Sentirte mío sin
restricciones
dejar mi huella
hasta en tus dolores
habitar tu mente
noche y día
estar en ti
presente, a porfía.
Mi gozo no es
otro que sentir que me perteneces,
que no hay otra,
que soy la única que mereces
y que en ese
merecimiento están mis permisos
aunque sean
muchos, mis sumisos.
Tu Señora, tu
dueña, tu modo de vida...
eso soy yo para
ti, única criatura divina
a la que
venerarás mientras yo lo decida
y te me
arrodillarás mientras yo te lo pida.
Esclavo de mi piel,
sumiso de mi voluntad
y actor de mis
deseos hasta mi saciedad,
este es mi rol,
ese es mi destino...
y el tuyo el de
servirme, con fiel atino.
Someterte a mí no
te hace un ser inferior,
te hace de mis
cuidados merecedor,
de mis placeres
el receptor
y parte
importante de mi juego demoledor.
Autor: David López Rodríguez
