Una revista de literatura, donde el amor por las letras sean capaces de abrir todas las fronteras. Exclusiva para mayores de edad.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cartas de un joven extranjero. 2º capitulo: (1ª parte) Volver a empezar.

 
 

 
  • Walter, ¿dónde estás?
  • Aquí Pedro, en la habitación escribiendo una carta. Pedro, llegó del trabajo.
  • Voy, déjame un abrigo.  

Preparado con la ropa adecuada, salimos los dos a cenar algo en el bar del argentino de Villanueva del Puerto. Seguro que cae un buen churrasco acompañado de una cerveza bien fría, pues tengo bastante hambre y ganas de pasar a solas un rato con mi cuñado para hablar de cómo conseguir trabajo.

Al montar en el coche, lo primero que me vino a la cabeza fue el carnet, lo tengo que tener en regla para tener movilidad y poder escaparme a ver una competición de MotoCross.
 
  • Pedro, ¿qué papeles tengo que preparar para convalidar el carnet de conducir?
  • Ahora no lo sé Walter, pero le diré a mi hermano que se lo pregunte al gestor.
  • Vale, Pedro gracias.

Era de noche, pero con la luz de la luna y claro con la de los faros se veía el paisaje, grandes terrenos arados, donde plantarían cereales, seguramente trigo o cebada. Enseguida llegamos a Villanueva del Puerto, es un pueblo un poco más grande donde paran muchos estudiantes, ya que tiene universidad. No tiene edificios altos, la mayoría son casas unifamiliares. El bar del argentino está en el centro del pueblo, en la calle Rialto, adornada con árboles en sus dos aceras.   Gracias a Dios aparco fácil al lado del bar, ya que tengo un hambre que me muero, los dos tiramos para adentro.
 
  • Buenas noches Omar, ¿tienes una mesa para dos? Rechisto Pedro.
  • Claro amigo. Vos venid que os de un abrazo. Contesto el simpático Omar. Parece que eran amigos de hace tiempo.
  • Omar te presento a Walter.
  • Encantado Walter, me ha dicho Pedro que te gusta el MotoCross
  • Si Omar, me gusta mucho
  • Tengo una moto en venta

            Me quede en blanco, sonriente sin saber que decir ¡Ojalá tuviera dinero!
 
  • Walter, si quieres es tuya… Por pagármela no te preocupes, necesito un camarero y cada mes te puedo descontar un poco de tu sueldo. Bueno, en el caso que quieras trabajar conmigo. Yo soy exigente y me gustan las cosas bien hechas, ¿qué me dices? 

           Sonriente sin saber que decir… 
 
  • Di algo chaval. Me increpo Pedro con una sonora palmada en la espalda.
  • Si, claro que quiero, ¿cuando empiezo?
  • Mañana a las siete de mañana. Contesto Omar, desapareciendo entre las puertas batientes de la cocina. 

          El bar estaba atestado de gente. Desde el salón se podía ver un trozo del interior de la cocina, a través de una ventana de ladrillo visto, donde Omar colocaba los platos, que salían sin cesar. En mi olfato se me mezclaba los distintos olores (a leña de encina, a churrascos y la divina fragancia de la gran barrica de roble, donde los camareros rellenaban las vasijas de barro de vino). Estábamos sentados de frente a la cocina, escuchando el reír loco de la parrilla. Repleta de carnes, de chorizos y de morcillas. Era un cuadro majestuoso para alguien con hambre. Los camareros corrían sin aliento, no daban abasto. 

          De pronto nos toco el turno. Una muchacha rubia con una forzada sonrisa nos pregunto:
 
  • ¿Qué quieren de beber los señores?
  • Dos jarras de cerveza. Y, si quieres, la comida la apuntas también: dos churrascos y una ensalada de la casa. Le dijo mi cuñado con decisión.
  • ¿Qué te parece Walter, quieres algo más?
  • Con eso está bien, gracias. La muchacha me lanzo una sonrisa cómplice y desapareció entre la gente.
  • Pedro que suerte tengo, en un momento tengo trabajo y moto.
  • Bueno Walter, de eso se trataba ¿no? Y, me parece que a Sandra le gustas. Me comentó sonriendo.
  • Sandra… ¿es la camarera? , es muy guapa. Le dije nervioso y hambriento. 

          Otro camarero trajo las cervezas y unas aceitunas, para calmar la sed del vértigo que me estaba dando en cada momento. Cada instante de esta cena fue un nuevo comienzo, como descubrir otra vez sensaciones en mí, que estaban dormidas.

          Cenamos tranquilos, pero con prisa. Porque mañana tenía que trabajar. ¡Tenía que trabajar! Llevaba dos días en España y ya tenía trabajo. Eso sí, que era un buen augurio. 

          Cuando ya estábamos terminando de cenar se acerco Omar. 
 
  • ¿Qué tal la cena, chicos?
  • Muy rica, Omar. Contestamos los dos al unísono.
  • No queréis postre. Sin dejarnos hablar, saco del bolsillo unas llaves y me las lanzo.
  • ¿Y esto? Le pregunte como pude, con cierta extrañeza.
  • Son las llaves de la moto y la del bar. Pues mañana te toca abrir a las siete. Llegamos a ese acuerdo, ¿verdad?
  • Ok Omar, como tú mandes. No me lo terminaba de creer.
  • Walter vete tú para casa y descansas, yo me voy a quedar con Omar a tomar una copa.
  • Ok Pedro, como tu mandes. Ya tengo moto y trabajo, no me podía ir mejor. 

          Me levante y me fui a la barra a despedirme y a presentarme a mis nuevos compañeros. Con tranquilidad, para no molestarles en su trabajo, pues ya era tarde, mañana tendría tiempo de conocerles mejor. Fuera, en la calle, fui a por la moto, era una MTX 200 de cross, ¿esto era un sueño? Me vinieron recuerdos a la cabeza de todas las carreras que dispute en Perú. El arranque, rugía con tal fuerza que sonreí y llore a la vez de la emoción. Con la mirada como la de un niño por ver los regalos de los reyes magos me fui a casa a dormir.
 
          Entretanto, en el bar se cocinaba un puchero de agua sucia. 
 
  • ¿Qué te parece, Omar? Pregunto Pedro mientas daba un sorbo a la copa.
  • Un poco endeble. Pero por su bien, espero que se adate pronto. Toda esta parafernalia me está costado mucho dinero. Y vos, ya me debe más de 6000 euros. Si no produce pronto beneficios, tendré que tomar medidas. Y yo, a vos, no le quiero hacer daño, ¿verdad? 

          Con tan suculenta amenaza, Omar echaba el cierre al bar. 

          Pedro coge el cigarro con desesperación e inhala ese denso humo del miedo: 
 
  • Omar, ya verás… Walter, es un buen chaval. Él tiene alma y no hace las cosas por dinero, como nosotros. Seguro que por amor entra al trapo. En Perú, antes de dedicarse al MotoCross, ya se dedicaba a esto y se le daba bien. Parece débil, pero no lo es. Sabes de sobra, que eso es una ventaja para nosotros, porque apostaran en su contra y de esa forma ganaremos más dinero… Bueno, perdón. Tú ganaras más dinero. Yo solo quiero salir de esta jaula de oro. 
  • Dices muchas palabras, Pedro. De momento seguimos con el plan, reza para que este te salga bien. Digo Omar con un tono entre el enfado y el sarcasmo. 

          Aparece en la escena Sandra, viene de cambiarse de uniforme de camarera por el de “engañar a chicos inocentes”. Vestida por completo de cuero, dando más relieve a cada curva de su cuerpo.
 
  • Jefe, ya estoy lista. 
  • Ya lo veo pequeña. Digo Omar, sin quitarle el ojo de encima. 
  • Ho-la San-draaa, quieres un cigarro. 
  • ¡NO!, no quiera nada de ti, Pedro. No hablo con borrachos. 
  • ¡HAYA PAZ! Grito Omar. 
  • Sandra, vete a salvar al muchacho, que ya estará retenido. Recuerda ser amable con él, para llevarle a nuestro terreno. Con un jugoso beso y una palmada en el trasero zanjo la orden. 
  • Ok jefe, acuérdate de lo mío. 
  • Claro, pequeña.

 
          Sandra salió por la puerta sin despedirse de Pedro. Arranco su moto y cogió el mismo camino que el inocente Walter.
 
Continuará...
 
Manuel Barranco Roda

7 comentarios:

  1. Me gusto y me quede con ganas de leer más.

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    Respuestas
    1. Gracias ángel de cristal, un beso.

      Manuel Barranco Roda

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  2. Muy bueno Manuel. Sin embargo, no se si es cuestión de estilo que pongas el diálogo como si estuviera viñetado. Por lo demás es una reflexión que muchas veces se ha hecho parte de nuestra sociedad. (y)

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  3. Ya tenía ganas de leer la continuación de esta historia, y con el final que has dado las ganas de seguir leyendo son ahora mayores.

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  4. Esa forma de escribir cercano a un guión me ha digamos: sorprendido.
    Esta frase me ha encantado: "Entretanto, en el bar se cocinaba un puchero de agua sucia."

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