Bajó
del coche, como siempre...; primero el pie izquierdo y después el derecho, pero
en esta ocasión su zapato quedó atrapado en la tapa de la alcantarilla; el
tacón extremadamente fino y largo quedó preso en sus agujeros...Cuando quiso soltarlo comprobó que unas diminutas manos intentaban hacer con él.
Lon González.