sábado, 21 de septiembre de 2013

¡Sólo por ti!




¡Por ti!

daría la vida, pero eso es fácil ya es tuya.
 

¡Por ti!

engulliría el Universo para vomitar estrellas,

esas que te servirían de aposento.
 

¡Por ti!

preñaría las palabras huecas para que parieran te quieros

que inundaran tus oídos, que te sonaran a bello.
 

¡Por ti!

rajaría la tierra en dos,

en una asentaría un verano cálido,

en la otra parte un invierno tierno,

para que elijas lo que quieras,

si el verano o el invierno.
 

¡Por ti!,

limpiaré la noche de calvarios, de parricidios, de asesinos confesos,

de perversiones, de esos que ennegrecieron su alma,

y no cesaría hasta convertirla en día,

en la luz de la mañana del día.
 

¡Por ti!,

me clavaré las uñas hasta las entrañas,

hasta llegar al corazón abierto

al que destruiré, con fuerza, con furia, con saña,

ya no desearé que lata, ni que sienta,

quiero que se quede prendido en el minuto de amor más excelso,

en el más glorioso, en el más intenso.

Quiero que sea su principio y su final,

su máximo y su mínimo,

su ambigüedad desterrada,

su minuto de gloria,

la apoteosis, el delirio,

para que se quede prendido en aquel minuto del tiempo,

para que se pare el tiempo,

para que se pare mi tiempo,

cuando mi corazón no lata, cuando ya no pueda sentir más de lo que siento.
 

Por ti, y solo por ti, estaría dispuesto a todo eso,

pero aún debo tener paciencia,

aún debo esperar qué llegues,

aún debo esperar al tiempo,

aún no te conozco siquiera,

pero sé,

que ya por tu amor me siento perturbado, necesitado, famélico, y despojado,

¡hasta desterrado me siento!
 

Porque por ti, ¡hace siglos ya!,

¡hace siglos ya,

qué por ti me convertí en un loco sediento!
 

 
Angustias de las Cuevas
 
 

Siento...


 
Siento tus caricias,
siento tus besos en mi mejilla,
esos susurros cerca de mi,
tus miradas...
y miro al mar...
mis recuerdos me llevan tan lejos,
tan cerca de ti...

Me envuelves en un sueño
lleno de ilusión, de pasión,
que me arrastra sin saber cómo...
y siento,
sigo sintiendo,
que estás aquí...

 
Menchu Regueiro Iglesias

El cuerpo, el alma y los sueños. Yoly Hornes.


(Fragmento de la novela El hombre de los besos oceánicos, finalista del Premio de Novela Romántica Harlequin. Extractos del diario de Lorena Estrada, la protagonista)
 
 


          El muchacho de los besos oceánicos debe de ser ahora un hombre, tal vez canoso, tal vez con una calva incipiente. Puede haber engordado, tener buena salud o no tenerla. Y qué más da. Prefiero pensar en él más allá de la máscara del cuerpo, más allá de los estragos causados por el tiempo.

          El cuerpo es sólo fachada. Me engaño, a mí me importa, y mucho, el cuerpo. El cuerpo a veces me habla, se queja o se regocija, y yo lo escucho siempre, aunque no me guste lo que tiene que decirme.

          Pero el cuerpo también engaña, y la mayor parte de las veces me olvido de esta obviedad. Porque si despojamos del cuerpo a las personas, ¿qué nos queda?, ¿de qué hablamos?

          ¿Si no creo en la existencia del alma, si me niego al concepto de espíritu, si incluso cada vez creo menos en el inconsciente, qué es aquello que subyace tras la fachada?

          Energía, sensaciones, experiencias, la vida...

          ¿Envejecerá también el alma con el tiempo y los golpes? ¿Se desgastará, se volverá cada vez más limitada, más fina, más delgada hasta esfumarse?

          Las mentes científicas aseguran que eso a lo que llamamos alma no es más que el sistema nervioso con sus infinitas ramificaciones, muchas de ellas todavía ignotas. Si eso fuera cierto, qué horror, y qué confusión tan grande, ¡el alma también sería cuerpo!

          «Los suspiros son aire y van al aire/ las lágrimas son agua y van al mar/ dime, mujer, cuando el amor se olvida/ ¿sabes tú dónde va?» No, Bécquer, no lo sé. Y a ver si sabes tú esto: las caricias son cuerpo y van al cuerpo. Pero las que llegan hasta el alma, ¿qué son? ¿Aleteo de mariposas? ¿Recorrido de plumas? ¿aéreos vendavales? ¿Y adónde va el amor que no se olvida?

          A veces me acaricio por dentro, y me hace bien, así me lamo las heridas del alma, las más punzantes y dolorosas y difíciles de cicatrizar. A veces lo hago en el sueño.

          Allá, lejos, en el lugar remotamente próximo en el que se despliegan los sueños, la caricia traspasa la piel, irradia efluvios sedantes hacia adentro, hacia donde el cuerpo deja de ser cuerpo.
 

          El mundo paralelo que se despierta dentro de mí durante la noche está poblado de caricias, pero también de palizas, escupitajos y reverencias. Allí el tiempo es una dimensión irrelevante, y todo es simultáneo y todo es posible. Sólo en el país del sueño nos es dado ser y al mismo tiempo no ser, y no sorprendernos por ello.

          Soñar es el itinerario más directo para llegar a la infancia. Y a los vericuetos del alma, a las capas más profundas. Son una fuente inagotable de sabiduría personal. «Sabiduría personal» suena a nombre de asignatura universitaria, una de esas materias humanísticas desprestigiadas porque no sirven para nada, no ayudan a encontrar un puesto de trabajo ni a llevarse mejor con los ordenadores. Sólo alimentan el espíritu, como los sueños, que al mismo tiempo se nutren de él cerrando el círculo.

          El cuerpo en los sueños no tiene valor, porque allí son inútiles las máscaras y las fachadas. Todo es auténtico, porque no hay ojos capaces de ver el cuerpo físico de la gente. Bueno, tal vez los cuerpos sí sean bien visibles en los sueños de los otros. En los míos, no.

          En mis sueños no hay ojos, hay miradas. No hay manos, hay caricias, o crispación o temblor o la seguridad que me transmite una mano que aprieta la mía. No hay órganos, sino sólo su función. Cuando soy madre, soy la maternidad con toda su carga de entrega y responsabilidad. En mis sueños lujuriosos no hay órganos genitales, nunca. Reconozco el erotismo por el vértigo, por el descontrol, por el placer de entregarme sin control a ese vértigo y dejarme llevar por la corriente. El orgasmo es lealtad, libertad, complicidad, eternidad. No soy yo sino el alma quien se vuelve líquida como una riada que arrastra, que limpia y arrasa.

          Nunca me sueño hermosa, siempre especial, y sólo cuando me siento amada me vuelvo bella, y mi belleza es entonces total, inasible, sin rostro.

          Pero qué duro es el castigo cuando me miento en el sueño, cuando me culpo o me avergüenzo o me martirizo por haber actuado mal en un hecho irreversible. Son ésas las pesadillas más feroces, porque me imparto el castigo surtiéndolo de historias que apuntan a lo mismo una y otra vez hasta que, exhausta, me gana un dormir pegajoso y pesado que todo lo aplasta.

          En fin, quién sabe de qué materia estarán hechos los sueños, si vienen del cuerpo o del alma. Nadie. Y yo menos que nadie.
 
 

domingo, 15 de septiembre de 2013

Presentaciones de las aportaciones que se publicarán el próximo 22 de Septiembre.


          La Revista de Todos, os presenta las publicaciones para el próximo 22 de septiembre.
 
          Esta edición esta cargada, una vez más, de diferentes apuestas literarias, pero todas ellas están escritas con un mismo objetivo, la ilusión y las ganas de haceros soñar.
 
          Como siempre deseamos que os guste.
 
¡Gracias!
 
 
 
 
         
Presentación de los títulos, que se van a publicar:
 
 
1.          El cuerpo, el alma y los sueños. Yoly Hornes.
2.          Siento… Menchu Regueiro Iglesias.
3.          ¡Sólo por ti! Angustias de las Cuevas.
4.          Abeja psicótica. Kenson González.
5.          De madrugada. Arnoldo Rodríguez Cabrera.
6.          Sentimiento interior. Mariano Padilla Bayonas.
7.          La Familia Helviana. La Tortura. Carlos Molina.
8.          Terapia de Machos. Capítulo 5: DARIO ¿Lo Sabe Tu Madre Acaso? Gonzalo.
9.          Escapando del cielo. José González.
10.      Musa Oscura. Jm Flores.
11.      Escalera de Corazones: Estatuas de sal. Juan Martín Salamanca.
12.      Las campanadas. María José Cabuchola Macario.
13.      Una diosa se enamoro de mí. Faustino Cuadrado.
14.      Cuentos o relatos: Gama de sentimientos. Trina Leé de Hidalgo.
15.      Evolución de la novela negra y claves de su éxito. Dioni Arroyo Merino.
16.      13º capítulo. Escorts. La novela. Eva Mª Maisanava Trobo. 
 
          Desde la dirección y en nombre de todo el Staff, os damos las gracias por ser tan fieles como sois. No olvidéis que la próxima publicación de la Revista, será el día 22 de octubre.
 
¡¡Os esperamos!!
 
 

domingo, 8 de septiembre de 2013

Cosas que ocurren aunque tú no las veas. Novela de Alicia Huerta.


          Ya sabéis que La Revista de Todos es un espacio abierto para todo aquél que al igual que la que suscribe estas letras, ame la literatura.

          Llevaba mucho tiempo detrás de Alicia Huerta, ¡claro está, literariamente! —Permitirme esta pequeña broma y sobre todo tú, Alicia—.

          Por avatares de la vida, un escritor que ambas conocemos nos ha unido a través de un email.

          Y por fin... tengo el privilegio de poder publicar material sobre su novela.

          ¡Llevaba tanto tiempo queriéndolo hacer y no sabía cómo dirigirme a ti, Alicia!

          Si hay algo de lo que jamás me arrepentiré, pese a lo complicado que es llevar la Revista, es que siempre me llevo buenas y gratas sorpresas. Y ésta es una de ellas.

          Cuando empecé a leer hace un tiempo artículos de Alicia en el Imparcial, me dije.

          —Eva, has de dirigirte a ella—.

          Estoy llegando a pensar que la telepatía existe, por que al final he conseguido lo que quería, poder publicar información de una novela que no puede ser indiferente a los ojos de todo aquel que ame la lectura.

          Para todo aquél que quiera tener más información sobre esta autora, —que estoy segura que dará que hablar—, os dejo los links donde tendréis más información.


          Gracias a todos los que seguís la revista y sobre todo a Jesús San Gil, por haberme acercado hasta ella.

Gracias a todos, salud y suerte.

Eva

          Os dejo la sinopsis de la novela:

          ¿Pueden ocurrir cosas importantes a tu alrededor sin que te des cuenta? ¿Cuánto crees que podría llegar a ocultarte la persona que amas? ¿Hasta cuándo? ¿Cómo reaccionarías si alguien pretendiera convencerte de que esa persona que crees conocer bien se mueve en las sombras y oculta un horrible secreto? 

          Elisa, la protagonista, ha aprendido a moverse con pericia a través de los matices de ese engaño que a menudo envuelve sutilmente nuestra vida. Pelea, además, contra sus miedos y sus fantasías ocultas, enfrentándose también a una enfermedad que limita las reacciones de su cuerpo. Pero, sobre todo, se desgarra en su interior a causa de sus sentimientos. Está en guerra consigo misma, pero no le quedará más remedio que alcanzar un armisticio para aventurarse en una acción de acontecimientos inesperados, siempre al límite, durante la cual tendrá a su lado a tres hombres muy distintos entre sí. ¿De cuál de ellos puede fiarse? 
 
          Cada uno en su papel, estos hombres serán los responsables de que Elisa tenga que plantearse la posibilidad de que, en ocasiones, las cosas que se ignoran acerca de una persona son más que las que se conocen. Incluso, de mayor envergadura. Es el poder de lo invisible, la infinita energía de todo aquello que nos empeñamos en rechazar simplemente porque no somos capaces de verlo. Pero está ahí y puede llegar a implicarte poniendo en peligro tu vida.
 

 

          Es un honor poder publicar estas letras que Jesús San Gil —autor de Number Nine, de ediciones Carena—, me ha hecho llegar sobre su novela.

          Una reseña como esta es para mí es motivo suficiente para querer leer un ejemplar de la novela. ¿Y para vosotros?
 
          El escritor Jesús San Gil habla de "Cosas que ocurren aunque TÚ las veas":

          "Me ha encantado la parte emocional del libro. Las mujeres tenéis una forma particular de expresaros y de transmitir sentimientos, y a mí me parece que las primeras cien páginas tienen una enorme carga emocional.
 
          Tal vez se deba a que tú vives dentro de esas páginas, y tal vez, que no lo sé, también sea debido a que has descargado sobre el papel un montón de pensamientos e inquietudes que han dado como resultado un comienzo de libro intimista y femenino. Además, las digresiones y razonamientos que se derivan de los comentarios de Elisa son certeros y forman parte del enriquecimiento personal de una mujer que ha vivido una experiencia traumática. La literatura es el reflejo del enriquecimiento personal, y ese enriquecimiento está siempre muy presente en tu obra.
 
          Alguien dijo el día de la presentación que tienes mucha vida interior, lo cual coincide con la impresión que he recibido yo a través de la lectura de tu última novela. Hay cosas que una mujer de veinte no puede escribir porque sencillamente no las ha vivido, pero haberlas vivido y ser capaz de transmitirlo con palabras es un arte de nivel superior. Tal vez por eso decía Delibes que se puede ser buen poeta a los diecisiete, pero que es casi imposible ser un buen novelista hasta los cuarenta.
 
          Al margen de la carga emocional de Elisa y del elaborado perfil de los hombres con los que se relaciona, me parece que has conseguido estructurar la trama de manera acertada. El tema es interesante, la lectura es rápida y las escenas se suceden de manera ordenada y fácil de seguir. Los diálogos introducen al lector en una dinámica de la que es difícil escapar, y la sencillez del lenguaje hace que la novela sea extraordinariamente accesible. Es un texto entretenido y emocional que deja ver mucho de ti. Según Óscar Wilde, el fin de una obra de arte es siempre el propio artista, siendo todo lo demás material empleado para mostrarse a los demás. En este caso sucede lo mismo. De verdad, tengo mucha curiosidad por saber qué tanto por ciento de la novela es autobiografía.

          Muchas veces, cuando leo textos de gente con la que tengo o he tenido relación, me pregunto qué diferencia hay entre los libros de los grandes autores y los de los modestos. Estoy harto de leer novelas vacías y aburridas de autores de reconocido prestigio, que están muy por debajo del nivel de otros autores casi anónimos que he tenido oportunidad de valorar.    
  
          Leyendo tu libro me preguntaba por qué hay autores de novela negra que consiguen que sus libros se adapten al cine, y otros escritores, con novelas de gran calidad, tienen que luchar tanto para hacerse un hueco. En fin, elucubraciones de un escritor que también padece en sus carnes la dureza del mundo literario, y que no deja de ser consciente de que lo verdaderamente importante no es vender 10000 ejemplares, sino causar buena impresión.


          Solo me queda darte la enhorabuena y, también, felicitarte por el acabado. Los que nos dedicamos a esto sabemos lo difícil que es llevar a buen puerto un proyecto, igual que sabemos que hay cosas que no dependen de uno que pueden estropear nuestra obra o ensalzarla. En tu caso, la corrección de estilo me parece tan buena que no puedo por menos que felicitar a quien te haya ayudado a hacerla"

 
 
 

           Espero que después de leer todo lo escrito arriba y haber disfrutado del book tráiler, no tengáis ninguna duda de comprar un ejemplar de la novela "Cosas que ocurren aunque  no las veas", de Alicia Huerta.
          ¿Cómo? ¿Dónde?, a estas preguntas obtendréis una pronta contestación. Me pondré directamente en contacto con la autora para linkear la imagen de la portada de su novela, para dirigiros a dónde comprarla. ¡Estar atentos!
 
Eva Mª Maisanava Trobo
 

Textos registrados

Safe Creative #1205150611376