Mostrando entradas con la etiqueta Hugo Ortega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hugo Ortega. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de enero de 2013

¿Quién eres?




          Alas del tiempo que te envuelven y te hacen viento…Viento que invade amorosamente la esfera de tu mágica Aura donde reina permanente y eterna como brisa al mar, inseparable y fresca, tu gracia.

          Escucho tu voz autoritaria y firme, decirme a la distancia ¡Tú debes ser amoroso!

          Destilas impaciencia, derrochas rebeldía, exiges ternura y ofreces indiferencia.

          Añoras esas noches que dejaste escapar sin complacerlas y las dejaste vacías de estrellas, vacías de todo… ¡Que ingratitud la tuya!

          Y así miras altivo cada desprecio que recibes ¿Qué habrá en un corazón tan amplio como es tuyo en que cabe tanto deseo descarado?

          Devorador de palabras de plata al espíritu y de oro a la memoria simple. ¡A la razón desdeñas y al mundo desafías!

          Amorosamente asomas apenas un discreto sentimiento momentáneo, seductor, irresistible y sin engaño…Así sin condiciones apareces, entras y te vas sin remordimientos pero tampoco los dejas.

          Solo estela de esperanza al aire, que al fin se esfuma entre el recuerdo y el olvido.

          Fieles hermanos de la mente frágil que no se conforma con sentir solo una vez.

          Y tú no vuelves, solo avanzas y te vas hacia el destino incierto, que de cierto tú conoces porque es el único que existe… Los demás son un invento piadoso bienintencionado, pero cruel.

          Engañados y enfermos desfallecen los crédulos torturados entre lágrimas que no limpian nada ¡Ni el alma!

          ¡Lágrimas sin sal en llanto estéril, llanto que no sana, que no depura ni define, que se hace eterno por inútil!

          ¡Solo hacerse amoroso salva!



Hugo.

UN SUSPIRO.

Es el sentir de inquietantes pensamientos, huérfanos de realidad y presencia.
 
La añoranza, cantos de anhelos que sostiene la esperanza sin hastío.

Invaden noches los suspiros cuerdos, vigilia involuntaria que hace arder entrañas.

Ni lamentos y ni quejas conmueven al silencio, que indiferente sigue su curso interminable hacia la nada.

O llegará como canto de aves de paraíso y con veneración de diosa, corresponderá apurado a tu clamor de... Amante prodigiosa.



Hugo

viernes, 21 de diciembre de 2012

Un buen momento.


          Agradezco de verdad que hayas elegido esta temporada navideña para este encuentro, algo tiene de especial el mes de diciembre y la Navidad. Obliga siempre, de alguna manera a un reencuentro consigo mismo, a reconocer por lo menos, que no todo estuvo bien hecho.

          Es además como mágico, esa abundante decoración de luces en todas las partes con tantos y tan variados simbolismos según cada país o cultura. Aunque para la gran mayoría solo parece significar derroche de consumo material. También hay para quienes aún conserva cierto valor místico, de regocijo espiritual. 
 

          Sea cual fuere lo que en verdad significa, me parece que es como si hubiese sido diseñada a propósito para complacernos en ciertas cosas, yo anhelaba hace tiempo esta charla, ciertamente como un milagro y mira, mágicamente ha sido concedida y eso te lo agradezco de verdad.

          Y bueno, dime que te hizo cambiar de parecer para encontrarnos ¿Qué fue lo que pasó?

          Bueno espera, si me permites, antes, déjame decirte una cosa, bueno, varias cosas, ¿puedo?

          En el último intento en que fracase para hablar contigo, te quise decir que me sentía morir, que me hacías mucha falta, y tú nunca más respondiste ¿Recuerdas?

          He tardado mucho en asimilar tu ausencia, es más, no estoy seguro de haberlo logrado totalmente, no miento, tú me conoces bien. Solo una vez, tal vez dos, lance punzantes señales contra ti enfurecido y... Lastimado.

          No sé por qué me arrepentí, preferí voltear la tortilla y mirarme a mí, examinar a fondo en que fallé. Después de todo, tú ya no estabas y no tenía objeto desgastarme más en el lamento. Ya había sido demasiado tiempo, me estaba quedando solo y hasta sin amistades. No sé, uno se sumerge en autoconmiseración y se aísla, sabiendo bien que eso no resuelve absolutamente nada y, como te digo, lamentablemente me abandoné al dolor. Esto sucedió enseguida de que te fuiste, y duró bastante tiempo.

          Y si ahora me ves tranquilo, es porque me di cuenta y tuve que reconocer que no te supe encontrar, no supe llegar a tu alma, me quede por encimita. Llene de elogios tu bello rostro casi perfecto, tu hermoso y atractivo cuerpo, tu sensualidad natural y un tanto provocativa. Disfrute de tu encantadora sonrisa, de tu mirada un tanto inquietante pero... No supe nunca entender tu silencio, no fui capaz de saber interpretar, en tu mirada, tus necesidades más profundas.

          No supe alimentar tu existencia, no entendí y no te acompañe en tu fe. No pude descubrir tu verdadera fortaleza, no conseguí despertar el amor, en lo más profundo de tu intimidad, no supe cómo alcanzar tu espíritu.
 
          No supe conducirte a redescubrirte, no te acompañe a actualizar, a estar siempre vigente. A pesar de que sabía que eras creativa, dinámica, empeñosa y no, no supe, y no pude satisface plenamente toda tu hermosa naturaleza interior.


          Hubo risas, pero no alegría, hubo promesas, pero no verdades, hubo planes, proyectos, pero no realidades. En fin, nos dimos muchas horas para estar juntos, pero nunca tiempo de explorar nuestro interior para así poder completar los requerimientos y lograr realizar toda una historia de vida juntos, tú y yo.

          Me quede corto, lo reconozco y me dolió mucho descubrirlo. Ahora bueno, ahora sé lo que cada parte opuesta de la pareja necesita para alimentar las ganas de estar y de vivir con la otra parte, no es solo decir te quiero, es mostrarlo. No es solo decir te amo, es hacerlo sentir hasta le médula. Que no quepa jamás, ninguna duda en ninguno de los dos.
 

          Te digo, no es solo decirlo, de decir, lo dije muchas veces, es más, creo que te cansé de tanto escucharme decirte precisamente y creo que, por eso, es decir, porque nada más lo decía y de las palabras no pasaba, fue que decidiste poner distancia de por medio entre nosotros. No tuve menos que comprenderlo así.

          Bueno disculpa, de siempre tuve una gran necesidad de decirlo y sobre todo a ti, directamente a ti y de mi propia boca, para no andar pregonando ya mas estos sentimientos de impotencia que, a lo más que me llevaron, fue a estar viviendo casi de la compasión de quienes me rodean y, como dicen los sabios ancianos en el pecado, llevé mi penitencia… 

          Haber, ahora sí, cuéntame. ¿A ti como te ha ido?... ¿Cómo te ha tratado la vida durante todo este tiempo que no supe de ti? ¿Cómo te pinta esta Navidad? 

          Anda, cuéntame con calma todo lo que quieras…

         











Hugo

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Angustia.


          Los días pasan y no llega respuesta a mi última carta, es la primera vez que tarda tanto en responder y comienzo a preocuparme. 

          Hace ya semanas que le había notado una actitud extraña, como ocultando algo y yo no me atrevo a preguntar por qué no me corresponde hacerlo, no tengo ningún derecho a cuestionarla. 

          Es extraño su comportamiento porque se supone que tenemos confianza para hablar claro. Tal vez sea el temor de herir y lo entiendo, ella sabe absolutamente lo que siento y cuanto me dolería perderle. 

          Ella sabe que no estoy en posición de exigir nada, no soy nada y no represento nada en su vida si ella no quiere. Todo ha sido como una ilusión, como un bello sueño, pero siempre he sabido que tendría que terminar algún día. 

          Ella es demasiado para mi, tiene clase, educación, posición. Es muy hermosa, inteligente y joven. 

          Siempre le dije estar consciente de tantas diferencias y que estaba preparado para todo, pero decir es fácil y sé que no me creyó, de ahí su temor. Eso es lo que creo cuando pienso en su extraño comportamiento. 

          Hace ya casi tres años que nos encontramos y de inmediato surgió la atracción mutua, tan solo por las palabras. Extraño pero real, nos encontramos en cierto sitio escribiendo cosas tal vez para muchos sin importancia.  

          En realidad era un pasatiempo, un sitio de entretenimiento pero interesante. Escribíamos cosas, frases que aspiraban a ser poesía de aficionados, nada formal. Y como no nos sentíamos obligados a hacerlo técnicamente bien, pues nos divertíamos haciéndolo a nuestra manera, solo por expresar un poco nuestro pensamiento abiertamente, libremente y tal vez por esa razón pudimos mostrar el corazón abierto y… Nos gusto.
 
          De siempre ha sido ocasional la comunicación, pero de respuesta casi inmediata. Yo escribía y ella respondía, ella llamaba y yo ahí estaba siempre, siempre para ella. 

          Nos decíamos cosas, con libertad y confianza. Nos acompañábamos, nos apoyábamos, nos comprendíamos, fue creciendo el cariño, siempre con respeto. Yo le escribía con sinceridad lo que me hacía sentir su compañía, puras cosas lindas con palabras que no se dé donde salían y… A ella le gustaba lo que le decía siempre. 

          Han sido tres años de cultivar una relación entrañable, que siempre supe firme pero finita por su propia naturaleza y circunstancias. Y, tristemente es lo que he sentido en estos últimos días a pesar de la suprema muestra de atención y cariño que tuvimos muy recientemente durante una charla que comenzó como cualquier otra, pero eventualmente fue subiendo de temperatura, se llenó de calor, llegó al punto donde nos mostramos verbalmente cada cual en sus deseos mas íntimos. Explotamos en palabras y frases que nos encendieron a la distancia de forma increíble. 

          ¿Habrá sido de despedida? No puedo evitar pensar en eso y por cierto, con mucho dolor en el alma… Por que la amo. 

          Enferma este terrible silencio que presagia un dolor asfixiante, impotencia y un sinfín de sensaciones que alteran, inevitablemente el estado de ánimo pero ¿Qué hacer ante lo inminente? ¿Cómo impedir un desenlace cuando ya se ha decidido? ¿Cómo detener el miedo a sufrir cuando ya no está en mis manos evitarlo? 

          ¡Ah, como duele el alma!

 

Hugo

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Descontrol

 
          Lo que tengo que decirte hoy no es agradable para nadie. Además es preocupante por las características de algo que comenzó como un encuentro amable y continuó en secuencia de amistad y confianza que fui creyendo sincera.   

          Me siento devastado, terriblemente decepcionado y triste. Me cuesta trabajo creer que se pueda dar un cambio tan radical a causa de un error, un error que reconozco cometí impulsivamente.  

          Me disculpe ante ti con toda la sinceridad que cabe en mí y en nombre de nuestra naciente amistad, bueno, lo que creí que era una linda amistad y, eso es lo triste, dejar de creer en ti y tú en mí.

          Lo que no puedo creer es que no tomes en cuenta el entusiasmo con el que corría para abrazarte y recibirte con mucha alegría en mi corazón. Con cuanto interés buscaba tus mensajes y recibía tus llamadas telefónicas.   

          Con cuanta urgencia anhelé un reencuentro después de aquel corto viaje que hice por razones de trabajo. Te busqué, te llamé, te envié mensajes diciendo lo mucho que te extrañaba y la enormes ganas que tenia de verte y abrazarte de nuevo. 

          Sentí tu voz y tu intención de querer también verme, te sentí sincera, alegre como siempre y ¿Qué paso? Te recibo con alegría, te escucho. Desconozco las causas reales de tu estado de ánimo, trato de sacarte de ese estado, evidentemente no lo consigo, te siento con mucha resistencia, insisto, otra vez te resistes, no dices nada. Se asoma una lágrima en tus ojos, te dejo en silencio como muestra de respeto.   

          Después de un tiempo trato de romper la tensión y sacarte de ese estado y ¡Zas, sorpresa! En vez de conseguirlo, provoco tu enojo, un terrible enojo que te hace alejarte sin decir nada, bueno si, propones algún día para ir al café que acostumbramos para charlar.  

          Esa misma tarde te busco y, comienzo a notar la diferencia y escucho el primer reclamo de tu disgusto, trato de no darle demasiada importancia porque enojos los tenemos todos casi a diario justa o injustamente. Te siento fría, te comento de reunirnos con una amiga mutua, aceptas. 

          Llega el día de la cita, nuestra amiga se confunde de fecha no llega, te marco para avisarte y tu falta de respuesta me deja inquieto, debe ser algo delicado, pensé, ella es muy formal y no falla de no ser por algo de verdad importante. Termino mi café, pago la cuenta y vuelvo a casa, un poco desconcertado si, pero entiendo que las cosas no siempre salen como uno las planea.   

          En fin, me quedo con la preocupación, entro al chat para tratar de encontrarte y preguntar para saber si todo está bien y... Nada y, más me preocupo. 
 
           Al día siguiente espero como de costumbre, alguna llamada tuya y no la hay.  

          Me pongo a trabajar pero con la inquietud e incertidumbre. Miro el teléfono esperando que suene en cualquier momento, suena, pero no eres tú, es más trabajo. Se pasa el día y pasa la tarde y... Nada. 

          Más tarde, casi de noche, el miedo da creer y suponer que sea algo verdaderamente grave que te impida comentarme algo por cualquier medio, me pone más inquieto.   

          Tímidamente, envió un mensaje pidiendo solamente saber que estas bien, no obtengo respuesta ni esa noche ni el siguiente día. ¡Uf!, que pasa con ella, me pregunto, algo no anda bien y no me dice nada...   

           Al fin te contacto y ¡oh!, sólo para enterarme de tu tremendo enojo y recibir una serie de cuestionamientos y advertencias que siempre creí impropias de alguien como tu tan madura, gentil y buena amiga. 

           Y en vez de sentir a la amiga, a la mujer cálida, aparece la profesional analítica, racional y fría.   

          Y aquí me tienes desconsolado y triste, preocupado por tus señalamientos que rayaron en amenazas que, evidentemente, no tiene nada de amistosas. 

           No puedo entender ese cambio tan radical en ti, tan sólo por intentar romper en ti un estado de tensión abrumador.   

          Ese fue mi gran error, lo reconozco, tal vez no era la forma en que tu querías que te hiciera sentir tranquilidad y alivio, es molesto lo sé, pero de eso a que lo tomes con tanto encono… Me preocupa, me preocupa y me asusta, me asusta y me duele por que, lamentablemente ya nada será igual entre nosotros y eso duele mucho porque yo creí en ti siempre, en tu amistad, en tu confianza y tu sinceridad. Yo siempre te ofrecí lo mismo siempre de corazón, por eso duele.   

          Una vez más, reconozco haberme equivocado, muchas veces lo he hecho y, lo más probable es que lo siga haciendo. Sólo puedo decir una vez más desde lo más profundo de mi corazón ¡Perdóname amiga querida! 

          No te vayas así de mi lado, te aseguro que una buena charla resolverá todo. Yo estoy dispuesto y tú, aun con enojo, eres una gran mujer, de eso no tengo una sola duda y tú sabes que, por enojo, sobre dimensionaste mi error.

 

Hugo

miércoles, 24 de octubre de 2012

¡A ti amor!


 

¡A ti amor, que estás inmerso en el funcionamiento de la existencia!
 
Que nos conduces aun en contra de nuestra voluntad y conciencia.
 
Que nos moldeas como un objeto aerodinámico para resistir la intensidad de los vientos fuertes del vivir.
 
Que nos permites absurdamente negarte y siempre, equivocadamente pretender describirte.
 
A ti amor, que nos manejas como marionetas con los hilos de las emociones en la escenografía de la razón y, sufrimos por tenerte y no mirarte.
 
Que te escondes cuando más te buscamos y apareces en nuestra indiferencia sin saber que hacer contigo.
 
A ti amor, que como fuente alimentas de entusiasmo, euforia y diversos tipos de locura aparentemente inofensiva.
 
A ti amor, que eres el blanco preferido de injurias de seres sentimentalmente discapacitados, quienes se cansan de pretender destrozarte con razonamientos cuestionables y supuesta inteligencia.
 
Y permaneces impávido, firme en tu labor de dar sentido y valor a lo que somos... Mucho menos que tu y... Nos toleras confiado en la ventaja que nos llevas.
 
Hugo. 27/07/011

miércoles, 10 de octubre de 2012

Tú y yo


Cuando me hablas de amor, puedo creerte todo. 
Tu mirada clara, tu semblante sereno. 
Tus palabras limpias sin asomo de culpas ni reproches, tiemblo de emoción a tu lado, pues mi propia imperfección me delata.
Corro a tus brazos buscando protección de niño ante el descubrimiento de sus travesuras. 
Amorosamente, primero mimas y después reprendes, hace sentir tranquilidad para poder discúlpame. 
No juzgas, no condenas, tal vez no sin dolor, comprendes. 
Me siento pequeño ante tu grandeza humana, ante tus detalles de mujer de bien. 
Es como si no te mereciera, para ti todo tiene solución mientras que yo me enredo entre mis ideas liberales convenencieras. 
Me sabes caprichoso, voluble e impulsivo y encuentras en mi arrogancia toda la verdad de lo frágil que siempre soy ante ti, ante la vida, ante el mundo. 
Solo tú me das valor y fuerza. 
Solo tú eres capaz de transformar un huracán destructivo en brisa agradable. 
Me consuela saberte a mi lado, saberme afortunado. 
Sentir que, a pesar de todo, Dios es bueno conmigo.

 

 
Hugo. 15/06/12

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Gota de Luna


Tú que eres virtud poco conocida aunque siempre buscada... Como el mejor y más valioso de todos los tesoros, expuesto pero invisible.
 
Sueles ser, no el mejor recurso de seducción ¡Sino el único!
 
Postrado ante la magia inexplicable de tu fuerza... Ante el poder de irresistible tentación mundana, con tintes etéreos sublimes, rasgos de sensualidad extensa y exquisita inmensidad... Envuelta de todos los deseo... Mis deseos…
 
Poesía amiga... Eres canto, música, pasión y, a veces hasta llanto...
 
No alcanza el horizonte, relativo y cierto en su perfecta cualidad expandida y espléndida majestad que te contengan.
 
Siempre rebasas insaciable, por darte como diosa...
 
Poesía inquieta... Exploradora eterna de emociones que solo en tu nombre y, puestas en ti, alcanzan siempre a algún doblegado espíritu tal vez enamorado, tal vez decepcionado... Tal vez esperanzado y necio... ¡Como el mío!
 
Poesía, por siempre tu Aura justamente venerada, por medio de trompetas y alas sostenga, quiera el cielo, sinfín de almas imprudentemente del amor esclavizadas!
 
¡Gota de Luna…Bendita Poesía… Amiga Incomparable!
 
 
 
Hugo

sábado, 8 de septiembre de 2012

Tiempo

 
Tiempo de ayer que se va esfumando hasta en la memoria más resistente.

Sólo dejas el entusiasmo gratificante de haberte vivido, con provecho o sin él,

eso no es asunto tuyo, tu solo estás, te das, te haces presente... pasado y futuro.

Nos envuelves entre encantos febriles, entre diversos mundos de fantasía.

Hay de aquel que no te viva y te disfrute en la mejor etapa vigorosa e inconsciente.

Te maldecirá como si la amargura fuera culpa tuya, como si tu sitio fuese solo en un reducido lugar en el cerebro o la mente.

Tú eres inmenso, eterno. Eres magnifico, espléndido.

El tener o no tener, el ser o no ser, no es culpa tuya.

En ápices de materia gris se esconde la terrible culpa, la infame capacidad humana de sentirse inútilmente poderoso, expandido, ególatra.

Dramáticamente ignorante de que con todo y eso y más que se sea o se tenga, su final será la nada, por más que crean que te han aprovechado en bienes ¿Y a ti que te importa quién tiene o no tiene esto, aquello o lo demás?

Otros aun con bolsillos secos, sin haber recibido herencias y sin tener que heredar, con brillo en la mirada te apreciaran cual vales, sin sombras de duda, perennemente agradecidos de tu existencia y su existencia en tu existencia.

Tan amistoso, siempre compañero amable, complaciente y paciente como nadie, pues solo tu...te tienes todo el tiempo.

Contento y tranquilo soy de tenerte aquí, seguro y confiado de que me tendrás allá... En la eternidad... ¿Qué más quiero?

Habrá quien, según sus triunfos o derrotas, te considere un Ángel, habrá quien un Demonio, yo estoy seguro que solo eres... El tiempo. Y que, te tiene sin cuidado lo que crean que eres, pues tu bien sabes que eres lo que eres.

Yo prefiero verte neutral como eres... Tiempo.

 

Hugo Ortega

Textos registrados

Safe Creative #1205150611376