Este
año Laura estaba un poco triste, se acercaba
Sant Jordi y su novio Marcos este año no podría estar cerca de ella, su
jefe justo esos días lo había enviado una semana a Dinamarca, tenían varías
reuniones previstas que no se podían dejar de lado. Sant Jordi era un día que
le gustaba especialmente, sobre todo la alegría que impregnaban las calles de
Barcelona llenas de libros y personal que se paseaba para ver las últimas
novedades... Las colas para que firmaran los autores más emblemáticos del
momento, el ambiente festivo, en fin era una fiesta que aunque no festiva, en
Cataluña la gente desde la mañana hasta la tarde salía en tromba para comprar
su libro favorito, y aunque Laura pensaba comprarle un libro a Marcos, seguro
que se compraría uno para ella, y si no tenía la rosa, otro día sería.
Aquella
tarde hacía un sol radiante, todo invitaba a salir de paseo, Laura quedó con
sus amigas y se dirigió a Barcelona, era difícil pasear, porque la verdad es
que parecía que habían soltado a todo el mundo de su casa, era increíble, valía
la pena por ver las caras de felicidad de la gente, que parecía no importarles
tener que esperar para ver su libro preferido, debido a la gran cantidad de
personal que se acumulaba. Lo que importaba era que no te dominara la prisa y
descubrir aquel título que deseabas tanto leer. Parecía mentira, cuando salió
el libro electrónico se pensó que el papel tenía los días contados; pero por
suerte no había sido así, al menos de momento, las dos cosas convivían, sin embargo el papel disponía de aquel encanto especial por su
tacto y por su olor propio de papel
nuevo.

Comenzaba
a cansarse un poco, esto de la cultura también agotaba físicamente, ¿Quién dijo
que no? Un poco de paciencia le hacía falta.
Ya
sabía que libro comprarle, "Origen" de Dan Brown, a él le gustaban
mucho los misterios, seguiría buscando, estaba claro que la gente era capaz de
esperar en una cola enorme con tal de obtener el libro que buscaba. En algún
momento tuvo que recurrir al empujón disimulado con tal de que alguno se
moviera un poco y pudiéramos ver también los demás. Estaba descubriendo
cantidad de libros de autoayuda, no pasaban de moda, cada año se encontraban
con unos cuantos, precisamente uno le llamó la atención, se llamaba “Poder sin
límites” para alcanzar una vida mejor. Vamos si fuera así, la mayoría no se
conformarían con lo que tenían y seguirían su receta milagrosa. En fin se
supone que más de uno caería, sino no tendrían tanto éxito. También le
encantaban los cuentos ilustrados, cada vez eran más bonitos y originales,
sobre todo sus ilustraciones, lástima que no existían sobrinos ni hijos a la
vista. Siguió subiendo por el paseo, parecía que cada vez había más gente, aún
era temprano, las cinco de la tarde, hacía un sol radiante, incluso diría que
calor; pero a la gente parecía no importarle mucho. Ya estaba a punto de llegar
al final del paseo y no encontraba el libro, puede que se hubiera agotado. De
pronto desde lejos en la última caseta divisó la novela, se acercó corriendo
para cogerla rápido antes que alguno se diera cuenta. Ya la tenía, sin embargo
otra mano se posó sobre ella, y Laura sin mirar le dijo: - Oiga yo lo vi
primero; pero al tocar aquella mano, su tacto, no podía ser, levantó su cabeza
y ahí estaba él, Marcos, ¡imposible! La miró y le dio una rosa preciosa con
lágrimas de purpurina y agua que resbalaban por sus pétalos y su rama, y un
envoltorio plateado que la convertía en un enorme tesoro, ella casi sin mirar
por la emoción, le regaló el libro.
Marcos le explicó que le dieron un día de permiso y que al día siguiente
debía de regresar, pero no le importó, no se quería perder aquel espectáculo, y
sabía que tarde o temprano la encontraría, adivinó su pensamiento y el libro
que le quería comprar. Los dos se miraron, y en ese momento se dieron un largo
y dulce beso en los labios, el mundo desapareció ante sus ojos, solo existían
ellos dos, lo demás no importaba. Se cogieron de la mano y comenzaron a pasear,
esta vez sin agobios, tranquilos disfrutando de aquel día tan espectacular que
año tras año se repetía. Y quizás aquel libro del “Poder sin límites” había
obrado el milagro.
Carmen Andújar Zorrilla
Bello y muy real entorno para tu relato mi estimada Carmen porque me imagino que así es en España para esta fecha. Me parece algo muy agradable y estimulante. Aquí es cuando digo: genial vivir esa experiencia y ese ambiente allí en tu país, la cuna de la literatura. Me gustó el relato y al igual que tú también me gustan los finales felices. Felicidades y un abrazo.
ResponderEliminarHola Carmen, leyendo el relato parece que voy paseando por las calles de Barcelona porque lo vas narrando con mucha precisión. El final es de lo más romántico,
ResponderEliminarLa pena que en la realidad creo que por mucho que se desee algo es muy difícil que ocurra. De todas formas leer un texto así y dejar un buen sabor de boca es estupendo. Parece de final de película. Otra cosita, si me lo permites.... : que les pasa a tus personajes varones, que los mandas siempre fuera de España ? Jajajaja. En el otro relato estaba en Hamburgo, ahora en Dinamarca, y si mal no recuerdo el de Navidad también estaba fuera...
Lo importante es que acaban muy bien las historias. Felicidades.
Un beso
Rocío Ruiz
Gracias Hollman, aquí en Sant Jordi se vive un ambiente muy literario, es un d8a muy importante.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias anónimo y muy buena tu precisión, supongo que influenciada un poco por las películas. He de cambiar eso, en el próximo lo haré al revés.
ResponderEliminarUn abrazo
Siempre que salgo a buscar libros termino cargado de ellos, por eso ya casi no salgo a ninguna actividad. Pero siempre es una ilusión la magia que reúne a las parejas. Gracias Carmen!
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