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lunes, 22 de abril de 2013

La Familia Helviana. La Batalla del Templo


Yasfryn se encontraba alterada. No era para menos, la alarma general de ataque había sonado por un largo rato. Frecuentes temblores en el interior de la cueva, los gritos y los cruces de espada que escuchaba en el exterior de su habitación eran clara evidencia de que el templo se encontraba bajo ataque. Por esto, ella aspiró profundamente y se relajó al exhalar. Una mediana le ayudaba a calarse su cota de malla, por lo que se volvió a ella y le preguntó.
—¿Cuál es la situación, Gedriel?
—Es mala. Dos regimientos de la ciudad han invadido la cueva usando teleportación y han ocupado completamente el atrio principal. Quince hermanas han caído, veinte heridas, seis desaparecidas. Las tropas han entrado al recinto sagrado y a las celdas del claustro. Todavía tenemos control de los corredores, así que si podemos sostenerlos los podremos usar para evacuar.
—Llama a las hermanas superioras. Resistiremos en los corredores. Es nuestra única opción.
La mediana terminó de ajustar la última correa de la cota de malla de Yasfryn, luego se retiró de su vista. A prisa la herrera se revisó y confirmó que la armadura estaba bien sujeta en torno a su cuerpo. De inmediato tomó los guantes, se los puso, recogió un enorme espadón de la pared y se lo colocó en su espalda. Cuando la mediana regresó y aceptó con una sonrisa, la elfa oscura se paró frente a la puerta y esperó a que se abriera para mostrarle lo que sucedía en el exterior.
El espectáculo era sobrecogedor. Al asomar la cara, una enorme bola de fuego iluminó el corredor y la cubrió de llamas. Eso no amilanó. Lo único que hizo fue colocarse en frente y su cuerpo disipó las llamas, lo que confirmó el origen arcano del fuego. Ilesa, ella sacó la espada de su funda, la sujetó con ambas manos, gritó y corrió en dirección al mago que había proferido el hechizo al final del pasillo.
Él no tuvo oportunidad. Un golpe con el pomo lo hizo caer y un tajo le arrancó la pierna. Su horrendo grito alertó a sus protectores, los monstruos que le servían de inmediato la rodearon. Pero todos desconocían su habilidad para pelear. Con dos felinos movimientos que involucraron todo su cuerpo todos cayeron en un parpadeo, sin oponer resistencia. El mago, horrorizado, trató de retroceder; pero ella introdujo la espada en su pecho y sonrió perversamente por el acto que había cometido.


Definitivamente era malo. Hacía tiempo que no había sentido la pasión de la pelea, el orgullo de blandir su arma, de matar gente. Hacía más de un siglo que había prometido que no se iba a dejar llevar por el combate, por la batalla, por el horror de la lucha, por los gritos de sus víctimas. Pero era innegablemente placentero matar a sus enemigos. Era innegable que sentía un enorme placer al asesinarlos, para mostrar sus pechos abiertos al aire, para poder extraer sus corazones y ofrecerlos en sacrificio.
¡No!
Sabía que esa era su antiguo ser, la loca que vivía y respiraba para honrar a la Reina, que quería dominarla de nuevo. Ella extrajo la espada con rapidez y la clavó en el piso. Al observar a su asistente correr hacia el otro extremo del corredor, ella llevó a cabo una serie de movimientos arcanos, respiró y exclamó —¡Hermanas! Fuerzas militares de Xillander’kull han invadido el complejo del templo. Esto no es un simulacro. Todas las hermanas evacuen hacia la habitación del portal, ahora.
Ella volvió a sujetar su espada y corrió en dirección contraria a la de la mediana, al otro extremo del corredor. Al llegar al arco por donde se ingresaba al Cuerpo Principal del Templo, ella mostró su pulgar, lo que fue confirmado por la mediana en el fondo del corredor. Acto seguido, ambas pasaron sus palmas y mostraron la muñeca derecha frente a un agujero en la pared, lo que comenzó a cambiar la forma del corredor, cerró varios de sus accesos y lo ensanchó notablemente. La mediana de inmediato se montó sobre la división del arco con una resortera en la mano y apuntó al corredor, mientras Yasfryn esperaba por su cuenta en la entrada.
En un parpadeo el corredor se llenó. Una marejada, casi en su totalidad compuesta de mujeres, de todas las edades y razas, corrían despavoridas seguidas por numerosas luces y temblores que daban idea de la magnitud del ataque del que eran objeto. Conforme movía sus manos en dirección a la puerta, Yasfryn calmó a las mujeres, que comenzaron a avanzar a prisa pero en orden, e ingresaban al pequeño cuarto que vigilaba la mediana.
De un momento a otro, un par de zumbidos alertaron a Yasfryn. Dos sonidos sordos en la oscuridad acompañaron a una voz que gritó a todo pulmón
—Ahí vienen señora.
Yasfryn avanzó sin temor hacia el frente. Dos religiosas que usaban pechera la siguieron con sendos espadones e igual determinación. Frente a ellas, un sorprendido escuadrón que intentaba abrirse paso se vio frente a una pared de acero que defendió fieramente el corredor. La experiencia del trío se impuso y los integrantes del escuadrón murieron sin poder alcanzar la entrada y parar a la congregación en fuga.
Mientras guiaba a las mujeres, Yasfryn sintió un dolor terrible en su antebrazo izquierdo. Una de las abominaciones de la Reina estaba tratando de abrirse paso frente a ella. Como no podía verla, movió sus manos, que se iluminaron con un destello plateado y acompañaron su voz entre los gritos y las voces del corredor. Su símbolo sagrado en su pecho se encendió en plata, lo tocó de inmediato y se llevó los dedos a sus ojos. Cuando volvió a abrirlos, pudo observar con detalle el corredor y encontró a una elfa oscura con apéndices de araña en sus brazos y piernas colgada del techo. Ambas se observaron por un instante, pero furiosa por su intromisión Yasfryn lanzó una estocada firme hacia la criatura, que la expuso a los ojos de sus compañeras, la hizo perder el equilibrio y cayó.
En un instante sus compañeras la destrozaron. Todas suspiraron con tristeza por la tensa situación en que se encontraba. Pero Yasfryn no se pudo unir a su agotamiento. Su cuerpo temblaba. La vista de la sangre y los restos le provocaba regresiones e ilusiones. Su brazo izquierdo ardía de verdad. Ella se apoyó contra la pared, sudaba frío debido a la maldad que la rodeaba. En su dolor, levantó la vista y observó como otro mago muchachas concluía un hechizo que reconoció de inmediato. Era la Cadena de Rayos.


Ella no titubeo, avanzó hacia el frente cuando el mago señalaba a sus compañeras y exclamó con solemnidad—: Sagrada señora, gran Doncella Oscura, permite a esta tu sierva la capacidad de rechazar la magia que nuestros enemigos usan contra nosotras.

Yasfryn extendió la mano libre justo cuando el rayo se disparó en contra de sus hermanas. De inmediato, en torno de sus manos se formó un escudo que desvaneció el conjuro en el aire. Ella no titubeó en su propósito, todavía conservaba la espada en la otra mano. De inmediato la sujetó con las dos manos, corrió hacia el grupo que se encontraba frente a ella y con una serie de movimientos elegantes, hermosos y letales sus enemigos cayeron. Habían sido destrozados para el horror de quienes presenciaron su habilidad.
La religiosa en cota de malla vaciló por unos instantes. Sus dos compañeras de lucha y otras hermanas se le acercaron con una mezcla de terror y confusión. Porque ella estaba cubierta de sangre de pies a cabeza. De inmediato dos jóvenes se acercaron para curarla, pero se sorprendieron al percibir que su cuerpo no sangraba ni tenía heridas.
—¿Dama, está usted bien?
—Si— repuso con cansancio la mujer—: estoy bien.
—Pero ¿cómo puede ser que usted no se encuentre herida? Eran más de veinte hombres los que enfrentó. Le acertaron golpes más de una vez.
Yasfryn se recostó contra la pared e ignoró a la muchacha. Pero su entrenamiento en combate le permitió notar que el corredor se encontraba parcialmente vacio. Encarando a su interrogadora, una híbrida entre elfa oscura y humana, ella sonrió y respondió—: Hermana… hermanas… no se preocupen por mí. Corran al portal. Yo cuidaré el corredor.
Las muchachas corrieron hacia el fondo del corredor, lo que le permitió descansar a Yasfryn. Ya no era tan joven como antes, pelear la cansaba. Pero no había perdido la mayor parte de su toque a la hora de pelear. No era tan fuerte, pero su destreza se encontraba intacta. El hecho de no haber resultado herida a pesar de enfrentar a tantas personas demostraba que de verdad había avanzado enormemente. Que no era necesario estar atada a la Reina de las Arañas para desarrollar su potencial. A pesar de todo, lo que decía la Doncella Oscura es correcto. Existe otro camino, otra forma de actuar. Había fortaleza en preocuparse por los demás y proteger al más débil.
—Dama… ese fue el último grupo.
Ella devolvió su mirada a la mediana y suspiró aliviada. Luego se volteó, se regresó por el corredor y observó a las últimas hermanas abandonar el templo por medio del portal. Ya en el suelo y con su mano extendida, la mediana repuso con urgencia —Sólo falta usted, señora.
—No, Gedriel— repuso con una sonrisa la religiosa principal de la congregación—: No puedo ir amiga. He pasado mucho tiempo huyendo de mi destino, debo enfrentarlo ahora. Además, alguien tiene que cerrar el portal.
Ambas se abrazaron en una sentida despedida. Con lágrimas en los ojos, la mediana respondió con orgullo —¡Yasfryn! Yo sé lo que fuiste en el pasado. Yo te conocí cuando fuiste capturada. Pero debes creerme cuando te digo que ya no eres la misma loca que se pudrió en los calabozos colgantes de nuestro templo principal… has cambiado realmente, todo ha sido para bien. Lleva con orgullo esto que te digo. Eres una verdadera y fiel seguidora de la Dama de Cabellos de Plata. Nadie te puede decir lo contrario. Recuérdalo siempre mientras vivas, mi querida amiga.
Ambas se despidieron con lágrimas en los ojos, y la elfa oscura confirmó como el último grupo de fugitivas desaparecía tras de ella. Luego ella tocó un acceso en la pared, abrió el panel lateral y extrajo un enorme ariete de su interior. Sujeto con sus dos manos, ella golpeó con firmeza la enorme estructura circular que servía como base para el portal y su interior con apariencia líquida. De inmediato el aparato se resquebrajo y se quebró en miles pedazos.
Yasfryn Helviana.
Arte: Alx Palacios Color: Yonan Montalban
Ella dejó caer el ahora inservible ariete, sujetó con firmeza el símbolo plateado en su pecho, cerró sus ojos y rezó para sí misma. Mi señora, esta es tu humilde sierva, Yasfryn. Antes fui tu gran rival, y sinceramente busque tu apoyo por el poder que ofreces, ya que la Reina de las Arañas me abandonó luego de que fracasé abiertamente en erradicar tu culto. Pero, en este momento, suplico por tu fuerza. Dame tu fuerza para enfrentar a mis enemigos. Dame de tu poder, para hacerlos pagar por la invasión que han montado en nuestra contra. Que tu furia se transfiera a mis brazos, que tu justicia se imparta entre aquellos que no quieren verla. Al final, cuando venga mi muerte, pueda ser digna de verte a los ojos.
Al terminar la oración la mujer volvió a esgrimir su espada. Conforme volvía su vista al corredor, observó a un grupo de soldados que avanzaban con temor. Sin decir nada ella extendió el arma frente y se lanzó en su contra con un poderoso grito de guerra.

Carlos "Somet" Molina

24 comentarios:

  1. redactar un cómic apenas sin dibujos es lo más difícil que existe en este género y Carlos ha superado la prueba. PRECIOSO RELATO.

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    1. Esta experiencia es la puesta narrativa de un cómic que pensaba hacer pero que se me ha ido quedando por falta de presupuesto. Gracias por tus palabras Nuria.

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  2. Me ha gustado mucho. He disfrutado leyendolo. Gracias

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  3. Interesante, leer la batalla, mucha acción y se puede seguir muy bien ! Saludos!

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    1. Me ha costado un poco que la idea de la batalla quede bien narrada. Gracias Juan.

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  4. Tengo que reconocer que está muy bien escrito y con mucha acción, siempre reconociendo que este género de literatura no me gusta, pero no por eso deja de ser digno de elogio. Saludos.

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    1. Si. Cuesta mucho escribir en este género, no es del gusto de la mayoría. Muchas gracias por leerlo y por el comentario. Estamos en contacto.

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  5. Como siempre, nos transportas a otro mundo, para volar con la imaginación.

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    1. Es algo difícil plasmar en palabras un mundo diferente. Gracias Gontxu.

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  6. Carlos, este mundo imaginario no para de darnos sorpresas y alegrías. Como siempre, sin palabras. Enhorabuena

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    1. Muchas gracias Faustino, aunque mi intensión no es que sea muy alegre la historia. O.o Estamos en contacto.

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  7. me gusto mucho, esta genial. un abrazo
    Manuel Barranco Roda

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  8. Me ha gustado mucho, Carlos. Un capítulo cargado de acción, un ritmo trepidante.

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    1. Gracias. Perdonen por no haber respondido en el momento, he tenido unas dos semanas muy controversiales y agitadas.

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  9. Me considero muy exigente en el género fantástico, siento admiración y respeto hacia aquellos que lo usan. Es un relato muy bueno, las descripciones excelentes y la "puesta en escena" buenísimo. El final me ha dejado casi sin aliento.
    Muchísimas felicidades, me ha encantado.

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    1. Muchas gracias Silvia. Según la Ley de Sturgeon hay muy poco espacio para la calidad. Todavía me falta mucho camino por recorrer. Perdona por haber respondido hasta ahora, una semana agitada.

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  10. Formidable narraciòn provista de chispa, imaginaciòn y actualidad. Un tema que encanta a los niños y adolescentes porque se compenetra con sus intereses e inclinaciones, màxime al reconocer la influencia de la tecnologìa donde se destacan juegos con estas o parecidas tramas y que puede ser representado dignamente, en forma de suplemento. Un cordial saludo.

    TRINA

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    1. La trama está basada en un juego de mesa. La historia la había diseñado para interesar a mis jugadores. La dinámica impuesta y los tiempos se parecen mucho a ese juego (Calabozos y Dragones). Por eso tiene esa forma y distribución. Muchas gracias por tus comentarios Trina. Perdona por responder hasta ahora.

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  11. Es difícil describir batallas con detalle sin perder la fuerza... lo has logrado, FELICITACIONES!

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    1. Gracias Callipe. Siempre es difícil mantener la dinámica y la sensación de movimiento en una batalla. Me alegra haberte complacido. Gracias por todo.

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  12. me ha gustado bastante, la descripción de las batallas esta muy bien conseguida. enhorabuena

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    1. Muchísimas gracias José. A la historia le quedan unas dos batallas, aunque se va a ir poniendo más oscura conforme se acerque al final. Espero complacerte. Y gracias de nuevo.

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