Una revista de literatura, donde el amor por las letras sean capaces de abrir todas las fronteras. Exclusiva para mayores de edad.

jueves, 13 de febrero de 2014

Iba muerta de amor.






  
Poema para leer en el Cementerio Romántico de Madrid,
en memoria de Gustavo Adolfo Bécquer.


Como todas las noches,
hoy no había dormido.
Se incorporó en la cama,
estática de abrazos
y huérfana de ruido.

Aquella madrugada,
no escuchó otro sonido,
salvo el crujir de las sábanas secas,
que el del reloj de carillón tocando,
una por una, todas las horas huecas.

La luz del sol que, como cada día,
doraba, oblicua, su fotografía,
le hizo entornar, herida, la mirada
que se posó, un instante, en el Cupido
de la colcha de seda adamascada.

Cuando cerró su  cuarto…

Iba vacía de él,
fría de su calor,
sin su olor en la piel.
Iba muerta de amor.

Anduvo por la casa
paseando recuerdos
y entornando ventanas.
Y con la misma mano
que antes daba la cuerda,
mientras la vida andaba,
se entretuvo, un momento,
a detener el péndulo
del reloj de la sala.


Salió luego al jardín
a admirar la hermosura de la parra,
a regar las hortensias
 y a dar la libertad al pajarillo
prisionero en la jaula.

Después,
en esa lucidez de la conciencia
que da una firme decisión tomada,
abrió,  de par en par,
las dos hojas de roble guarnecido
y  salió, para siempre,
de aquella noble casa…

Iba vacía de él,
fría de su calor,
sin su olor en la piel.
Iba muerta de amor.

Los pies desnudos se acogieron al frío
de los cantos rodados
y al suave cosquilleo
de las briznas de paja.
Por la Calle Mayor,
sólo andaba su alma.

La puerta medieval, angosta y baja,
apenas daba paso
a la esbelta figura
que agachó la cabeza al traspasarla.

Ascendió los noventa escalones
que subían, en estrecha revuelta,
el eje de la torre.

La ventana ojival daba a la vega,
a los campos segados y al molino
ya cegado de zarzas,
aún corrida su entraña
por el agua del río,
sin muela que moliera, detenido.


Se tiró con los brazos abiertos,
recibiendo su ausencia
sin miedo disuasor…

Iba vacía de él,
fría de su calor,
sin su olor en la piel.
Iba muerta de amor.

Regaba el cielo una lluvia menuda,
hisopo porfiado
del escueto cortejo
formado por el cura,
el médico, el notario
y los sepultureros.

Apoyada a un costado de la fosa,
la lápida de piedra
que un año antes acogiera al muerto.
Un rápido responso, improvisado,
sin llantos y sin rezos
y el descenso a la tierra removida
del vergonzante féretro.

Por fin estaban juntos
en la última morada.
No le importó llegar
como una fugitiva,
proscrita por suicida,
descalza, reprobada…

Iba vacía de él,
fría de su calor,
sin su olor en la piel.
Iba muerta de amor.













Luz Macías

16 comentarios:

  1. Maricarmen García Sales14 de febrero de 2014, 0:22

    me aguanto las lágrimas porque he llorado mucho , pues me ha impresionado tanto que me duele el corazón... además se nos ha ido un ser querido y esto me toca con punta de flecha.
    Felicidades por este maravilloso y a la vez triste manifestación del amor verdadero

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    1. Las sensaciones que te ha producido mi poema son el mejor elogio para un poeta; solo por eso se debe escribir poesía: para llegar al corazón del que la lee. Te acompaño en el sentimiento por la pérdida de tu ser querido. Un beso de Luz.

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    2. Las sensaciones que te ha producido mi poema son el mejor elogio para un poeta; solo por eso se debe escribir poesía: para llegar al corazón del que la lee. Te acompaño en el sentimiento por la pérdida de tu ser querido. Un beso de Luz.

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  2. Un hermoso poema sobre una temática gótica, muy al estilo del inmortal Bécquer. Porque el amor es para los vivos y en la muerte somos separados. Muerta de amor deja una sensación de dolor pero de descanso. Gracias.

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    1. Gracias por lo que aprecias en mi poema, Carlos. Lo escribí, expresamente, para leer en un acto en el Cementerio Romántico de Madrid. Allí estuvo Bécquer, junto con su hermano Valeriano, reposando hasta los primeros años del siglo pasado, luego fueros trasladados los restos a Sevilla. Es mi poeta preferido, junto con Antonio Machado.
      Un beso de Luz.

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  3. Triste y hermoso como el amor imposible sin consuelo....

    Cristian.

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    1. Muchas gracias, Juan. Mis saludos para ti.

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  5. Triste y desgarrador, pero muy romantico. Muy bueno, Luz.

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    1. Bueno, de eso se trataba, lo escribí para leer en un acto de poetas en el Cementerio Romántico de Madrid, como puedes ver en la cabecera del poema.
      Tengo una amiga escritora Argentina, María Rosa Lojo. Voy a entrar en tu blog...

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  6. Me gustó mucho Luz, un poco triste pero lleno de toques magistrales, un abrazo

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  7. Disculpa por la tardanza en responder a tu comentario... Sí, es triste, pero la vida nos regala momentos de alegría y también de tristeza. El dolor auténtico se da cada vez menos. Hay una clase de amor que no nos permite seguir adelante en la ausencia del otro. Es hermoso porque se entiende que una vez alcanzado el cielo todo lo que venga después será peor... Te doy las gracias.

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