Una revista de literatura, donde el amor por las letras sean capaces de abrir todas las fronteras. Exclusiva para mayores de edad.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Has venido


          ¡Has venido como todos los días! ¡Qué feliz me haces! Supongo que estarás extrañada por haberme deshecho del silencio que siempre me acompaña. Si he callado hasta ahora es porque tu belleza nunca ha dejado de aturdirme desde la primera vez que te vi. Pero hoy es el día de san Valentín, y después de tanto tiempo me he armado del suficiente valor como para abordarte. Eso sí, primero te tengo que confesar mi gran temor de que al hablarte de la manera en que lo voy a hacer, pienses que soy sólo un romántico más, un loco, un exaltado, alguien obsesionado por verte, y que eso, haga que, desencantada de mí, huyas lejos y no te vuelva a ver. Si te marchas después de hablarte, incluso doliéndome profundamente, lo entenderé. Pero ahora, con todo lo que me cuesta expresarme, te suplico que me escuches hasta el final.  

Aunque es posible que te parezca una tontería a mi edad, déjame que te diga que desde aquel preciso momento en que nuestras almas se encontraron a través de nuestras miradas, en todos estos años no he perdido un ápice la ilusión e interés por verte. Y no es que no haya luchado como un titán contra este sentimiento. Sé que tú también lo has hecho con todas tus fuerzas. Había que hacerlo. Existen, desafortunadamente, demasiados condicionamientos para que nos podamos convertir en pareja. En este extraño combate que estamos librando, desconozco qué armas habrás intentado utilizar tú, pero yo, contra lo que siento por ti, creo que lo he utilizado todo: negarme a mí mismo que me deslumbras, no aparecer cuando pienso que tú sí estarás, hacerte todos los desaires posibles cuando aún así nos encontramos con el fin de serte al menos indiferente, convencerme de que no soy bueno para ti, convencerme de que no eres buena para mí, desear que te fijaras en otro hombre y un sinfín de cosas más que se me han ido ocurriendo. Ahora sé que todos esos intentos estaban condenados al fracaso más absoluto, porque mis ojos, mi corazón y mi cerebro desde aquel primer momento en que te tuve enfrente, confabularon contra mí pues no han parado de hablarme de ti: la forma en que te cae el cabello sobre la frente, el tierno y gracioso aleteo de tus pestañas, tus preciosos ojos, el perfil de tus labios, el perfecto óvalo que es tu rostro, el sonido de tu voz, tu espontánea y nerviosa risa, lo suave que parece tu piel, tu cuerpo de Afrodita, la inmensa paz que les transmites. 

Estoy tan lleno de ti, que lo que más deseo en el mundo es que nos fundamos en uno sólo y para siempre. Pero como sé que no es posible porque al fin y al cabo somos pura ensoñación, dos personas que se conocieron una noche transitando por el limbo del amor, pues estábamos y estamos durmiendo cada uno en un punto distinto del país desconocido para el otro, me tengo que conformar con que pronuncies mi nombre y notar el calor de tu mano sobre la mía mientras me dices, lentamente, que me quieres.  

-       Y lentamente, mientras entrelazamos nuestras manos, te digo que me tienes muy e-na-mo-ra-da, y que ya que tengo que renunciar a notar tu ser en la realidad, nada más dulce puede tener mi boca que pronunciar tu nombre: Fabián, Fabián, Fabián. 

-       Te quiero

-       Y yo a ti.
 
 
Fernando Sancho Casañ

12 comentarios:

  1. ¡el amor es hermoso a todas las edades y en todo momento!

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    1. Efectivamente. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Que error sería renunciar a él por absurdos prejuicios.

      Un saludo
      Fernando

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  2. Muy lindo. Me hizo acordar a una canción que se llama "Puerto Pollensa", no sé por qué.

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    1. Gontxu, tus comentarios siempre son positivos. Si te ha hecho evocar algo bonito, mayor motivo para agradecerte tus palabras.


      Un saludo
      Fernando

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  3. Ni edades, ni sexos, ni condiciones. El amor es de todos y para todos, y punto. Fernando, muy bueno y sentido.

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    1. Hola Faustino:
      Lo extraordinario del amor es precisamente su pureza y que no le ata ningún convencionalismo. ¿A que nos hace latir más el corazón y nos insunfla de de vida como ninguna otra cosa?

      Gracias de nuevo, Faustino.
      Fernando

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  4. Mucha ternura en un sentimiento que no tiene barreras.

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    1. Hola Caliope:
      Me honras con tus palabras al dejar constancia de mi capacidad para reflejar un sentimiento que hasta a los filósofos les cuesta describir por lo abstractro y maravilloso que es. Quien nunca se ha enamorado, no creo que haya vivido por completo.

      Gracias Caliope
      Fernnado

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  5. El amor es incondicional y sin barreras. Pero también el amor es esclavitud, una voluntaria. Por esta razón la obra queda como anillo al dedo. Maravilloso relato Fernando, gracias.

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    1. Hola Carlos:
      Es cierto, el verdadero amor se caracteríza por ser incondicional, una esclavitud, pues se es esclavo de querer estar con la persona amada, pero como bien dices, una esclavitud que se hecha en falta cuando se está lejos de la persona a la que se ama. Pero que también debe ser libertad, libertad para que ese amor, de verdad, sea cierto y con todo el valor que debe tener.

      Gracias

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  6. Es muy bonito,muy sincero y muy tierno. Enhorabuena.

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    1. Hola Juan:
      Muchas gracias, como a todos, por tus palabras tan favorables. Sin duda me animan a seguir colaborando con La revista de todos.



      Fernando

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