la vista. Siguió subiendo por el paseo, parecía que cada vez había más gente, aún era temprano, las cinco de la tarde, hacía un sol radiante, incluso diría que calor; pero a la gente parecía no importarle mucho. Ya estaba a punto de llegar al final del paseo y no encontraba el libro, puede que se hubiera agotado. De pronto desde lejos en la última caseta divisó la novela, se acercó corriendo para cogerla rápido antes que alguno se diera cuenta. Ya la tenía, sin embargo otra mano se posó sobre ella, y Laura sin mirar le dijo: - Oiga yo lo vi primero; pero al tocar aquella mano, su tacto, no podía ser, levantó su cabeza y ahí estaba él, Marcos, ¡imposible! La miró y le dio una rosa preciosa con lágrimas de purpurina y agua que resbalaban por sus pétalos y su rama, y un envoltorio plateado que la convertía en un enorme tesoro, ella casi sin mirar por la emoción, le regaló el libro.

Marcos le explicó que le dieron un día de permiso y que al día siguiente debía de regresar, pero no le importó, no se quería perder aquel espectáculo, y sabía que tarde o temprano la encontraría, adivinó su pensamiento y el libro que le quería comprar. Los dos se miraron, y en ese momento se dieron un largo y dulce beso en los labios, el mundo desapareció ante sus ojos, solo existían ellos dos, lo demás no importaba. Se cogieron de la mano y comenzaron a pasear, esta vez sin agobios, tranquilos disfrutando de aquel día tan espectacular que año tras año se repetía. Y quizás aquel libro del “Poder sin límites” había obrado el milagro.

Carmen Andújar Zorrilla


jueves, 14 de febrero de 2019

Un buen trabajo


Hola Marina, mi amor, perdona que haya tardado en escribirte, pero llevo una semana enfermo, hasta estuve en el hospital, una neumonía me dejó sin apenas defensas.

Desde que llegué a Hamburgo todo son complicaciones, y mira que ya tenía el contrato con la empresa de coches; pero me faltaban papeles, ¡maldita burocracia! Y ahora por fin después de dos semanas, comienzo mi nuevo trabajo. Te echo de menos, me gustaría que estuvieras conmigo, todo se me hace muy cuesta arriba sin ti. El idioma, es para mí una montaña, y aunque aquí nos dan muchas facilidades, cursos en la empresa después del horario laboral; me resulta muy difícil, lo mío nunca fueron los idiomas, y supongo que cuanto más mayor te haces más complicado lo encuentras. De todas maneras yo me esforzaré, que remedio me toca. Conozco pocos españoles aquí, y el día a día todo es en alemán. En fin, que tengo muchas ganas de verte, a ver si en alguna de las fiestas que se divisan puedo acercarme a Barcelona, el viaje es un poco caro y no lo puedo hacer muy a menudo; pero te prometo que en cuanto pueda me acerco.

¿Te acuerdas cuando te dije que me quería ir a Alemania? Son buena gente; pero algo fríos, les cuesta mucho confiar en ti, y bueno es lo que hay. Espero ahorrar un poco y regresar cuanto antes, de momento aquí está mi vida y me he de acostumbrar. Hamburgo tiene unos parques muy bonitos donde la gente va a hacer running y se ponen en forma y unoslagos preciosos donde navegan en sus barcos.

Tú no estabas muy de acuerdo; sin embargo al final comprendiste que no quedaba otro remedio, en España la situación laboral es muy mala y al presentarse esta oportunidad no la podía dejar escapar. Yo te comprendo, tú si tienes trabajo, y no lo ibas a dejar para venirte conmigo, con lo difícil que es encontrar un trabajo. Recuerdo cuando lo conseguiste lo contenta que te pusiste, ya habías perdido la esperanza. Llevabas dos años en el paro desde lo del Burger King., que si, era muy precario y pagaban dos duros; pero más valía eso que nada, tenías para tus gastos. Así que cuando te surgió lo de la recepción en aquella empresa, saltamos de alegría, al fin había algo que se parecía un poquito al ciclo formativo de administrativa que estudiaste; sin embargo yo, no he disfrutado ni de un pequeño trabajo desde que acabé el ciclo de mecánica, nada absolutamente nada. Desde luego que es triste tener que emigrar, aquí hace mucho frío y los días son muy cortos, llueve día si y día también y no hay el ambiente que se siente en España, la gente acaba su trabajo y se va rápidamente a su casa, no se hace vida en la calle como allí.

Mira, se me ha ocurrido una cosa, pronto viene San Valentín, ya sé que no es un día festivo; pero aquí podemos coger algún día de asuntos propios, si me lo dan, prometo ir a verte. Ojalá tenga suerte, de momento contaré los días que nos quedan para nuestro reencuentro.


Un beso muy grande.
Carlos que te quiere mucho


Escrito por Carmen Andújar Zorrilla



viernes, 21 de diciembre de 2018

El mejor regalo de mi vida

Era la navidad de 1965, mi papá se encontraba como siempre fuera, trabajando, trabajaba mucho.  El había prometido que pronto estaría con nosotras. Yo quería mucho a mi mamá; pero a mi papá también y tenia muchas ganes de verlo. Según mi mamá llevaba más de un mes fuera de Cataluña trabajando. Mi primo, al que quería también mucho siempre tenia a su papá cerca y ya estaba contando los días para ver los regalos que sus majestades los reyes de oriente le traería.

El piso de mi primo era muy grande, en cambio el mío era muy pequeño, una sola habitación; aunque bueno, así estábamos más juntitos. Yo no sentía envidia de mi primo, eso estaba muy feo, lo decía mi mamá y si ella lo decía por algo sería...
Como no tenia hermanitos me entretenía sola, mi mamá apenas jugaba conmigo, ella hacía cosas más importantes y disponía de poco tiempo para jugar.  A mí no me gustaban las muñecas, eran muy sosas, ni decían ni hacían nada; prefería construir mis propios mundos con un juego que me regaló mi papá. Me sentía muy importante montando aquellos grandes armatostes, desde un coche a un pájaro gigante.

Esta tarde dice mi mamá que regresará mi papá, que ganes tengo de verlo; aunque ya se está haciendo de noche y no viene. Parece que llaman al teléfono, mi mamá se ha puesto muy seria y está a punto de llorar. A mi papá le ha sucedido algo malo y se lo han llevado al hospital. Yo quiero ir a verlo; pero no me dejan. Mi mamá me ha dicho que me quedaré con una vecina.

Parece que mi papá no se va a morir, ahora el pobre no se encuentra muy bien y no se puede mover de la cama. Me ha dicho mi mamá que cuando esté mejor lo podré ir a ver. Ya cuento los días.

Estoy mucho tiempo con la vecina, yo quiero estar con mi mamá, Mañana es navidad, mi mamá me ha prometido que podré visitar a mi papá.
—Pasa no tengas miedo tu papá tiene muchas ganes de verte, para él tu eres el mayor regalo que le podemos hacer.

Me da miedo, tiene la cara vendada y no habla mucho. Me ha abrazado y me ha dicho que me quiere, yo también lo quiero mucho y no quiero que le pase nada, y ano tengo miedo. Todo el rato me ha tenido cogida de su mano, ya me dolía el brazo; pero no me importaba, estaba con él.

Hoy es el día de reyes, y no me han traído muchos regalos, solo un poco de ropa, y de lo que pedí nada.
Parece que oigo la llave. — ¡Qué alegría, es mi papá, ya está bien!— Me abraza muy fuerte y me da un regalo; sin embargo no me importa el regalo, lo tengo él, a mi papá, lo demás que más da.
Él insiste en que lo abra, le quito el papel con un poco de ansia, he de reconocerlo. Veo una cosa muy rara, parece un platillo volante. Mi papá lo coge y lo pone en el suelo, entonces unas luces de muchos colores comienzan a encenderse y apagarse, mis ojos no pueden dejar de mirar aquel juguete tan extraño, pero a la vez tan bonito, va acompañado de un sonido y no para de moverse.

Toda la tarde he estado jugando y si queréis que os diga la verdad.  Estos reyes han sido los más bonitos de toda mi vida, porque por fin comprendí que nada importa si no tienes a tu familia contigo, y en ese momento fui la niña más feliz del mundo.



Carmen Andújar Zorrilla

martes, 22 de abril de 2014

El libro




La sala de espera estaba desierta, se sentó y se puso a leer un libro de bolsillo. Pronto se sintió inmersa en aquella historia y no se dio cuenta cómo la estancia se iba llenando de gente. Salió la enfermera y comenzó a decir los nombres de los pacientes que habían de pasar; pero ella seguía leyendo y no se inmutó. Uno a uno fueron entrando a la consulta hasta que al final sólo quedaba ella. La enfermera, con su mirada fija en aquella señora, le habló:


      —Señora, señora...


La enfermera increpaba a aquella mujer completamente invadida por el libro. Al no contestar, decidió acercarse. Le tocó el brazo y fue entonces cuando reaccionó:


—Pero, ¿qué?

—Ya han entrado todos los pacientes y usted sigue aquí.

—¡Ah!, ¿es que había más gente?

—Claro, la sala estaba llena. Usted, ¿no va a entrar?

—Sabe qué, volveré otro día; ahora sólo me interesa acabar esta historia y averiguar el final.


          La enfermera se quedó perpleja y la mujer desapareció.




jueves, 13 de febrero de 2014

Carta al músico del laúd.





Me ha costado; pero al final me  he decidido escribirte estas letras, porque no he podido acercarme a ti en ningún momento, y después, me he enterado que te han llevado al frente. De hecho, esto es lo que me ha decidido a dar este paso, y no dejar que mis sentimientos quedaran solamente en mi corazón. Desde que te vi con tus compañeros en las fiestas del pueblo tocando aquel laúd, quedé impresionada por las notas que eras capaz de sacar de aquel instrumento. Tu música me hacía vibrar, era maravillosa, y tus gestos y sobre todo tu mirada, si tu mirada fue lo que me hipnotizó; pero debido a la mala suerte, no me fue  posible hablar contigo. Ese día no tuviste ni un respiro; sólo estabas pendiente de tu orquesta, y de que la música no faltara en ningún momento a toda aquella gente, que en esos instantes sólo pensaba en divertirse; porque cuando acabara la fiesta todo volvería a la realidad, a la cruel realidad, La guerra, aquella horrorosa guerra continuaba y cada vez necesitaban más hombres, así es que el pueblo se estaba quedando desértico; por lo que al final sólo quedarán mujeres y niños, y no se sabe cuantos regresarán de los que un día se fueron. 

        Espero que te llegue mi carta y  te ayude a seguir adelante, para que pienses pronto en tu regreso, y nos deleites con aquel sonido tan fantástico que sale de tu laúd; aunque espero que cuando llegue en ese momento,  aparques un poco tu instrumento, o bien se lo dejes a un compañero para que podamos bailar. Mientras, yo esperaré con ansiedad tu respuesta; no me importará si es un poco triste, lo primordial es que me llegue y yo te escriba  otra vez  Ya se que nada mas me conoces de vista, y seguro  que no te has fijado en mí; pero eso no importa, porque se que pronto nos conoceremos y hablaremos de música y de otros. temas que seguro tenemos en común. 

      Aguardando con ansiedad tu respuesta, se despide tu admiradora y espero que algún día algo más.

Con cariño María


Escrito por Carmen Andújar

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