
Y entonces a
los pocos días veo Víctor
J. Maicas Safont desea ser su amigo en Facebook, ¡mare de deu!. Nunca pensé que
la telepatía existía, pero... Empiezo a tener serias dudas.
Pero... Me mantuve firme y me dije,
dejaré pasar unos días, haber como es este "tipo" y entonces... Le
eché arrestos, pero... De una forma simpática y funcionó. A los pocos días tenía
el cuestionario en mi poder, que ahora cuando lo leáis notaréis lo que yo sentí,
un escritor con gran bagaje, pero... Sencillo, y es que de no haber
sido así, yo no le hubiera entrevistado.
Seguro que estaréis pensando, ¡qué
altanera! y para nada, es que para mi es vital, que el entrevistado sea
sencillo, me da igual que pueda tener los mejores premios en su haber, pero el
mejor premio, es "la sencillez", que Víctor tiene en grandes dosis.


No
voy a liarme más, os dejo con esta entrevista llena de grandes palabras, y
sabios consejos.
Entrevista a Víctor J. Maicas Safont
¿Qué te pasó por la mente cuando te pedí una
entrevista para La Revista de Todos, que no es un sitio famoso ni nada por el
estilo?
![]() |
http://victorjmaicas.blogspot.com |
Pues la verdad es que siempre que alguien
me pide hacerme una entrevista, jamás valoro a la hora de atenderle si su
revista o blog tiene un determinado seguimiento. En cambio, lo que sí valoro es
el tipo de publicación en donde será publicada dicha entrevista, y si compruebo
que es un sitio en donde se promociona la cultura en general, y la literatura
en particular, como es el caso de “La Revista de Todos”, entonces me limito a
dar todas las facilidades a las personas que hacen posible la existencia de dicho
espacio cultural.
Cuando escribes una novela, ¿qué tienes antes
claro el título o el argumento de la misma?
Por regla general antes pienso en la historia que
quiero contar, es decir, el argumento, aunque una vez planificada la estructura
de la novela de inmediato busco un título acorde que, en cierto modo, pueda
resumir en pocas palabras el sentido de la propia novela. Es como cuando
escribo un artículo periodístico, que primero pienso en el contenido que le
quiero dar y de inmediato busco el título más adecuado.
Bueno, a esta cuestión te debería responder cada
escritor de forma individualizada, pero si
estar “poco cuerdo” tiene algo que ver
con soñar despierto, jugar con la imaginación y apostar por la utopía
para conseguir un mundo mejor, pues entonces sí, creo que en ocasiones a los
escritores se nos puede considerar como unos “no cuerdos”. Y en mi caso, no hay
más que ver la dedicatoria que aparece en mi novela “La República dependiente
de Mavisaj”, y que dice así: “Para todos los “no cuerdos” de este mundo,
puesto que todavía son capaces de creer, pero sobre todo soñar, con la
felicidad compartida”.
Creo que todos los escritores necesitamos
escribir, ya que escribimos algo más que palabras. Pero… Si estuviera en mi
mano el poderte devolver algo que la vida te arrebató, pero que para
recuperarlo a cambio has de renunciar a escribir, ¿qué sería ese motivo tan
poderoso por el que dejases de escribir?
Cuando llegas a una determinada edad, como es mi caso,
te das cuenta de que hay que saber disfrutar de esas pequeñas cosas que quizá
con veinte años te pasan desapercibidas. Digo esto porque la vida me ha
enseñado que has de luchar por lo que quieres, pero desde luego no te has de
obsesionar por lo que en ocasiones querrías conseguir. Yo no sólo disfruto con
escribir, sino exaltando mis sentidos con cosas aparentemente sencillas como
admirar un paisaje en plena naturaleza o tener una interesante conversación con
algún amigo. Y evidentemente, trato de disfrutar también de ese amor que la
gente que realmente me quiere trata de darme en el día a día. Así pues, he
aprendido que hay que disfrutar de la vida al máximo, y si tal y como dices en
tu pregunta la vida te ha arrebatado algo, lo único que me plantearía sería
intentar recuperarlo pero, evidentemente, sin tener que renunciar a esas cosas
por las que uno tanto ha luchado a lo largo de su existencia, y que sin lugar a
dudas tanto han llenado su alma.
Como no quiero que me odies por la anterior
pregunta y deseo que esa “locura” que ambos llevamos en la mochila nos haga
sonreír ante las dificultades de la vida, quiero que por favor nos des unos
consejos a todos los que nos leen y en especial a esta “poco cuerda” que no va
a parar hasta tener un libro publicado.
Bueno, uno de los principales consejos sería
precisamente lo que te acabo de contestar en la pregunta anterior, es decir,
seguir teniendo sueños y luchar por lo que quieres. Cuando yo escribí mi
primera novela, en ningún momento pensé que se pudiera publicar. Simplemente
estaba haciendo lo que me gustaba, y supongo que estarás de acuerdo conmigo en
que el placer que se siente al escribir, es casi inigualable, pues es como
sumergirse en un mundo nuevo en donde desaparecen todas esas cadenas terrenales
que nos atenazan. ¡Hasta desaparece la fuerza de la gravedad!, ya que tanto el
lector como el propio escritor son capaces, a través de su imaginación, de
abandonar el sillón de su salón para volar a otros mundos y lugares de los que
incluso en ocasiones jamás había oído hablar. En resumen, mi consejo sería no
abandonar nunca los sueños pero disfrutar con el día a día, y eso sólo se puede
hacer si uno mismo es capaz de disfrutar con lo que está haciendo, al margen de
si el destino finalmente nos concede más o menos cosas.
Me pareces tan simpático que te voy a hacer
un regalo y además lo vas a elegir, pero solamente puede ser uno. En la mano
izquierda tengo una caja con un cuaderno en blanco y un bolígrafo (donde puedes
escribir lo que sientes en estos instantes) y en la derecha tengo una caja con
un notebook (con el que también puedes escribir), ¿qué prefieres lo
clásico o lo moderno?
En este caso en concreto, lo clásico, puesto que aunque
a estas alturas pueda parecer extraño, siempre suelo escribir tanto mis novelas
como mis artículos con la única ayuda de un bolígrafo y una hoja en blanco.
Evidentemente después lo paso al ordenador, pero cuando escribo no me gusta
estar pendiente de ningún teclado, por lo que mi mano sólo está pendiente de
transcribir mecánicamente lo que mi mente le va dictando.
Todos los que escribimos también leemos con
la misma pasión, pero… ¿Qué libro te ha superado y lo has tenido que dejar de
leer y por qué motivo?
Verás, tengo tanto respeto por la gente que escribe,
que en este apartado no te voy a poner ningún título, pues al margen de que,
evidentemente como lector hay libros que no han respondido a mis expectativas,
considero que sin lugar a dudas han cumplido ya con la primera función que
debían realizar, y que no es otra que la de satisfacer la ilusión y la
esperanza de su creador. Ahora bien, te estoy hablando de libros que no atentan
contra la dignidad de las personas, ya que evidentemente si me encuentro con
algún libro que incite a la xenofobia o atente contra los derechos de los seres
humanos, entonces lo que hago es ignorarlo y “pasar página”. De todas formas,
intento informarme bastante bien de lo que voy a leer, por lo que hasta la
fecha todavía no me ha pasado este segundo supuesto.
Dime qué es un escritor para ti, ¿el que se
puede sentar sobre sus libros publicados o aquel que necesita escribir al
igual que un sediento beber agua para calmar su sed?
Evidentemente, aquel que necesita seguir escribiendo
día a día para así poder transmitir todo aquello que lleva en su interior. En
la actualidad tengo tres novelas publicadas y la cuarta se publicará en breve,
pero recuerdo que cuando presenté mi primera novela dije que si llegaba el día
en el cual no siguiera disfrutando a la hora de escribir, entonces me dedicaría
a otra cosa. Por suerte todavía sigo disfrutando de lo que hago, y espero
seguir así durante toda mi vida, pero si llega el día en el que descubro que
escribir ya no me apasiona, entonces me dedicaré a otra cosa. De todas formas,
y aunque jamás se puede decir “de esa agua no beberé”, creo que la pasión por
la escritura es algo que un escritor, en el fondo, jamás puede llegar a perder.
¿Qué te parece La Revista de Todos?, como
lector aunque solamente hayas entrado en el blog alguna vez, ¿qué le falta? ¿En
qué puedo trabajar para mejorarla?
En una de las anteriores preguntas te he comentado que
siempre me gusta atender a todos aquellos medios que apuestan por la cultura en
general, y por la literatura en particular. Así pues, ya te puedes imaginar que
me encanta una revista de este tipo. Creo que es variada, lo que la hace
interesante, pero si quizá existe algo en lo que sería interesante profundizar,
eso podría ser en tener más reseñas de libros, ya que como bien sabes los
grandes lectores intentan averiguar el contenido de un libro antes de lanzarse
abiertamente a leerlo. Pero bueno, la revista es muy joven y seguro que en poco
tiempo se irán incrementando las reseñas. Además, y en lo que a mí respecta, ya
puedes apuntar a un nuevo lector.
Esta pregunta ya es clásica y se la haré a
aquel escritor que pueda y quiera darme una entrevista. Te voy a hacer un regalo que consta de cinco
palabras y con ellas, si me lo permites, te quiero poner un reto, ¿aceptas? En
cinco líneas tienes que hacer con las palabras un microrrelato.
Las palabras
son: Eva, Víctor, locos, risas y gracias.
Claro, no hay problema. Siempre es divertido crear una
nueva historia. No obstante, me va a resultar un poco extraño utilizar mi
propio nombre a la hora de relatar una historia de ficción. Pero bueno, según
dicen, siempre hay una primera vez para todo. Así pues, ahí va:
“En ocasiones, cuando los avatares de la vida lo
superaban, Víctor optaba por sentarse en la barra de un bar de medianoche y
observar a todos aquellos seres que, quizá también como él, necesitaban por
unos momentos olvidarse de la cruel realidad en medio de las risas de un sinfín de desconocidos. Y mientras apuraba su copa,
observaba a aquella especie de locos que, al menos por unos instantes, habían
superado sus frustraciones gracias a esa magia que aparece justo en el momento
en que abandonamos nuestra soledad para entremezclarnos con el calor de otras
gentes.
De todas formas, la noche siempre terminaba de la misma
manera, pues al recordar el nombre de Eva, comprendía que después de cada
tempestad la vida siempre nos suele dar una segunda oportunidad”.
Bien, pues como habrás podido observar, el
relato no consta de cinco líneas, sino de algunas más, pero supongo que me
permitirás tal osadía puesto que, en cierto modo, este es mi pequeño regalo
para todos los lectores y lectoras de la revista.
Entrevista realizada por
Eva María Maisanava Trobo
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