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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cartas de un joven extranjero. 1er.Capítulo Entre medias, el océano

De forma inesperada desperté por un ruido, llegábamos a Madrid. Confundido un poco asustado me tranquilice a ver a mi lado a Pedro mi cuñado. Las azafatas nos preparaban para aterrizar, el murmullo en el avión era contaste como un silbido molesto, puesto los cinturones el avión tomó tierra sin problemas a las siete de la mañana.
 
En Barajas era un fortín tomado por la policía, unos pocos días antes los terroristas destrozaron la Terminal cuatro, matando a dos personas. En el aeropuerto la gente no paraba era todo más deprisa que en mi Chacra. Ya estábamos en Madrid, tenía ganas de conocer España. Fuimos a por las maletas mientras mi cuñado llamó a su hermano para que nos viniera a recoger. Al  final cogimos un taxi  no sé por qué.
 
El tráfico era como una manada de SACHA VACA sin cabeza la verdad que me daba igual porque me entretenía en mirar por la ventanilla del taxi intentando que mis ojos no se desaprovecharan ni una imagen del desconocido  paisaje. Mi cuerpo estaba cansado por viaje y helado en mi país  era verano, en Madrid hace mucho frío y mi ropa no era la adecuada.
 
Llegamos a Villa Castillo,  el pueblo de los padres de mi cuñado, dónde tienen un pequeño restaurante. Pedro empezaba a trabajar ese mismo día, fuimos a recoger su coche y me llevo a su casa de Murallas, un pueblecito pequeño cerca de la sierra Madrileña. Su casa era muy grande, con dos plantas; en la de abajo la cocina, el  enorme salón, un baño y mi habitación (antes era un garaje, pero Pedro  me lo arreglo para mí). En la casa estábamos solos ya que mi hermana se quedo en Dragos arreglando unos papeles  para traerse a su hija, que tuvo en una relación anterior.
 
Pedro y mi hermana se conocieron de una forma curiosa. Él necesitaba alguien para limpiar su casa, ya que  él sólo no podía, no disponía de mucho tiempo por su trabajo. Poco a poco se fueron conociendo y al final  se enamoraron, será que el roce hace el cariño. Dicho por él, Pedro se convirtió en un hombre solitario y con vicios, que le llevaba a una rutina de soledad continua, de desesperación, sin poder encontrarse a él mismo. Mi hermana aireo su vida, proporcionándole un poco de aire fresco, rompiéndole su soledad y transformando vicios en virtudes.

Pedro decidió conocer a mi familia en persona (ya nos conocíamos, gracias a Internet) volando hacia Dragos, en la navidades del 2006.También  con la intención de traerse España a Roxana  la hija de mi hermana. A mí me prepararon todos los papeles para poder ir a España y trabajar en la hostelería, gracias a mi cuñado que es buena persona el patas.
 
Yo en Dragos  le serví de anfitrión enseñándole todo aquello que a mí me parecía la pena que viera, mi familia y yo  pertenecemos Hespérides en la selva central de Dragos, en el departamento de BELÍN provincia de YOCHAMAN. Ubicada a 431 km. De Ladón (8 horas de viaje aproximadamente en bus interprovincial). La carretera se encuentra en muy buen estado de conservación y por donde uno mire, encontrará el verdor de una hermosa selva, con plantaciones de frutas como el mango, plátanos, naranjas, tangelo, piñas, cocos, paltas, etc. que se encuentran a precios económicos. Este paraíso además es conocido por sus plantaciones de buen café de exportación. En todo el trayecto nos encontraremos diversidad de aves, mariposas de todos los colores (no exagero).

En todo este camino hasta  mi chacra se animo a comer algo, le pedimos  un exquisito plato de cebiche de doncella y un rico tacacho, con su refresco de aguaje. Después, ya con la tripa llena, llegamos a mi chacra y le deje descansar un poco. Mi chacra, para que lo entendáis, es una finca dentro de la selva, yo me dedico a la agricultura, la práctica utilizada es la de corte y quema. El uso del fuego para desbrozar las áreas forestales para la agricultura es una práctica generalizada en la Selva Central. En su mayor parte, la quema  es controlada y los agricultores  tratan de desbrozar sus tierras para cultivos o pasto a menudo queman áreas de la selva. En mi chacra plantamos limoneros, naranjos y también tengo algo de ganado y pollos para  el alimento diario mío y el de mi familia. Para nosotros la familia  es lo más importante, vivimos todos juntos. En casas que vamos ampliando de generación en generación, en plantas como si se tratase de una pequeña pirámide. Todos  aportamos nuestro sudor, nuestro esfuerzo por nuestra familia y ahora este patas, mi cuñado Pedro, pertenece a mi familia. Sandra le  presento a mis padres, hermanas y al pequeño Juan, Pedro  como hace siempre depositó todo su cariño hacia todos. Le dio un fuerte abrazo a mi madre y un fuerte apretón de manos a mi padre y besos para mis hermanas chicas, que le hacían mil preguntas sobre España, el pobre patas no sabía por dónde empezar a responder, medio Sandra diciendo a sus impacientes hermanas “niñas le estáis agobiando”. Lo mejor fue con Roxana que le regalo una muñeca y un DVD. Y la peque le dio un abrazo al cuello  que tuvieron que separarlo, porque le dejaba sin respiración.

Después de las presentaciones, mi madre preparó un buen puchero de café y al patas le dio tiempo de sobra a responder todas esas preguntas incansables de mis hermanas. Entre tanta charla se hizo de noche, cenamos algo de fruta y lo que sobró de la comida. Pedro se adaptaba bien, no le importaba probar nuestra comida o comer de nuestro plato, ya era uno de los nuestros, lo único era el calor  que no se le da bien y lo aprovecha para sudar. Bueno le vino bien porque llegó un poco gordito.

Le acondicionamos  una habitación con Sandra, para que pudiera dormir, y estar descansado para continuar viendo mi tierra. Temprano, en mi chacra nos levantamos todos temprano, cuando sale es sol, para poder atender a los animales y  recoger los huevos  de las gallinas. A Pedro le despertamos como a todos y trabajó en el campo como todos. Solemos trabajar desde que sale el sol hasta que se pone, para aprovechar la luz. De donde sacamos más beneficios es de la plantación del café. Ya después del trabajo le llevamos a La Laguna de Atlas, en donde podíamos alquilar un bote y remar en un ambiente paradisíaco. Solamente se puede ir en moto-taxi, bueno yo me fui en mi moto de Cross una MTX 200, les costó poco 10 soles ida y vuelta. Luego fuimos a La Cascada de Boritari, la tarifa es la misma. Las moto-taxis te dejan en un punto de la selva y luego hay que  caminando. Al  pie de las cascadas uno se puede dar un chapuzón en la piscina natural formada en su base. Más tarde, tras otra pequeña caminata de 10 minutos, (el cuerpo del patas se lo agradecerá) y llegamos al mirador desde el que se contempla el hermoso Valle del Pingüino.

En el transcurso del día comimos algún plato típico como la doncella frita ó algún tacacho. Más tarde nos dirigimos hacia La Colombina que estaba de aniversario y donde pasamos la noche en un hospedaje. El Domingo  visitamos las famosas cascadas del Tritol, ubicadas en Amós y que en esta temporada alberga gran cantidad de mariposas por ser La Selva Central (hay biólogos que visitan esta zona por la gran cantidad de estos insectos). Luego de una pequeña caminata, regresamos reconfortados a La Colombina para comprar la rica fruta baratísima. Así trascurrieron esas navidades, encantado de enseñar al patas todo mi país, bueno sólo le enseñe una pequeña parte porque Dragos es inmenso y ni siquiera yo lo conozco entero. Es cierto que lo he recorrido con la moto para ir a las distintas carreras de MotoCross, que es lo que a mí realmente me gusta, la competición. Algún día seré profesional.

Al día siguiente desperté en esa  gran casa, hice mi cama, me vestí y me aclare la cara, tenía ganas de salir de la casa y dar una vuelta por Murallas, a ver este pueblo. El pueblo en si era chico, pero estaba rodeado de muchas casas como la de mi cuñado. Lo mejor fue ese montecillo  que hay al otro lado de la carretera. En ese monte se oía el tronar de motos, enseguida mis piernas me acercaron  a ver qué tipos de motos utilizaban los patas por estas tierras. Yo, por desgracia, tuve que vender la mía para venir para acá, para España. Cuando reúna plata la primero que quiero hacer es comprarme una moto para ir a ese campillo a hacerla tronar de veras. Por otra parte, tengo que practicar, no puedo perder la forma. Era tarde  y regrese a casa, a esperar a  Pedro, que prometió  llevarme a cenar al pueblo de al lado. Mientras que llegaba, aproveché para escribir una carta a mis padres:

Queridos mamá y papá:

Os escribo del otro lado del océano, el viaje fue largo, pero cargado de entusiasmo por llegar a una tierra desconocida para mí. Voy con pasos cortitos por la incertidumbre de lo desconocido, nada más  aterrizar  me asuste por  la cantidad de policía que había en el aeropuerto, es que hubo un atentado terrorista de esos de ETA, ya sabéis en todos los lados cuecen habas.

Ya fuera del  aeropuerto todo era más agradable eso si con un frío del carajo. La gente parece buena y acogedora, en seguida me preguntan, ¿de dónde eres?, yo con una gran sonrisa  les contesto, de Perú. La verdad era un taxista muy simpático, nos enseño un gran trozo de Madrid, es una ciudad grande y ruidosa de calles  anchas de espalda con monumentos que hablan de su historia y edificios altos que dan mucha sombra.

Pedro me ha prometido que me va enseñar con más detalle los sitios donde debo y no debo ir, como en toda gran ciudad hay que ir con cuidado.

Padre cómo va la cosecha  del café, espero que no eches de menos mis manos, yo desde luego si echo de menos las tuyas y tus consejos, pero ya sabes que tenía que dar este paso y tomar la decisión de venir a España a trabajar, ya sé que piensas que no era el mejor momento, mas cuando se me mete algo en la cabeza ya no doy marcha atrás, necesito dinero para comprarme una  chacra y aquí trabajando duro en dos años lo puedo conseguir. Ya verás cómo se pasa el tiempo rápido y en menos que canta el gallo estamos los dos de nuevo recolectando el café.

Madre le debí permitir que me ayudara hacer la maleta porque no acerté  con la ropa adecuada, el orgullo de hacer las cosas por mí mismo me lleva a pasar frío. Le he de confesar, que ya echo de menos sus guisos e incluso su voz rota cuando me regañaba por coger chocolate a deshoras. Por supuesto también echo de menos  sus besos, ahora me doy cuenta que no le debía haber escatimado ninguno a la vuelta espero resarcirla con creces, se los daré multiplicados por dos.

Madre, ¿ha visto a mi hija?, mire que no le falte ropa, ni comida, que yo me encargo de pasarle la pensión a su madre. Si nota algo raro me escriben  con premura, para yo tomar medidas, saben como yo que si he venido a España es por ella para intentar que su vida sea mejor y poder pagar sus estudios. Madre cuida a mi niña en mi ausencia, que es lo quiero en esta vida, dala de merendar un trocito de chocolate de ese que tienes escondido, ya que no estoy yo que se lo coma ella. Mire que vaya al colegio y cuando le toque visitarla que lea un ratito unos de esos cuentos que usted me contaba cuando yo era pequeño. Madre, ya la dejo porque si no lloro y no es un buen momento de derramar lágrimas, ya que estoy esperando a Pedro para ir a cenar. Nos va llevar a otro pueblo, aquí está todo cerca. A ver qué tal, pero seguro que la comida no será como la suya. Madre de un abrazo a mis hermanas y porque no un beso, dilas que se porten bien, que aunque este fuera me entero de todo.

Abrazos y besos de vuestro hijo que os quiere.

Walter
 
Posdata: Padre dile a Víctor que me cuide la moto, ya sé que se la vendí, pero pienso recuperarla.
 
 
Manuel Barranco Roda

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