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viernes, 21 de junio de 2013

El Kikapú


          Con semblante triste y mirada profunda, te estremecía al mirarte con sus grandes ojos negros, casi sin vida. Le vi sentado en una rancia cama de madera casi podrida, desgastada por el tiempo; en ella, se mostraba el sello de los golpes y patadas que había recibido, sin querer o queriendo. Las paredes ennegrecidas, desprendían el olor a humo de ese maltratado cigarrillo que de entre sus amarillentos y agrietados dedos se desprendía.

          Él, era delgado y despeinado. En su viejo y ya anticuado ordenador plasmaba sus ilusiones de un mañana que nunca llegaba.

          La aureola del penetrante humo que le envolvía, hacía que el aire fuese casi irrespirable, pero El, fiel a sus cuatro paredes, su ordenador y su cigarrillo, inamovible junto a sus pensamientos en la habitación permanecía.

          Pequeños atisbos de sonrisa terciada, de nuevo seriedad en su rostro, carcajadas solitarias bruscamente cortadas para de nuevo fruncir el ceño y levantar sus manos y bajarlas como enloquecidas alas. Todos sus movimientos en solitario, desde la cama a la pequeña ventana, de la ventana a una puerta cerrada y de nuevo de la puerta a la cama, un triángulo vicioso del que no se despegaba.

          El, era un compuesto de altivez y de conciencia secreta cerrada. Era la locura, era el resultado de la sin razón.

          Los fracasados e inadaptados son la mejor medida para juzgar las debilidades de una civilización.  El, era un Kikapú, vigilante del universo, caminante de la tierra, representante del mundo y fue encerrado simplemente por tener otra visión.

          El kikapú sin nombre, quedo por siempre allí, recorriendo su triángulo, encerrado entre sus muros simplemente por contradicción. Qué paradojas tiene la vida medicando y encerrando la autenticidad, liberando y aplaudiendo lo verdaderamente enfermo y espurio.
 
 

 
María del Carmen Aranda

8 comentarios:

  1. Genial como siempre, Mari Carmen. Me dio mucha pena no poder verte en Madrid. En otra ocasión seguro que sí. Un abrazo.

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  2. Bufff, qué tristeza y melancolía desprende este relato. Me ha gustado mucho. Un saludo.

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  3. Es un relato interesante con un giro. Me ha hecho pensar, muy bueno María.

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  4. Me gusta mucho como ilustra verbalmente la historia, es un poco triste, pero desdeluego está muy bien expresado, un saludo.

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  5. Melancólico y emotivo. Me gustó mucho, María del Carmen.

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  6. Una buena introspección a lo que ésta civilización da como bueno, por eso hay que liberar el espíritu de lo terrenal y arriesgarnos a mirar el cielo sin temor! Me ha gustado mucho! Saludos!

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  7. Un relato interesante que describe las ironìas, mezquindades, contradicciones, crudas realidades, discriminaciòn, ausencia de valoraciòn individual que ocurre en nuestra sociedad cuando no està sujeta a cambios evolutivos, a respeto por la personaidad,y la forma de pensar de cada quien. Me gustò leerte. Carños.

    TRINA

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  8. Buff que melancólico, se me quedó ese nudo en la garganta que me dejan los buenos relatos, Enhorabuena. Un abrazo

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