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jueves, 29 de agosto de 2013

Los eternos amantes.


 

          La puerta de la habitación se abrió lentamente bajo el silenció de la oscuridad. La ventana estaba cubierta por una oscura cortina color marrón evitando que pudiera entrar un resquicio de luz, Javier asomo una de sus manos buscando el interruptor que le proporcionara la visibilidad suficiente para seguir avanzando. Una vez encontrado, lo accionó y se ilumino gran parte de la habitación, entro en su interior y cerró la puerta desde dentro.

          A su izquierda se encontraba un tocador con un enorme espejo ovalado y una silla apuntaba directamente frente a este. Varios frascos de perfume, un lápiz de labios, maquillaje de distintas tonalidades, un cepillo y varias joyas, ocupaban la encimera del tocador. Mas adelante, diviso el gran armario antiguo de madera de pino, oscurecido a causa de las capas de barniz, seguido de una mesita de noche donde descansaba un despertador digital que marcaba las diez menos cuarto de la noche.

          Avanzo dando pequeños pasos y la vio allí tumbada frente a él como si de una aparición se tratara, tan bella como la ultima vez que la había visto, desde su anterior encuentro. Un ángel. Pensó, Alba era un ángel que había aparecido en su vida en el momento justo. Cuando Javier creía haber tocado fondo en su vida sentimental, apareció ella como un regalo divino, como si el destino la hubiera cruzado en su camino.

          Alba era una mujer bellísima de finos y delicados rasgos en su angelical rostro. Sus ojos claros color miel y penetrantes eran capaz de deslumbrarte a metros de distancia con su dulce mirada. Sus labios eran carnosos y rojizos, sus pómulos mostraban una piel fina y suave, su nariz era pequeña y redondeada y tenía el   cabello liso y claro a la medida de los hombros.

          Alba yacía tumbada boca arriba, se hallaba desnuda bajo las blancas sabanas de la cama, Javier se la imagino observándole con miradas dulces de quinceañera que intercambiaba con miradas más obscenas mientras se mordisqueaba el labio inferior.

          De su delicado cuello colgaba una fina cadena de plata con un pequeño corazón que se perdía entre sus pechos suaves y tersos y sobresalían sus oscurecidos pezones. A Javier le encantaba perderse entre las curvas de sus caderas, explorándolas mientras las recorría deslizándose suavemente, llegando hasta su pequeño ombligo donde lentamente deslizaba su mojada lengua y recorriendo su afeitado pubis hasta llegar definitivamente a sus suaves y deliciosos muslos. 

          Javier rodeo la cama hasta llegar al lugar donde Alba apoyaba la cabeza sobre una almohada blanca de seda, se arrodillo y acercó lentamente su rostro hacía el de ella, inclino la cabeza hacía abajo y aspiro el dulce perfume que se desprendía de su cuello. Era un perfume dulce e intenso, delicado y agradable. Ahora se dirigió hacía sus carnosos labios del que predominaba un intenso color rojo a causa del carmín y los saboreo lentamente, sin prisas perdiéndose entre besos de algodón.

          Se deslizo suavemente dando fugaces y cortos besos en su delicado cuello, mientras le desnudaba deslizando suavemente la sabana hacía abajo y siguiendo el camino que le marcaban sus hombros, llegando finalmente hasta sus firmes pechos. Los acaricio un instante con sus manos. Sintió su suave piel deslizándose entre sus dedos tras un breve instante y siguió descendiendo dando pequeños círculos con su húmeda lengua entre las curvas de sus caderas donde se detuvo el tiempo para él.

          Después de unos minutos que fueron pocos para él, deslizo lentamente sus labios dirigiéndose hasta su pequeño ombligo donde se entretuvo unos minutos más saboreando su fina piel con pequeños besos, mientras los dedos de su mano se entrelazaban con los de ella.

          Pasados unos instantes, se deslizo hacía el pubis y fue descendiendo lentamente hasta llegar a sus muslos. Finalmente, acabó saboreando el fruto prohibido, donde se entretuvo unos minutos más, esperando que ella se estremeciera de placer.

          Mientras se desprendía de sus ropajes, Javier ascendió marcando un camino húmedo de saliva por todo el cuerpo de Alba y volvió a saborear sus carnosos labios rojizos mientras se posaba sobre ella, se dispuso a poseerla y hacerla suya mientras se perdía con ligeros movimientos circulares entre sus muslos.

          No hizo falta pronunciar palabra alguna, los dos sabían perfectamente lo que deseaban obtener el uno del otro.

          Las manos de Javier se perdieron entre el suave y fino cabello de la bella mujer, a la vez que sus labios la mordisqueaban suavemente desde la barbilla, seguido de su perfumado y delicado cuello para acabar en sus desnudos hombros.

          Javier cerró los ojos e inclino su cabeza hacía atrás en el momento que llego al clímax. Dejo ir un suave y audible jadeo, luego se desplomo sobre el cuerpo denudo de Alba, mientras intentaba recobrar el aliento y entro en un estado de relajación mientras los dos yacían abrazados el uno junto al otro. Una vez recobrado el aliento se incorporo en posición semitumbado, inclino la cabeza contra la pared y se encendió un cigarrillo. Lo saboreo disfrutando de cada inhalación que daba, dirigió una dulce mirada de enamorado hacía Alba y le prometió que nada ni nadie podría separarlos jamás.

          Acto seguido sonó el teléfono. Javier le dedico un beso y descolgó el audífono.

          Al otro lado del teléfono se hallaba su hermano Mauricio preguntando como se encontraba y si necesitaba algo. Mauricio había decidido estar pendiente del estado de su hermano. Hacia escasamente una semana que Alba, la mujer de Javier había fallecido a causa de una enfermedad.

 
Rafa Soto

5 comentarios:

  1. Voy a hacerme a la idea que es un relato de fantasmas, porque sino sería necrofilia. Cualesquiera que sea, la pasividad de Alba es muy sospechosa. Lol! Interesante Rafa.

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  2. Demoledor final para un relato que sorprende y se presta a las interpretaciones. Buen trabajo.

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  3. Un cuento "gótico", podría denominarse, con personajes más que enigmáticos. Dejas la puerta abierta a la sugerente interpretación con este final que invita a la reflexión. Muy bien escrito y de lectura atractiva. Enhorabuena.

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  4. Muy buen relato, cumpliendo con un final inesperado, bien llevado! Saludos!

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  5. Vaya final... impactante, me ha dado mucha pena, pero es bonito que Javier piense así sobre Alba. Y tanto que eran eternos amantes... pero me pregunto si esa mujer "abstracta" sería alguna otra mujer, que Javier imaginaba como Alba, o una simple alucinación. Un abrazo,


    María José Cabuchola Macario

    P.D. como Javier no mienta a Mauricio, Mauricio va a tener mucho trabajo que hacer con su hermano...

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