Que
lo encontramos hace mucho en la memoria
de
los versos y los verbos de la historia,
cuando
el viento se llevó sus algodones
y
en el cielo florecieron sus poemas por jirones.
No
busquéis más a Federico, no le busquéis.
Que
sus ojos me acompañan desde siempre
en
el aliento de la mirada de su voz
escrita
en lienzos blancos de dolor
con
tintas de cariño y palabras de amor.
No
busquéis más a Federico, no le busquéis.
Sin
su cuerpo en una caja su vida sigue viva,
latiendo
en cada lágrima que se derrama,
en
cada suspiro por su ausencia,
en
cada ahogo del sinfín de mi alma yerma.
No
busquéis más a Federico, no le busquéis.
Dejadle
en las esquinas del recuerdo,
mientras
mis ojos queman las lecturas de sus versos,
en
la esperanza opaca de un sueño eterno.
Convertid
su alma en un puñado de tierra y estoy muerto.
No
busquéis más a Federico, no le busquéis.
Dejadle
vivo en mis recuerdos.
Del
Poemario inédito de Ferran Garrido








