miércoles, 23 de abril de 2025

El reloj de oro.

                            

Al dirigirme a la parada del autobús cercana para ir al trabajo, pasaba todas las mañanas por delante de la puerta. Era una tienda de relojero pequeña y un poco sombría. A veces, sobre todo temprano los viernes, me paré ante el exiguo escaparate. Me relajaba un rato mirando relojes, muchos de ellos modelos bastante avejentados, emparejados a su vez con otros de diseño más moderno. Los más antiguos resaltaban especialmente por sus llamativos lustres dorados. 


Un día me detuve y observé que entre el variopinto muestrario destacaba un estuche abierto donde se exponía un llamativo reloj de pulsera que se publicitaba como de oro, a un precio ridículo para su supuesto valor: apenas unos cuantos euros. Me eché a reír y di en pensar que se trataba claramente de un fraude, o de una broma pesada, o bien de un reclamo para atraerse la atención de paseantes y curiosos para lucrarse con la venta del resto de la exposición.

Avancé unos pasos… De pronto, interrumpí la marcha y volví sobre mis pies, decidido a entrar en la tienda y preguntar sobre el reloj que atrajo mi curiosidad.

Al empujar la cancela, sonó una campanilla que alertó de mi presencia. Al momento, apareció un hombrecillo bajito, delgaducho, de incipiente calvicie; de ojillos huidizos, de mirada torva y desconfiada.

—Usted dirá… —pronunció de manera adusta, displicente el gesto.

—¡Hola! —exclamé contrariado, con destemple—. Mire, estoy interesado en ese reloj de oro de la vitrina —añadí sin apartar la vista, señalando con el dedo por encima de mi hombro izquierdo—. Me llama la atención que, siendo de tanta valía, cueste aparentemente tan poco —recalqué con sorna—. A lo mejor no es…

—¿De oro? —se apresuró en contestar—. Es auténtico, compacto; de una pieza.

—¿Y cómo se explica que a ese precio todavía no se haya vendido?

Sonrió, no sin sarcasmo. A continuación, expresó lo siguiente:

—Como comprenderá, son muchas las personas que se han interesado por él, pero todas decidieron no comprarlo. Tras enterarse de su poder, se retractaron.

—¿Poder? ¿Qué poder?

—Bueno, llamémosle “capacidades” especiales.

—¿Cuáles?

—¿Usted lo compraría? —preguntó cortante, sin titubeos.

—Si está dispuesto a explicarme todos los enigmas que rodean el caso, puede que sí. Por lo visto, se está creando todo un halo de misterio en torno… Quizás no supe aclarar lo que pretendía y resulta que, indirectamente, provoqué esta confusión. Disculpe mi torpeza.

—No, no tiene nada que reprocharse; su actitud ha sido la correcta —puntuó—. El asunto es controvertido de por sí… No sé la razón por la que insisto en venderlo, dado que nadie está dispuesto a adquirirlo, a pesar de su mínimo coste… Está en lo cierto. A lo mejor es una imposición del destino.

—¿Y eso qué quiere decir?

—La gente, cuando escucha que el reloj marca el día exacto de la muerte de quien lo porta en su muñeca, se niega a formalizar la compra —manifestó con parsimonia—. Sale huyendo del local —concluyó.

—¿La muerte?  Extraño, ¿no? —aventuré confuso.

—No tan extraño como, en principio, pueda parecer. Pensemos en que todo esté predeterminado; por supuesto, incluido el final de esta vida. Las vibraciones se muestran; la energía es traducible. Singular, mas no improbable. Se juzga en base a coordenadas y parámetros asumidos… La existencia es un libro abierto cuyas siglas no sabemos interpretar. que no sabemos Bueno, ¿se queda con el reloj, ahora que revelé el secreto?

Reflexioné unos instantes, dudando; finalmente asentí con un movimiento de cabeza.

—¿Está seguro?

—Sí.

—Por favor, permita que sea yo el que se lo coloque y abroche.

Transcurrió mucho tiempo... Enfrenté más miedos que obstáculos reales, y terminé superándolos. La renovación era continua, como corresponde a las horas que pasan. Me obligué a tomar una perspectiva diferente; la confrontación de los pensamientos como forma de readaptación a los ciclos impulsados por las experiencias.

En mi caso, no se trató de una muerte física: sino la completa transformación del ser. Volver a la conciencia de un origen en el que la propia naturaleza se muestra en todo su esplendor.

Hoy comprendo que, aquel día, más que una decisión consciente, mi arrojo fue un acto de voluntad.

 

José Luis Benítez Sánchez.

Des de molt petita.

No podía dejar pasar una fecha tan importante para mí, como es la festividad de Sant Jordi, sin atreverme a escribir un pequeño poema en catalán. Aún no me siento capaz de más, pero —¡todo se andará!—.

Lo hago, además, porque la literatura debería estar por encima de cualquier animadversión hacia los catalanes. Des de molt petita, veraneé en Torredembarra, un pueblo cercano a Tarragona, y de ahí nace mi pasión por esa tierra. Mis mejores recuerdos giran en esa dirección: un lugar donde podía caminar de la mano con un amigo sin que nos etiquetaran como pareja, o darle un “pico” sin que ello implicara nada más. Eso, aquí en Madrid, no lo he visto. Al menos, no sin etiquetas. Y yo odio las etiquetas.

Menospreciar a los catalanes —ya sea por el fútbol, ​​la política o por esa minoría que busca la independencia— me parece fuera de toda lógica. Como en cualquier ciudad de España, hay personas mejores y peores. Pero no me gustaría que tú, como lector, cayeras en prejuicios absurdos. 

A las personas hay que conocerlas, no juzgarlas por su procedencia o su profesión. Y conocer a alguien no es cuestión de un cuarto de hora, sino de sostener su mirada y compartir un café.

El arte —en su sentido más amplio— debería ser un lenguaje universal. Por eso, espero que hoy, como para mí, también sea para ti el día del libro, más allá de tradiciones o leyendas.

Espero que disfrutes del poema. Mi catalán no es muy bueno, y pido perdón por no ser mejor que nadie.

Con cariño, Eva.


Des de molt petita

Des de molt petita: em va impressionar,

sent una adolescent: em va captivar.

I amb els anys, quan ja era una dona: em va enamorar.

Parlo, d'aquesta dona, anomenada Literatura.

Que es va apoderar de mi, fins i tot de vegades…

"Sento que perdo el seny"

Desde muy pequeña: me impresionó,

siendo una adolescente: me cautivó.

Y con los años, cuando ya era una mujer: me enamoró.

Hablo, de esa mujer, llamada Literatura.

Que se apoderó de mí, incluso a veces…

"Siento que pierdo la cordura"



Us desitjo un feliç Sant Jordi a tots!
Us estimo

Eva Mª Maisanava Trobo

"Sant Jordi: Mi Día, Mi Pasión, Mi Literatura".

 

Según cuenta la leyenda, Sant Jordi salvó a su princesa matando al dragón, y de su sangre brotó un rosal. Por eso, algunos consideran la festividad de Sant Jordi como el San Valentín catalán, pues se dice que es, por excelencia, el patrón de los enamorados en Catalunya. Para mí, sin lugar a duda, lo es.


—¿Y de quién estoy enamorada? ¿Quién es el amor de mi vida?—.


La literatura: no hay parangón. Ni me besa, ni me acaricia, ni me hace el amor. Y, sin embargo, me hace la mujer más plena del mundo. Gracias a ella, tengo varios “hijos de papel”, y aún quedan muchos por engendrar y parir.

Desde muy niña, me enamoré de este mundo que me hace tan feliz. Siendo adolescente, tomé la decisión—aunque a veces de forma titubeante—de escribir como un pilar indispensable de mi vida, y de leer para enriquecer mi vocabulario y evadirme de esa realidad que, en ocasiones, asfixia y no me deja respirar. Ya convertida en mujer, con mis sentimientos firmes y asentados, decidí casarme con ella.

Por eso, Sant Jordi es para mí un día muy especial. No porque espere que alguien me regale un libro o una rosa, sino porque tener el privilegio—o la habilidad, ya no sé cómo llamarlo—de emocionar a mis lectores es, sin duda, el mejor regalo.


Y, como mujer, dejando a un lado a la escritora, también está el hecho de que el 23 de abril de 1616 murieron dos grandes genios: William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Si he de decantarme por uno, sin menospreciar al otro maestro, me quedo con Shakespeare.

Por todo lo dicho, hoy, 23 de abril de 2025, es mi día. Un día en el que Ena (la escritora), Eva (la mujer) y Evita (la amiga) queremos compartir con todos vosotros este especial de Sant Jordi.

Mis compañeros y yo nos hemos dejado la piel, una vez más, para emocionaros y recordaros que: "Leer es como besar; quien no lo hace con frecuencia, se le nota en la lengua."



Us desitjo un feliç Sant Jordi a tots!
Us estimo

Eva Mª Maisanava Trobo

miércoles, 16 de abril de 2025

¡¡Especial Sant Jordi!!

 

¡Qué alegría que la vida me permita el lujo de hacer otro especial, sin que nada me lo impida! No creo que para vosotros este especial sea tan importante como lo es para mí.

La festividad de Sant Jordi —además de ser el día del libro— es, para mí, el día del amor por excelencia. Un día en el que puedo declarar, abiertamente y sin reservas, mi amor por la literatura y, aún más, por el arte de escribir: infravalorado por algunos y elogiado por otros. 

Lo que no ha cambiado es la entrega y dedicación que pongo en este especial, como en los anteriores, y como en los venideros, si la salud de mis compañeros, de los míos y la mía nos lo permite.

Mis compañeros y yo os deseamos un feliz Sant Jordi. Que disfrutéis de nuestros jirones.

Como siempre, esperamos que lo disfrutéis tanto como nosotros al crearlo.

¡No os lo perdáis! 💖


—Sant Jordi: Mi Día, Mi Pasión, Mi Literatura. Eva Mª Maisanava Trobo.

—Des de molt petita. Eva Mª Maisanava Trobo.

—El reloj de oro. José Luis Benítez.

—WolfWE. Helena I. Toma y daca. Carlos Molina.

—El libro de la vida. Hollman Barrero.

—El beso robado. Efraín Nadal De Choudens.

Jaimito, un capullo de libro. El Perurena.

—Oda a Erató. Marvin Durán.

—Lágrimas de un libro. Fernando Alonso Barahona.

—El regreso de Giselle. No vives, sobrevives. Ena.


 

Un petó i una abraçada molt forta

Eva Mª Maisanava Trobo

jueves, 3 de abril de 2025

"Primavera, letras y una cita ineludible"

 

Hola a todos, sea la hora que sea al otro lado de la pantalla.

Para mí, la mejor época del año es, sin duda, la primavera. No porque “la sangre se altere”, como suele decirse, sino porque marca la cuenta atrás hacia mi cumpleaños. Sí, tengo 48 años… pero os confieso que lo vivo con la misma ilusión que cuando era niña. Me encanta celebrarlo, disfrutarlo y compartirlo.

Aprovecho también para contaros que tenemos preparado un especial —y lo digo con todas las letras— maravilloso con motivo de la festividad de Sant Jordi. Como siempre, en nuestras entradas encontraréis amor, deseo, humor, rabia… en fin, jirones de vida, de los que todos estamos hechos. 

No quiero que penséis que cualquiera puede convertirse en “materia prima” para nuestras historias —¡tranquilos!— pero sí os diré que, al menos en mi caso, observo mucho, escucho más, y mi memoria es una especie de archivo con acceso rápido. Si a eso le añadimos una pizca de imaginación… bueno, a veces consigo que sintáis que eso que leéis, de algún modo, ya lo habéis vivido.

Y no, no es tan fácil como puede parecer.

No me alargo más. Solo he de recordaros que tenéis una cita con nosotros el próximo 16 de abril, cuando podréis leer el contenido de todo lo que saldrá publicado una semana después, en el día de Sant Jordi.

Os deseo de corazón una feliz Semana Santa. Si el tiempo lo permite, espero poder escaparme unos días a Las Navas del Marqués —del 17 al 20—, aunque no quiero hacerme muchas ilusiones ya que en San Valentín quise subir y al final no fue posible. Veremos…

Hasta entonces, salud y suerte.

Sed buenos, sed malos… pero eso sí, no me seáis infieles.

 

Un abrazo,

La Directora de La Revista de Todos

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