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jueves, 14 de febrero de 2019

Escorts. El regreso de Giselle. Me deseas y lo sabes

Querido diario;

Hace mucho que no te concedía el tiempo que te mereces y máxime cuando eres tu el verdadero conocedor de mis inquietudes y de toda mi vida. ¿Sabes? es maravilloso ver crecer a mi hijo Abrahán... su sonrisa es mi sonrisa, su alegría es la mía y sus lágrimas... ¡Dios, sus lágrimas me desgarran por dentro!


Desde que Davinia y yo tomamos la decisión de dejar la relación, Y aunque pueda sonar un tanto egoísta, el volcarme tanto en él ha hecho que me olvide de mí, de lo que siento como mujer, ya ni recuerdo que se siente al ser acariciada. Y ya no te digo que por un hombre. Aunque siempre el recuerdo de Musa —el padre de mi hijo— será algo difícil de olvidar. Porque bien sabes que nunca le he dado importancia al sexo de la persona, sino a lo que la persona en sí me pueda aportar.


Mi hijo ya tiene siete años, los mismos que llevo entregada en cuerpo y alma a él y ahora... el sentimiento que se está apoderando de mi, me está haciendo sentir completamente ruin y mezquina. Porque aunque tengo la vida que siempre anhelé. La casa que siempre soñé, el tesoro más preciado de mi vida que es mi hijo; aún teniéndolo todo extraño sentirme viva. ¡Sí!, querido diario... viva.

No puedo evitar recordar cuando comencé a trabajar como escorts, siempre me dije... —¡Giselle solo será un tiempo y lo dejarás!—. Pero poca gente sabe lo complicado que es salir de un mundo que cada día te seduce y te atrapa más. El lujo, el placer, el poder... —¡Tantos secretos de estado confesados en mi persona bajo el efecto embriagador de las caricias de una profesional y la ayuda del alcohol!— Era increíble el dinero que podía llegar a ganar con un solo servicio. Y no puedo renegar de mi pasado, a fin de cuentas así conocí a Musa y con él fui madre.

Menos más que no he tenido una hija, porque no sé si podría encajar que se dedicase a la misma profesión a la que durante tantos años me dediqué.  Y aunque suene mal... tanto anhelo. Todavía recuerdo uno de los mejores consejos de Davinia...

—Nunca beses a un cliente, Giselle—.

Y a día de hoy aún recuerdo mi ingenua respuesta.

—¿Por qué Davinia, qué hay de malo?—

—Nunca lo hagas si quieres ser una gran profesional. Nunca te marcará lo mismo las caricias de un cliente o incluso si te realiza el sexo oral o te penetra. Pero... como lo beses, mejor plantéate dejar esta profesión. Porque un beso jamás se puede olvidar. Nunca cruces esa barrera, Giselle—.

—¡Qué gran verdad!—. La primera vez que cometí el error de saltarme la mayor enseñanza fue con Musa y tú mejor que nadie querido diario sabes todo lo que viví después.

¿Sabes? Siempre te he confesado todo lo que he sentido, siempre has hecho las veces de psicólogo. Y no sé qué hacer te lo juro. Quisiera volver a experimentar por un solo día el vértigo que se siente caminando en tacones sobre la alfombra del hotel y sentir ese miedo que se siente antes de llamar a la puerta donde está el cliente alojado. ¡Miedo a no saber qué pasará! ¡Cómo se comportará! Es tan atrayente ese miedo y ese mundo.

¡Qué irónica es la vida! Mi último servicio fue para salvar la vida a mi padre y ahora... Siento que es la mía la que tengo que salvar. El placer, el dominar, el seducir, el conquistar, están logrando que me plantee regresar. ¿Y si me concediese el capricho de llamar a la agencia?

No podía aguantar más las ganas de sentirme viva y llamé a David el director de la agencia en la que trabajé tanto tiempo.

—¿Giselle?— ¡No me lo puede creer! ¿Cómo estás? ¿Y tú hijo?
—Bien David, estoy bien. Mi hijo bien. Me imagino que al ser amigo de Davinia ya te habrá puesto al corriente de todo—
—Siento que lo hayáis dejado, hacíais muy buena pareja.
—Seguramente... pero mejor dejarse a tiempo que herirse gratuitamente.
—Completamente de acuerdo, Giselle. ¿Qué necesitas?
—No sé muy bien porque te he llamado o tal vez sí y no sepa como decírtelo. Sabes que estoy bien económicamente. Mi vida dista mucho de lo que era cuando comencé a trabajar para ti. Pero... necesito sentirme vida, un poco de emoción en mi vida.
—¿Puedes decirme si todavía sabes algo de ese banquero que durante tanto tiempo pidió mis servicios y qué siempre rechacé?—
—¿Te refieres al Sr. Rodríguez?—
—¡Si!—
—¡Estás segura, Giselle!
—Si, David. No voy a estar hablando de cifras porque ambos sabemos el caché que tengo. Solamente quiero volver a sentirme viva. Y el Sr. Rodríguez siempre me pareció un hombre fascinante —que de no haberme enamorado de Musa— hubiera accedido a sus insistentes peticiones. ¿Qué sabes de él? ¿Sigue preguntando por mí?
—Si, le dijimos que te habías ido a vivir fuera de España, eran tan continúas sus llamadas que temía se hiciera presente en la oficina.
—Perfecto entonces, mándame su mail para ponerme en contacto con él
—Así lo haré, ¿cómo quieres que te haga llegar el importe de tu servicio?
—No lo quiero, dónalo... Este servicio lo quiero hacer por mi cuenta. Es más la necesidad de volver a sentirme viva lo que me empuja hacerlo, que el dinero.

Al poco de colgar a David. Observé que tenía en la bandeja de entrada un mail de David con los datos del Sr. Rodríguez. Y de inmediato le escribí.

Estimado Sr. Rodríguez.

Sin duda han trascurridos muchos años desde que me fui de la agencia. Pero todavía me consta que sigue preguntando por mí, y ha sido la curiosidad de ver que después de tantos años sigue insistiendo lo que ha hecho que me ponga en contacto con usted. No me voy andar con rodeos y dejaré el protocolo a un lado, ¿recuerda el hotel Crowne Plaza?

Mañana le espero en la cafetería del hotel, no se engañe, "me desea y lo sabe"...


(Continuará...)           



18 comentarios:

  1. Espero esa continuación amiga, se prevee emocionante, porqué tal vez si vuelve no sea para una única vez, y entonces, quizás todo vuelva a empezar, nunca se sabe.
    Un abrazo

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    1. Gracias Carmen. Una vez me dijeron que a los personajes hay que dejarlos hablar y eso es lo que pretendo hacer, qué hablen ellos mismos.

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  2. Buenas noches Eva, vuelves a seducirnos con la historia de Giselle y nos dejas en la intriga de qué ocurrirá. Enhorabuena, volveremos a saber de ella y conquistarás a miles de lectores.

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    1. Gracias por leerlo. Es complicado aunque quiera quitarme a Giselle de mi vida.

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  3. Giselle generó una fuerte adicción por los lujos...el dinero y el placer que le podía brindar su vida en la agencia; y después de algunos años de supuestamente haber dejado atrás aquella vida renace su adicción y posiblemente con mas fuerza.Habría que ver el rumbo que toma la historia...

    Saludos y un abrazo

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    1. Lo verás Hollman, verás... la nueva vida de Giselle y el porqué de todo.

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  4. Nos dejas con la miel en los labios de saber qué va a pasar entre ese tocayo mío y tu protagonista. Después de haber salvado a su padre y vivido una etapa de disfrute con lo ahorrado, vuelve Giselle, ya sin ninguna excusa ni motivo altruista, sino solo por el placer de sentir. ¡A ver qué nos hace sentir a nosotros en la próxima entrega que promete y que ya deseamos leer!

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    1. Si, Francisco... Casualidades de la vida es tu tocayo. Ya veremos que hago con él en la próxima entrega.

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  5. Muy bien el diálogo entre los personajes. Muchas ganas de seguir leyendo 💜 Me gusta mucho
    💜 Un beso grande

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Veremos con qué nos sorprende Giselle.

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  6. Deseando leer la continuación. En mi caso, no conozco la historia anterior de Giselle, por eso no puedo comentar casi nada sobre el asunto, pero parece muy apasionante. Consigues atrapar y que queramos seguir leyendo...
    Rocío Ruiz

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    1. Me alegra saber que te atrapo la historia. Cuando puedas dame tu dirección por privado y así te envío un ejemplar para que puedas leer la anterior historia de Giselle.

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  7. El único pero que le encuentro es que como elemento epistolar no le puedo encontrar el punto, supongo que lo escribió el mismo día. Sin embargo, es un arranque interesante para otra tavesura de Giselle. Suerte!

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    1. Vaya, vaya... lo del genero epistolar te ha llegado. Es lo que tiene ser la jefa, que me salto las normas. Ja ja ja

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  8. Leer sobre Giselle siempre es interesante. Saber sobre sus aventuras ya sean positivas o negativas siempre capturan la atención del lector, quien espera ver el desenlace de sus situaciones y de cómo las manejara. Esta nueva etapa de su vida es sumamente prometedora. Adelante.

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  9. Hola Eva. Soy Tere Silvestre, la amiga de Lolo. Me dejo soy teléfono para comentarte el mío esta chafado, en unos días me compro uno. Me gusta mucho como escribes. Ojalá algún día yo pueda escribir algo parecido. Tengo ganas de seguir leyendo. Me ducho Manuel que tienes un libro editado. Quiero uno, por favor. Se lo das a Manuel. Un beso grande y muchas gracias por tener paciencia conmigo. Estoy aprendiendo.

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    1. ¿Cómo que si algún día podrás escribir como yo? Pero... si ya lo haces. Este viernes quedaré con Manu para darle un ejemplar de la novela. Espero que te guste y disfrutes leyéndola como yo lo hice escribiendo. Espero que algún día podamos quedar los tres a tomar algo. Besotes.

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