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jueves, 29 de agosto de 2013

¡La gran sinfonía de la vida!


 
El ensayo comienza, la orquesta está preparada, el director, esta vez no hará uso de su batuta, piensa que con sus manos logrará imprimir el carácter y la expresión exigida por el autor de la obra musical, de la solemne obra de la vida. Serán sus manos las que indicarán los pulsos de los compás, el tempo, las entradas de los diferentes instrumentos, y juntos será capaces de transmitir esos sentimientos tan profundos como el dolor, la tristeza, la desolación, la felicidad, la euforia, el amor.
 
La solemne obra de la vida se caracterizará por su misterio, por su belleza, ella llevará impresa la ambivalencia de la vida, la yuxtaposición caótica de acontecimientos, el análisis de conciencias discordantes, la oposición de la maldad sobre la bondad.
 
La gran sinfonía de la vida se desarrollara en cinco movimientos diferenciados entre sí, el autor, en este caso el Destino tenía la intención de conseguir una obra perfecta, repleta de esos vaivenes que sufre el ser humano en su paso por la gran obra de la vida y aumenta el quinto movimiento para expresar un final que aún está por perfilar, aún no está pulido, habrá que esperar.  Esos cinco tiempos tendrán una intensidad dramática, que se prolongará desde los arrebatadores scherzos hasta los arrasadores adagios.
 
Los músicos están preparados, quieren lograr la sinfonía perfecta, las cuatro familias de instrumentos aúnan sus esfuerzos, no tocaran todos a la vez, hay momentos en los que algunos permanecerán en silencio. Unos participaran de la obra en su totalidad, otros verán mermadas sus actuaciones a meras intervenciones, que aparentando pasar desapercibidas si influirán en el resultado final.
 
El director exige, guía, interpreta la obra, sus movimientos fluyen, e inesperadamente algo falla, aquel violín sonó antes de tiempo, la flauta emitió un sonido discordante, y de nuevo vuelta a empezar, ahora todo parece ir bien,  pero hay que estar preparados porque  de nuevo surgen todo tipo de complicaciones, estas se suceden durante el ensayo de la obra, durante el ensayo de la vida, pero nadie se da por vencido, y extenuados intentan conseguir el sonido, la expresión armónica de la gran obra, aunque surgen dudas, todo se convierte en  una incógnita, en un gran misterio, todavía queda el ensayo final, y  después la espera, la interminable espera, la representación ante el gran público, el que será el  implacable juez.
 
Ya el director se abandona, implora el apoyo de los dioses, se santigua tres veces seguidas antes de presentarse al gran público, no quiere fallar, pero hasta el último momento, solo será lo que el destino prevea que fuere, ya no depende de ningún integrante de la orquesta, aún todo está por...

1er Movimiento.

Comienzan los violines con su periplo, con sus notas viva, alegres, elevándolas hasta lograr el mayor de los júbilos, es el comienzo, ese que inicia su canto pletórico de esperanzas, ahora el mañana no es dudoso, parece certero, las notas de los instrumentos no fallan. Pero el director aún no está satisfecho, aún quedan cuatro, hay que aguardar, el esfuerzo será arduo, y las dudas le asaltan”

 “Y finaliza el primer movimiento, el público no aplaude, no se debe, pero sus corazones ya se han sobrecogido.”

2º Movimiento.

“Este segundo movimiento ha sido demasiado largo, la melodía ha discurrido, desde los acordes oscuros de las violas, hasta la alegría llevada a cabo por dos clarinetes. La sinfonía ha calado en el gran público que calla expectante, aún no deben exteriorizar sus emociones con los aplausos, aún quedan tres movimientos, la obra puede dar un giro de tuerca.” 

3er Movimiento.

“En este tercer movimiento han participado gran número de instrumentos, su principal cometido era el de transmitir, con sus acordes, sentimientos amargos, llenos de añoranza, pero la intervención de los violines consiguió elevar la obra hasta rozar la euforia, para de nuevo regresar a sus origines. Las notas de nuevo se volvieron frías, cargadas de amargura, de desesperanza.”

 Movimiento.

 “Finalizó el cuarto movimiento, el nerviosismo se apoderó del director de orquesta, el trombón se precipitó en la entrada ocasionando un cierto desconcierto, el público no lo interpretó como un error, de nuevo las notas siguieron con su melodía, que en esta ocasión finalizó con la intervención de los violinistas, impregnando el auditorio de un breve esbozo alegre”.

5º Movimiento.

“La obra ha finalizado, un solo de trompeta ha conseguido que el gran público aplauda enfervorizado, entusiasmado, casi rozando el arrebato”.

El mensaje ha calado profundamente en sus corazones, y puestos de pie, gritan ¡bravo!, ¡bravo!, ¡bravo!

La gran sinfonía de la vida deja en el aire su consumación, ¡se trata del discurrir de la vida, tan solo de eso!
 
María de las Angustias de las Cuevas Ramírez.

8 comentarios:

  1. Bueno, que te diré María Angustias. Más que una sinfonía, mi forma de ver la vida es como una licuadora. No somos tan musicales como deseamos, y más de una vez la vida nos da bemoles. Pero es una buena analogía.

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    1. Naturalmente,cada uno lo puede interpretar a su manera...Yo concibo la vida, como el gran desconcierto.., en este caso he personificado los vaivenes que ésta sufre, durante su recorrido, con la participación de los diferentes instrumentos, unos causaran más impacto, otros sonaran a gloria, otros a desconcierto, a requiem, a muerto.....En el que el último acto, está aún sin perfilar..., aún estamos a la espera..., el Destino, el gran creador de la obra, aún no lo tiene claro, aún le queda por decidirse...

      Un abrazo Carlos y gracias por tu comentario.

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  2. El dramatismo de la vida con todos sus encantos y desencantos...Sinfonia conclusa de acordes musicales y el destino redireccionando su discurrir...Singular analogia.

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    1. Gracias Hollman, por tu comentario...., pero en esta ocasión, la sinfonía está inconclusa, aún se desconoce el quinto movimiento...El caprichoso Destino, no quiere revelar su final, tendremos que esperar, hasta el final..., hasta el final de nuestros días...

      Un abrazo!!!

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  3. Me ha gustado esa analogía, un destino ya escrito (partituras) y la variantes que pueden surgir!

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    1. Muchas gracias Juan Flores...., me alegra saber que te ha gustado. Saludos!!!

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  4. La eterna sinfonía de la vida. Partituras inconclusas, todo está por concluir... podemos ser libres para escoger nuestro destino, para decidir las notas, las piezas musicales que compongan nuestra existencia... la melodía por la que discurra la felicidad. Una aportación muy inteligente y muy bien escrita, te felicito, Angustias. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, precioso tu comentario....Creo que no somos libres para elegir nuestro destino..., al menos en este caso..., el Destino es el que marca las pautas de la existencia..., él escribe, cada nota de la partitura..., él decide....
      Un abrazo Dioni Arroyo!!!

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