Mañana de domingo: Calor, ducha, desayuno
completo. Tú, con mi camiseta fresquita de manga corta. Yo, con bermudas, sin
nada debajo. Preparo tostadas, con aceite del bueno, troceo sandía y lavo unas
cerezas… Tú, Colacao. Yo café…
Al terminar, me tiro en plancha en la
cama, aún deshecha, para leer en el móvil las noticias y los whatsapp, tú haces
lo propio…
Todavía tenemos en la memoria las
imágenes de anoche y sobre la mesilla los objetos de nuestro desatino, nos
miramos y nos reímos… Tú me reprendes con la mirada y te llevas el dedo a los
labios pidiéndome silencio, pero con esa mirada pícara de quien sabe que ha
hecho algo prohibido…
—¿Hay algo prohibido en el amor…?—
Nos partimos de risa y nos besamos con
ternura. Vuelvo a notar la suavidad lúbrica de tu piel, desde tus muslos a tu
cuello, desde tus senos a tu seno…
Querría estar acariciándote hasta el
final de los tiempos…
Y te sigo besando y me pides no sé qué,
empujando suavemente mi cabeza hacia tu vientre…
Yo lo adivino y te complazco y te
enloquezco y me entretengo donde sé que debo hacerlo y te muerdo despacito en
cada pliegue y acaricio cada rincón, cada hueco, cada dulce recoveco…
Ahora me detienes, tomando entre tus
manos el cabello de mis sienes que palpitan desbocadas, que no quisieran
detenerse pero que saben hacerlo por complacerte…

Como me pides más, te propongo otro
elemento, aquel más verde y grueso al que anoche renunciamos dejándolo en el
suelo…
Lo recupero y lo limpio, introduciéndolo
en mi boca justo hasta donde puedo… y tú me dices que no con la cabeza, pero me
muestras el sendero que debo recorrer muy despacio y con esmero…
Vas conduciendo mi mano y vas gimiendo
suave y yo me muero…
Cual su naturaleza requiere, les hace
falta riego y yo me ofrezco a bridárselo y los riego. Tú tiemblas en ese
preciso momento, con todos los artefactos en el fondo de tu cuerpo, sintiéndote
regada en tu piel, en tu boca y en tu pelo, húmeda la almohada y arrugada por
la presión de tus manos al hacerlo…
Te relajas y te beso y sonríes y te
quiero.
El Perurena
Una descripción bastante intensa de un juego que se pasó de caliente en un día de relajación que no deja nada a la imaginación. Gracias por tus palabras, El Perurena.
ResponderEliminarSin duda un desayuno "vegetariano ", poco energético pero altamente "calórico".
ResponderEliminarAsí da gusto comenzar el día...jajajaja
Me ha encantado la sutileza que empleas, a la vez, directa y sin tapujos, para describir poco a poco cada "jueguito" de la hambrienta pareja.
Felicidades
Muchas gracias.
EliminarEs más provocativa la insinuación que la descripción porque deja espacio para tu imaginación.
Saludos.
ResponderEliminarErotismo a flor de piel. Que obediencia de su parte por complacer a la amada y las palabras cargadas de gran sensualidad.Por lo visto han madrugado con enorme "apetito".
Un saludo
Así debió de ocurrir... apetito vegano...
EliminarJajajaja...
Saludos.
Muchas gracias.
ResponderEliminarSeguiremos...
Saludos.