Mi
pequeña mesa redonda está decorada con un mantel rojo en conmemoración del
periodo navideño. Un recipiente de vidrio lleno de nueces sirve como pieza
central. Mi cena, un pedido de comida china y una lata de refresco. Es
deprimente pasar las fiestas en soledad, especialmente cuando se trata de la
primera Navidad que paso solo, alejado de mi familia y sin amigos con quien
compartir. Peor aún, cuando tienes vecinos en el piso superior que cada vez que
tienen relaciones sexuales, es como si quisieran cruzar mi techo, con unos
gemidos que parece que están haciéndolo en la habitación de mi departamento. En
el poco tiempo que llevo viviendo aquí, he tenido varias fantasías con Maribel,
la vecina ruidosa del piso superior, es una dama hermosa, obviamente mayor que
yo, en sus treinta, es de tez bronceada y posee una larga cabellera negra, con unos
pechos de diosa griega y un culo que levanta la
imaginación de cualquiera. Solo de escucharla gemir mientras estoy acostado en
mi cama es suficiente para despertar una excitación inmensa en mi ser. El ruido
de su cama golpeando mi techo, exactamente sobre mi y al ritmo de sus gemidos,
es una impresión maravillosa. Tanto que en esos momentos me desnudo y me masturbo
mientras imagino lo que sucede en el piso de arriba.
En más de una ocasión he alcanzado mi orgasmo en el mismo
momento que mi habitación se ha llenado con el largo y placentero gemido de
Maribel, el cual anuncia de igual manera la llegada de su clímax. Lo que sigue
después son los rápidos martilleos de la cama brincando ante las fuertes y
rápidas embestidas del acompañante de Maribel en su faena de alcanzar él
también su orgasmo. Yo espero paciente ese momento mientras continúo frotando
mi entrepierna, una vez la acción termina, tomo una ducha y me acuesto a dormir.
Por ser
un día festivo especial, de seguro que esas actividades que ocurren en el piso
superior me acompañarán esta solitaria noche. Me recordarán los días de Noche
Buena, que antes de participar de la obligada cena familiar con la familia de
mi entonces novia Rosa, nos escapábamos en el coche que mi padre me
prestaba. Buscábamos algún lugar
solitario en donde dejábamos escapar nuestra lujuria y nos enfrascábamos en un
sexo incómodo pero apasionado en el asiento posterior del auto. Rosa estudiaba
en otra Universidad pero podíamos vernos una vez al mes cuando ambos
regresábamos a nuestros hogares en el mismo pueblo. Las cosas cambiaron. Yo
acabo de aceptar una oportunidad de trabajo al otro extremo del país, y ella se
fue a continuar estudios postgrado en el extranjero. Entendimos que iba a ser
extremadamente difícil vernos, así que decidimos terminar nuestra relación.
Este
año, por ser el empleado más nuevo de la empresa, tengo que cubrir las
operaciones durante los días festivos. Ni siquiera puedo ver a mis padres esta
navidad.
A pesar
de ser una hora temprana, ya está oscuro. El cielo ha estado gris todo el día,
muy nublado y la nieve ha comenzado a caer moderadamente, con un pronóstico que
aumentará en los próximos minutos. Tome la decisión correcta de comprar comida
temprano, ya hablé con mis padres y seguramente, muy pronto comenzará la
actividad en el apartamento superior. Esta noche me masturbaré nuevamente
pensando en la hermosa Maribel.
Termino
de colocar la comida en el microondas para calentarla cuando alguien toca a la
puerta. Estoy sorprendido, no espero a nadie. Desconcertado camino a la entrada
del apartamento y lentamente abro la puerta pensando en que alguien se ha
equivocado de apartamento. Quedé mudo, helado como un témpano de hielo.
—Maribel, qué sorpresa— finalmente pude
decir.

—Disculpe, no la esperaba, no esperaba a nadie. Estoy
sorprendido y aún más que de que estés aquí. Me imagino que tu novio vendrá
pronto, digo, ira a tu apartamento.
—Michael no es mi novio, solo somos buenos amigos—
Me dice mientras se
vuelve a mirarme.
—Pero he podido ver que su relación va más allá de una
amistad y supongo que un día como hoy vendrá a pasarlo contigo y vendrá a
traerte tu regalo de navidad.
—En eso tienes razón, estamos muy unidos y nuestra amistad
incluye beneficios adicionales. Por lo del regalo, digamos que ya me lo ha
dado, o mejor dicho, él me lo está dando.
—¿Qué te lo está dando? ¿Significa que te lo dio?— pregunto intrigado.
—Más o menos, mi regalo eres tú. Le dije a Michael que
quería estar contigo y él me obsequiando el tiempo para hacerlo.
Maribel
se abre lentamente el abrigo mostrando como su esbelto cuerpo está cubierto
solo por una diminuta y transparente lencería de color rojo. Fácilmente se
puede ver el color marrón claro de sus pezones, el color que marca la
culminación de sus pechos grandes y redondos. Me excité instantáneamente
mientras un frío de miedo recorrió mi cuerpo al mismo tiempo. Su abrigo cae al
suelo y comienza a caminar lentamente hacia mí con sus tacones altos aún
puestos
—Qué ingenuo eres, ¿pensaste que mis
gemidos y la brusquedad de mi cama moviéndose ruidosamente cuando Michael me
hace el amor era solo una casualidad. No... querido, cada gemido, cada orgasmo, estaba exponencialmente exagerado para llamar tu atención.
Aún
perplejo, Maribel me besa y toma mi mano. Camina a mi habitación sin soltarla.
Lo que pensé que sería una Navidad triste y aburrida fuera de casa, promete ser
la mejor Navidad que he tenido. Definitivamente que los milagros y la magia de
la Navidad si existen.
Mi
cena quedó olvidada dentro del microondas.
E. N. De Choudens
Parece que los milagros de Navidad existen, pero que traviesa resultó la Maribel. Está muy bueno, felicidades!
ResponderEliminarGracias Carlos. Como dices, bastante traviesa la dama, no muy tradicional que digamos.
EliminarMe parece que al protagonista de tu relato no le ha importado demasiado pasar la Navidad fuera de casa.
ResponderEliminarSanta Claus puede aparecer en cualquier lugar y no vestida de santa precisamente. Me ha gustado leerlo. Felicidades
Un saludo
Rocío Ruiz
Exacto, Santa Claus puede venir de cualquier forma, lo importante es creer y el milagro ocurrira. Gracias por tus palabras.
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarSiempre hay que ser optimista. Nunca sabes si vendrá Santa.
ResponderEliminarPues si, una navidad inesperada, y es que a veces la fe mueve montañas y en este caso vecinas.
ResponderEliminarUn abrazo
Esta Navidad me parece un regalo. Un regalo de Santa Claus. O de los Reyes Magos, como decimos en España.
ResponderEliminarLo que no sabemos es si Maribel aparece antes o después de que el protagonista se tome el champán y haga que sus sueños se conviertan en realidad. He disfrutado leyéndolo.