
Desde
entonces, hemos vivido y descubierto juntos un sinfín de cosas, entre ellas el
amor en nuestro primer trabajo. El mío fue en Fundición Infierno, que hacía
honor a su nombre. Y no lo digo por el calor que desprendían los calderos al
rojo vivo todo el día, sino por el ambiente. Detrás de las palmaditas en la
espalda, de las adulaciones y las sonrisas que pasaban por amistosas y
sinceras, había una gran jauría de hienas heridas de gravedad en su orgullo, que
pugnaban por destrozarme verbalmente en cuanto no me tenían enfrente. Cuando
Sofía entró a trabajar en la empresa sentí cierto alivio, porque su imagen y
gestos, me hacían pensar que ella era diferente. Lo confirmé cuando ella y yo charlábamos
en el trozo que teníamos en común del trayecto a casa: la compenetración e
intimidad de nuestras conversaciones era absoluta. Por aquél entonces, en lugar
de andar me parecía que flotaba. Desgraciadamente para ella, porque, abstraído por
haber quedado para salir aquella tarde con Sofía, no advertí que el jefe de
personal dejó caer de la grúa — por estar distraído llamando la atención a
Ezequiel–, aquella enorme pieza de metal cuando ella pasaba justo debajo, matándola
en el acto, y cuyos pedazos y esquirlas, que salieron como balas, me produjeron
esta deformidad en la espalda y me desfiguró la cara, lo cual, además de servir
para que las hienas empezasen a llamarme
Frankenstein y alegrarse de lo que me ocurrió, sirvió también para que
me despidiesen, aunque, eso sí, con una muy suculenta indemnización.
Tú conociste
a Beatriz en la pequeña editorial aquella en la que entraste para ver si de
tanto leer manuscritos de poesía y narrativa, te convertías en el gran literato
que deseas ser desde que, aún un niño, leíste por primera vez Tirant lo Blanch.
Querías deslumbrar a tus lectores con tu enorme caudal imaginativo. Y la verdad
es que siempre demostraste tener un enorme talento para ello y ser demasiado noble.
¿Cómo ibas a saber que Beatriz no consentiría que compitieses con ella y que cuando
empezó a acercarse a ti fue para ganarse tu confianza y saber mejor cómo
derrotarte en todos los sentidos? A
ella, que es peor que mediocre y enormemente envidiosa, no le quedaba otro
remedio que ningunearte y sabotearte a todo trance. Fue muy artera y lo
consiguió. De la muralla que has sido toda la vida, apenas queda un resquicio
de quien siempre ha sido, no mi mejor amigo, sino el amigo que cualquier
persona decente quisiera tener. Dices que te sientes vacío y fracasado porque no
tienes nada que dar y tu literatura no triunfa y que, así no puedes seguir
viviendo, y que por lo tanto te vas a quitar la vida. Pero yo te contesto que
no lo voy a permitir.
No lo
permitiré, porque tú evitaste que me sintiese una piltrafa con el
comportamiento que los de la Fundición Infierno tenían conmigo, y me hiciste
ver que sus ataques se debían al sentimiento de miseria que debían tener, aunque
inconscientemente, de ellos mismos. Lo que me ocurrió en Fundición Infierno y
lo que te ha pasado con Beatriz son reflejo uno del otro. Un sentimiento
insoportable de levedad dentro de un cerebro podrido de bajeza moral.
Tampoco
puedo permitir que te quites la vida, porque mi fe en ti, también como escritor,
es total. Si ahora mismo eres marginal o prácticamente desconocido, de ninguna manera
quiere decir que tus relatos no tengan calidad, puesto que rebosan de ella.
Como ya te he dicho antes, siempre has demostrado mucho talento para este bello
arte, aunque, ahora, al estar tan desolado por lo de Beatriz, no lo veas así. Tú,
mejor que yo sabes que la diferencia entre un auténtico escritor y uno falso es
que mientras que el primero busca en sus entrañas el material narrativo, el
segundo escribe sobre lo que cree que le interesará a lo demás. Tú eres de los
primeros. Sabes también que las listas de libros más vendidos están llenas de
novelas de muy escaso valor literario. Si al final tienes que vivir de escribir,
se verá, y, en caso contrario, será porque no te merecen como escritor.
De
cualquier forma, estoy convencido de que debemos empezar de nuevo. Mis ahorros
ahora mismo están dando de comer al banco, y me parece más oportuno sacar
provecho de ellos. Vendamos todo lo que tenemos aquí y vámonos a Galicia.
Siempre has dicho que esa tierra es mágica, y que de sus bosques y de sus
campos, brota toda esa sencillez y quietud que necesitas para escribir. ¡Pues
vámonos a vivir allí que el dinero no será un problema! Eso sí, lo mejor es que
nos pongamos a vivir en alguna aldea en la que podamos comprar tierra para que,
mientras yo la cultivo y ordeño ovejas y vacas, tu escribas esa novela que
tendrá, estoy seguro, un poder de persuasión casi tan inagotable, como lo ha
sido tu amistad.
Fernando
Sancho Casañ
Que bella historia, sintetiza una vida de eventos y personas en breve relato.
ResponderEliminarHola Hugo:
ResponderEliminarMe alegro mucho de que te haya gustado. Desde luego es un reto sintetizar tantas cosas en tan poco espacio.
Un saludo.
La solidaridad de los amigos y la ternura de palabras que vienen de alguien que valora las letras.
ResponderEliminarHola Caliope:
EliminarLos amigos, como la pareja son una especie de tesoro cuyo recuerdo nos podemos llevar siempre con nosotros. El lenguaje es una muy buena herramienta para demostrar los sentimientos
Todos los que hemos tenido amigos así, nos podemos dar por muy satisfechos. Muy emotivo el texto, y también cercano.
ResponderEliminarUn saludo
Hola Faustino:
EliminarSin duda es una suerte excelente tener amigos así. No todo el mundo la ha tenido a su alcance. Me complace mucho que el texto te haya resultado emotivo.
Gracias y un sincero saludo
Excelente, muy bien escrito. Gracias!
ResponderEliminarHola Jorge:
EliminarMuchas gracias por tu tan favorable opinión.
Un saludo y muchas gracias
Qué bella historia sobre una amistad de HIERRO. Me dio mucha pena cuando a Sofía la aplastó la grúa. Lo más triste es que en ese tipo de empresas, esos accidentes existen de verdad.
ResponderEliminarGontxu:
ResponderEliminarEs un honor para mi que la historia te haya parecido bella. La amistad, como el amor, si es auténtica debe ser de HIERRO. ¡Cuantas Sofias habrán perecido de una forma similar!
Gracias por tus comentarios.
Saludos
Fernando: Más allá de las pérdidas, más allá del crecimiento tremendo que conllevan, más allá de todo recuerdo, de cada vivencia, tu narración es un canto a la amistad. Esa amistad que se da pocas veces en la vida, pero que hace de nosotros mejores personas. Mientras leía, podía ver cómo cada palabra esculpía, a modo de cincel, una escultura como homenaje a ese lazo indisoluble.
ResponderEliminarAna Noreiko
Ana: No puedeo estar más de acuerdo contigo respecto a las pérdidas y al dolor. Pese a lo traúmatico que pueden llegar a ser, se puede actuar dejando que se te apoderen, o bien, aprovechar lo aprendido para mejorar. Esa mejoría no tendrá nada que ver con endurecerse sentimentalmente, sino con conservar una adecuada sensibilidad que debe ser el núcleo de cualquier persona de bien.
EliminarLa amistad, como el amor, son dos hechos trascendales de nuestra vida y nos llenan mucho por lo que recibimos, pero más por lo que damos y nos gustaría dar.
Me alegro mucho de que el relato te haya sido tan descriptivo como para calificarlo de escultura. Todo ello, sin duda, me anima a intentar seguir dando lo mejor de mi y a que cada vez, humildemente, sea mejor.
Un saludo.
Tu péñola con soltura durante la narración ha ido derramando su plasma interno en el papel en blanco, que en muchas ocasiones no es fácil cubrir y ha tenido un término final bastante aceptable en cuanto al contenido literario (me ha mojado tu relato)…
ResponderEliminarLa amistad si es verdadera
igual que la de este caso,
va unida paso tras paso
sin que exista una frontera.
Todo lo bueno se espera
de una leal amistad;
y una gran tranquilidad
late dentro del conjunto,
puesto que punto por punto
es camino de verdad…
Manuel:
EliminarComo al resto de las personas que han sido tan amables como para escribir comentarios sobre el relato que nos ocupa, te doy mi más sinceras gracias. Tú, que escribes poesía, sabes por qué nos dedicamos a esto con todos los enormes disgustos que esta actividad nos proporciona a veces (nuestros escritos son como nuestros hijos).
Y respecto a la poesía, te aseguro que me ha gustado mucho por lo rotunda y significativa.
Un saludo.
No hay tesoro más grande que la amistad, ni amor más preciado que el de una admiración mutua. Felicidades Fernando por tus palabras. Aunque la historia es una de tragedia tus palabras son encomiables. Gracias.
ResponderEliminarHola Carlos:
EliminarComparto por completo tu opinión respecto a la amistad y al amor. Los dos son un inconmensurable tesoro que, demasiadas veces sólo apreciamos cuando lo perdemos. Es cierto,el amor más firme creo que nace de una profunda admiración.
Aunque esta historia es trágica, no menos cierto es que sólo acontecimientos como los narrado aquí, ponen a prueba de verdad a las relaciones que mantenemos con los demás.
Gracias por tus comentarios tan favorables.
Saludos
Esas amistades que nacieron al amor de aquellos tiempos, se hacen tan eternas, que siempre se recuerdan, pase el tiempo que pase y sea cual sea la cercanía o el alejamiento.
ResponderEliminarHola Juan:
EliminarSí. Estas amistades son de lo mejor que le puede ocurrir a una persona. Son una representación de lo aunténtico. Una relación a prueba de cualquier dificultad. Hoy en día, que ha estado prevalenciendo las apariencias y el egoísmo, este tipo de relación, parece anacrónica. Pero sin duda es absolutamente necesaria
Gracias por tu comentario.
Saludos.
Hola Juan:
ResponderEliminarSí. Estas amistades nacidas al calor de unas condiciones socio-culturales ya pasadas,son de las mejores cosas que nos pueden pasar en la vida. Hoy en día, ya hemos visto que el egoísmo es, con excepciones, lo que ha prevalecido en los últimos tiempos. Esperemos que la gente refexione y vea la necesidad de un cambio de mentalidad.
Gracias por tu comentario.
Saludos.